Carmen, jubilada.

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Estilo de vida

Carmen, jubilada: "Empecé a trabajar con 11 años, pero mi pensión no llega a 300 € por haber cuidado a mi madre y a mi suegra"

El caso de Carmen refleja una realidad que viven cada vez más jubiladas en España, cuya trayectoria laboral estuvo marcada por empleos precarios.

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España supera actualmente los 9 millones de pensionistas, aunque no todos afrontan la jubilación en las mismas condiciones. Y es que, mientras millones de personas reciben una pensión contributiva, otras llegan a la vejez con ingresos muy reducidos o incluso sin una prestación propia.

Una situación que afecta especialmente a las mujeres. Evidencia de ello, es que a comienzos de 2026 cobran de media entre un 29% y un 32% menos que los hombres, una diferencia que ronda los 500 euros mensuales y que deja a muchas por debajo incluso del umbral de pobreza.

Carmen es precisamente una de esas mujeres jubiladas cuya pensión no llega a los 300 euros y que hace unos meses denunciaba su situación en el programa de Espejo Público. Por suerte y pese a su complicada situación económica, Carmen puede contar con la pensión de viudedad de su marido por la que le corresponden unos 700 euros más.

"Cobro 980 euros de pensión. De viudedad son 700 y el resto es de la mía porque los últimos diez años no los tengo cotizados porque estuve cuidando de mi madre y mi suegra", explicaba en el programa.

La vida laboral de Carmen comenzó con tan solo 11 años, en una España todavía marcada por las dificultades de la posguerra. A lo largo de las décadas fue encadenando distintos empleos, desde el trabajo en una fábrica hasta tareas de limpieza, ocupaciones caracterizadas en muchos casos por salarios bajos y cotizaciones reducidas.

Pero el principal motivo de que hoy perciba una pensión tan baja está relacionado con los años que dedicó al cuidado de familiares dependientes.

Y es que, durante una década dejó de cotizar para atender tanto a su madre como a su suegra, ambas con Alzheimer, una situación que terminó afectando directamente al cálculo de su prestación.

Y es que la cuantía de la pensión no depende únicamente de los años trabajados, sino también de las bases de cotización acumuladas durante la vida laboral.

En muchos casos, como el de Carmen, haber desempeñado empleos precarios o haber interrumpido la carrera profesional para asumir cuidados familiares termina traduciéndose en prestaciones mucho más reducidas al llegar a la jubilación.

Su historia se suma así a la de otras muchas mujeres de su generación que tuvieron trayectorias laborales inestables, trabajos sin apenas cotización o largas etapas fuera del mercado laboral para cuidar de hijos y familiares, factores que continúan pasando factura décadas después.