La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

Estilo de vida

Reino Unido da una lección a España con la cuota de autónomos: cero euros para los que no facturen el mínimo

El sistema británico establece que la cuota de autónomos es de cero libras en estos casos y el inicio de la actividad sin costes fijos de entrada.

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Ser autónomo en España continúa siendo para muchos sinónimo de incertidumbre, largas jornadas y una constante presión económica. Gran parte del colectivo sigue teniendo dificultades para mantener la estabilidad económica, especialmente ante el aumento de los costes y las cuotas obligatorias en los últimos años.

España supera ya los 3,4 millones de trabajadores autónomos, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Un escenario en el que también destaca el creciente peso de las mujeres dentro del colectivo. Actualmente, más de 1,25 millones de mujeres trabajan como autónomas en España y ya representan cerca del 37 % del total.

Sin embargo, pese a que la afiliación continúa creciendo, el peso del colectivo dentro del mercado laboral ha ido reduciéndose y actualmente representa menos del 16 % de la población ocupada, el porcentaje más bajo registrado hasta ahora.

Una situación que se complica especialmente para quienes tienen ingresos más bajos. Y es que, un autónomo con unos rendimientos netos cercanos a los 900 euros mensuales puede llegar a pagar alrededor de 300 euros de cuota a la Seguridad Social, una cantidad que reduce notablemente el dinero disponible para afrontar gastos básicos como vivienda, alimentación o suministros.

Mientras tanto, en lugares como Reino Unido quienes no alcanzan un umbral mínimo de beneficios pueden quedar exentos de pagar cotizaciones obligatorias, una diferencia que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la presión económica que soportan los autónomos en España.

Sin cuotas mensuales fijas

Mientras en algunos sistemas el emprendimiento se plantea como un proyecto que necesita tiempo para consolidarse, en España muchos autónomos deben asumir costes fijos elevados incluso durante los meses con menos ingresos.

En el caso de Reino Unido, por ejemplo, los autónomos con beneficios inferiores a las 12.570 libras anuales (unos 14.500 euros) no tienen obligación de pagar el equivalente al IRPF británico. Además, el sistema no contempla cuotas mensuales fijas obligatorias como sucede actualmente en España.

Esto permite que muchos pequeños negocios puedan arrancar con menos presión económica y centrarse primero en generar ingresos antes de afrontar mayores cargas fiscales.

En España, sin embargo, aunque existen ayudas temporales como la tarifa plana o determinadas bonificaciones autonómicas, estas medidas tienen fecha de finalización y las cuotas terminan siendo obligatorias independientemente de la situación económica del profesional.

Cotizaciones y jubilación

Otra de las grandes diferencias aparece en las cotizaciones sociales. En el sistema británico, incluso quienes tienen ingresos reducidos pueden seguir acumulando derechos para su futura jubilación sin necesidad de afrontar cuotas elevadas.

En determinados tramos de ingresos, el Estado reconoce automáticamente esos periodos de cotización y en otros casos, permite realizar aportaciones voluntarias mucho más bajas y de unas 3,65 libras semanales, para seguir cotizando de cara a la pensión.

Muchos expertos consideran que este modelo facilita que pequeños negocios puedan sobrevivir durante sus primeros años, algo que numerosos autónomos españoles consideran cada vez más complicado debido al aumento de costes y a las cuotas obligatorias.

Menos burocracia y más facilidad para empezar

Las diferencias también se reflejan en la gestión administrativa. Mientras que en España los autónomos deben hacer frente a declaraciones trimestrales, pagos periódicos y distintos trámites fiscales, en Reino Unido disponen solo de una declaración anual única y a partir de este 2026 el sistema Making Tax Digital (MTD) obligará a realizar actualizaciones trimestrales solo a quienes facturen más de 50.000 libras anuales (unos 57.700 euros).

En algunos casos, determinadas actividades con ingresos muy reducidos ni siquiera requieren registro fiscal durante las primeras fases del negocio.

Un escenario muy diferente al español, donde muchos profesionales deben darse de alta y comenzar a pagar cuotas incluso cuando todavía apenas generan beneficios.