Pollo al horno.

Pollo al horno.

Estilo de vida

Las mejores chefs coinciden: "El pollo al horno no se mejora con limón, se transforma con una mezcla de azúcar y sal"

La mezcla de sal y azúcar, las hierbas aromáticas y el reposo previo consiguen un pollo más jugoso, sabroso y con una piel mucho más crujiente.

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El pollo al horno forma parte de ese recetario que no falta en la mayoría de hogares españoles. Una receta habitual en la que conseguir que quede tierno por dentro y con una piel dorada no siempre resulta tan sencillo. En este plato, como sucede con tantos clásicos de la cocina, son los pequeños detalles los que terminan marcando la diferencia.

Precisamente sobre esto hablaba hace un tiempo Vero Gómez, exconcursante de MasterChef, que compartía en sus redes sociales varios consejos claves con los que mejorar el resultado de esta receta tan popular.

La cocinera insiste en que todo comienza con una buena elección del ingrediente principal: "Antes de nada es importante hacerse con un buen pollo".

A partir de ahí, propone una técnica poco frecuente en muchas cocinas españolas pero que, según explica, puede cambiar por completo el resultado final.

Este truco consiste en cubrir la pieza con una mezcla de sal y azúcar antes de cocinarla, un método que también ha sido recomendado en otras ocasiones por el chef Diego Guerrero.

Según explica Gómez, este sencillo paso ayuda a conseguir una carne más jugosa, una sazón uniforme y una piel mucho más crujiente. Para aplicarlo basta con mezclar ambos ingredientes y repartirlos bien por toda la superficie del pollo.

Pero el sabor no depende únicamente de esta preparación previa. La cocinera recomienda acompañarla con una mezcla aromática elaborada con aceite de oliva virgen extra, hierbas como romero, tomillo y orégano, además de un ingrediente ácido que aporte frescura.

@veronicamchef10 ✨ EL POLLO ASADO PERFECTO ✨ Saber asar un pollo me parece algo básico y que todos deberíamos saber hacer. No por nada, pero privarnos de este manjar me parece ridículo y, sobre todo, muy fácil de solucionar. Parece evidente, pero lo más importante es tener un buen pollo. Este es de @eroski.oficial Natur y es criado en libertad, en el campo, en una granja del País Vasco. Además, en la etiqueta podemos ver dónde se ha criado el pollo. Mis 4 consejos clave: - Cura el pollo unas horas en una mezcla de sal, azúcar y aromáticas. Desde 4 horas hasta toda la noche, cuanto más tiempo, mejor. Esto hará la carne mucho más jugosa, salará de manera uniforme el pollo y nos ayudará a conseguir una piel crujiente y muy sabrosa. - Añade aromáticas y cítricos que alegren el pollo! Puedes meterle limón o naranja y bañarlo con una mezcla de AOVE y aromáticas. También puedes utilizar cerveza, vino… - Cocínalo el tiempo y a la temperatura adecuado. Lo más normal de un pollo asado es que quede seco. Así que para un pollo de unos 2kg como este cocina a 200º entre 1h y 1h 15. - Como cada horno es un mundo, la mejor forma de asegurarte es utilizando un termómetro. Clávalo en la parte central del muslo y cuando esté a unos 74 grados estará hecho. #cocina #kitchen #cooking #recetas #recipes #chicken #roastedchicken #pollo #polloasado #pollofrito #chef #easyrecipes #recetasfaciles #cocinasana #eroski ♬ sonido original - Vero

Para ello propone utilizar zumo de limón o de naranja, aunque también señala que quienes busquen un sabor diferente pueden recurrir a cerveza o vino. Lo importante es impregnar bien toda la pieza para que absorba los aromas durante el reposo.

Precisamente ese tiempo de espera es otro de los puntos que considera fundamentales. Vero Gómez asegura que dejar marinar el pollo varias horas permite que la carne se impregne mejor de los sabores y mejore notablemente su textura.

Ingredientes

Ingredientes del pollo al horno

  • Pollo entero, 1 unidad
  • Sal, 2 cucharadas
  • Azúcar, 2 cucharadas
  • Tomillo seco o fresco, 1 cucharada
  • Romero, 1 cucharada
  • Orégano, 1 cucharada
  • Aceite de oliva virgen extra, 50 ml
  • Zumo de un limón
  • Pimienta negra al gusto

Paso 1

Limpia bien el pollo y sécalo con papel de cocina para eliminar la humedad.

Paso 2

Mezcla en un bol la sal, el azúcar y las hierbas aromáticas hasta que quede uniforme.

Paso 3

Cubre el pollo completamente con esta mezcla, repartiéndola con las manos por toda la superficie.

Paso 4

Añade el aceite de oliva y el zumo de limón o naranja, y vuelve a impregnar bien el pollo.

Paso 5

Deja reposar el pollo en la nevera entre 4 y 12 horas para que se cure y absorba todos los sabores.

Paso 6

Precalienta el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo.

Paso 7

Coloca el pollo en una bandeja y hornéalo durante 1 hora o 1 hora y 15 minutos, según el tamaño.

Paso 8

Comprueba el punto introduciendo un termómetro en el muslo: debe alcanzar unos 74 ºC.

Paso 9

Saca el pollo del horno y déjalo reposar entre 10 y 15 minutos antes de cortarlo.

Paso 10

Trocea y sirve, aprovechando los jugos que haya soltado para potenciar el sabor.

"Cuanto más tiempo, mejor", señala la cocinera, que recomienda dejarlo reposar un mínimo de cuatro horas, aunque reconoce que el resultado mejora todavía más si permanece toda la noche en el frigorífico.

El horno y el reposo final son claves

Una vez terminada la preparación previa, llega el momento de cocinar. Y es aquí donde se produce uno de los errores más habituales: que el pollo termine quedando seco después del horneado.

Para evitarlo, Vero Gómez recomienda controlar tanto la temperatura como el tiempo de cocción. "Lo más normal de un pollo asado es que quede seco, así que para un pollo de unos dos kilos como este, cocina a 200º entre una hora y una hora y cuarto", explica.

La chef recuerda además que cada horno funciona de manera diferente. Por eso aconseja no guiarse únicamente por los tiempos y utilizar herramientas que permitan comprobar el punto exacto de cocción.

En este sentido, destaca la utilidad del termómetro de cocina. "Clávalo en la parte central del muslo y cuando esté a unos 74 grados, estará hecho", señala.

Antes de llevarlo a la mesa todavía queda un último paso que muchas veces se pasa por alto. Se trata de dejar reposar el pollo durante unos minutos después de sacarlo del horno.

Este sencillo gesto permite que los jugos se redistribuyan por toda la carne y ayuda a mantener la jugosidad en cada corte. Por eso, la cocinera recomienda esperar entre diez y quince minutos antes de servirlo.