Una pareja de chulapos en San Isidro.

Una pareja de chulapos en San Isidro. Europa Press

Estilo de vida

El código secreto de los claveles en San Isidro: una tradición de tres siglos que funciona mejor que Tinder

El look tradicional de la fiesta madrileña tiene unos elementos imprescindibles que informan a golpe de vista del estado civil de las chulapas.

Más información: Del clavel al 'street style': los códigos del neochulapismo madrileño para vestir la esencia de San Isidro

Publicada

Madrid ya está de fiesta. Las calles se adornan con mantones, farolillos, carteles festivos y puestos repletos de las rosquillas típicas. Las tontas —se llaman así por la sencillez de su elaboración— y las listas —siempre con glaseado—.

Desde el 7 de mayo, la capital está inmersa en su anual celebración de San Isidro que tendrá su día grande el próximo viernes 15.

Será entonces cuando la Pradera se llene de chulapas para conmemorar una tradición que se inició a principios del siglo XIX cuando los barrios populares reafirmaron su estilo castizo frente a las modas afrancesadas de la élite.

Imagen de la verbena con chulapas bailando.

Imagen de la verbena con chulapas bailando. Europa Press

Aparecieron por primera vez en 1.839 y, como explica la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños, "eran las típicas planchadoras de las Cavas, alegres y felices".

El dress code es claro, como sucede en otras fiestas tradicionales como la Feria de Sevilla. Aunque de cuando en cuando se observa a alguna despistada vestida de flamenca en San Isidro, es importante observar las reglas. Cada ocasión tiene su traje.

La prenda estrella es el vestido de chiné, con mantón sobre los hombros, pañuelo blanco en la cabeza y claveles. Empezando por la prenda principal, en su origen era una falda larga con pequeños lunares, ajustada a la cadera y con volante abajo, que se combinaba con una blusa con mangas de farol y cuerpo entallado.

Con los años fue evolucionando hasta la pieza única que hoy impera. Las tradiciones siempre están bien, pero también se pueden transformar. Es lo que hace la corriente del neochulapismo, que invita a transformar el look en San Isidro combinando algunos elementos castizos con prendas de calle.

También se rompen las reglas de género: nosotras también podemos llevar chaleco y gorra de cuadros vichy, parte fundamental del atuendo de los hombres. Dicho esto, lo que no puede faltar de ninguna manera es el clavel.

Lo que dicen los colores

Porque no es sólo un elemento decorativo, encierra un código visual que funciona mejor que Tinder por si surge el amor en la Pradera. Y si no, en cualquier caso, sirve para hablar del aspecto más personal de quien lo porta. Conviene tenerlo claro y no equivocarse porque a simple golpe de vista se sabrá cuál es tu estado sentimental.

  • Dos claveles blancos: deben llevarlo las mujeres solteras.
  • Uno rojo y otro blanco: con pareja o incluso comprometida.
  • Dos rojos: casada y si queremos una interpretación más amplia ser pareja de hecho o sentir ese vínculo matrimonial aunque no se haya pasado por la iglesia o el juzgado.
  • El rosa se reserva a las niñas.

El código secreto de los claveles en San Isidro

Una vez establecido el Pantone chulapo, conviene tener claro también cómo se colocan. Y aquí se aceptan variaciones. Lo normal es sujetarlos con un clip de moño u horquillas en la parte alta de la cabeza ocultando los tallos. Ni muy delante, ni muy detrás, porque luego has de ponerte el pañuelo blanco y dejarlos a la vista.

El peinado, coleta alta o moño, ayuda además a mantenerlos fijos y si usas gomina o laca aún más. Aunque lo ideal es elegir claveles naturales, también existe la posibilidad de recurrir a los artificiales, que tienen algunas ventajas.

Sus tallos de alambre forrado permiten enrollarlos para que queden más juntos y no se separen. Además, en los cientos de puestos que hay en la Pradera de San Isidro venden clips con las flores incorporadas para ponerlas donde quieras: en el pelo, en el chaleco o en la parpusa (las gorras típicas de los chulapos que ya no están reservadas únicamente para ellos).

Lo que no cambia es el código de color y tampoco lo que significa. Porque adaptar las tradiciones a los nuevos tiempos pasa también por respetar ciertos detalles para que no pierdan su esencia.

Chulapas renovadas

@masqueunocho8 Los mejores corsés para ser una chulapa bien moderna #locastizoestademoda #chulapa #sanisidro ♬ Una Morena y una Rubia - Orquesta y Coros Montilla

Si no tienes o no quieres lucir el típico vestido de chiné, dispones de muchas opciones para rendir homenaje a las chulapas incluyendo en tu estilismo alguno de sus elementos. La generación Z tiene claro cómo hacerlo siguiendo estas premisas.

  • Llevar tops de mangas abullonadas de cuadros, lunares o pequeñas flores con una falda larga o vaqueros.
  • Utilizar el mantón de Manila para un look de calle, ya sea sobre los hombros o anudado a la cintura.
  • Cambiar el pañuelo blanco por la parpusa y prender los claveles en un lateral de la gorra, teniendo en cuenta siempre los códigos de color.
  • Recurrir a camisetas con lemas castizos.

La historia de la romería

Tanto si se sigue el código castizo al pie de la letra como si se innova: el look de chulapa para celebrar San Isidro no es un disfraz sino que representa una identidad y supone un rico legado cultural.

La romería que se celebra cada 15 de mayo tiene su origen en la procesión que llevaban a cabo los madrileños hasta la ermita dedicada a San Isidro Labrador, patrón de la ciudad, situada en la orilla derecha del río Manzanares, en unos terrenos cercanos al Puente de Toledo, conocidos como la Pradera de San Isidro, en el Paseo Quince de Mayo.

La tradición manda que primero se visite al santo en su templo, después se escuche la misa, se beba agua de la fuente milagrosa y a continuación se compre el obligado botijo de cada año para llevársela a casa. Incluso hoy día, las colas para recoger el líquido son larguísimas.

Por supuesto, degustar las rosquillas en un picnic sobre la hierba y bailar el chotis al ritmo del organillo son elementos indispensables de la verbena.