Samantha Vallejo-Nágera en exclusiva para Magas.png

Samantha Vallejo-Nágera en exclusiva para Magas.png

Estilo de vida

Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Empecé yendo a cocinar a casa de los clientes y ahora tengo 60 empleados"

La mediática cocinera y su hija Cloe hablan en exclusiva para Magas de sus ambiciones, proyecto de vida, pero también de su faceta más personal y familiar.

Más información: Samantha Vallejo-Nágera y su hija, juntas por el Día de la Madre: “Cloe es una versión mejorada de mí, estudiosa y muy camaleónica”

Publicada

Antes de convertirse en uno de los rostros más populares de la televisión y en una de las empresarias gastronómicas más reconocidas de España, Samantha Vallejo-Nágera empezó con algo mucho más pequeño: una caja de sartenes, unos cuchillos y una tabla de madera.

Ese origen, lejos de los focos y de los grandes equipos, es el que hoy reivindica con especial emoción en una de sus entrevistas más personales, concedida junto a su hija Cloe Aznar Vallejo-Nágera con motivo del Día de la Madre en exclusiva para Magas.

Madre e hija han hablado de familia, trabajo y futuro. Entre confidencias y recuerdos, la conversación plasma la realidad empresarial de Samantha tras décadas de esfuerzo, constancia y oficio aprendido a pie de calle.

Cloe, de 23 años, aparece por primera vez ante las cámaras con una naturalidad que define parte de su persona. Su madre identifica muchas cualidades de ella misma en el carácter de la joven, pero incide en lo "camaleónica" que es.

Ha estudiado en la prestigiosa EHL Hospitality Business School y ha orientado su camino hacia la gestión, la dirección y el mundo de los eventos. No quiere, al menos por ahora, ponerse al frente de los fogones. Lo suyo está en otra parte. "Cloe es una versión mejorada de mí, estudiosa y muy camaleónica", afirma con orgullo Samantha.

Los inicios de una gran chef

Hablar hoy de Samantha Vallejo-Nágera es pensar en catering, restauración, hotelería, bodas y proyectos televisivos. Pero su historia profesional comenzó lejos de ese escenario.

La chef recuerda que su trayectoria empezó hace más de tres décadas, cuando todavía no existía estructura empresarial ni una plantilla detrás. Solo había ganas de trabajar y una intuición muy clara de hacia dónde quería caminar.

"Empecé hace 35 años con mi caja de sartenes, mis cuchillos y mi tabla de madera… Hacía la compra en el súper, iba a casa de los clientes y preparaba cena para ocho o diez personas. De ahí a lo que tengo ahora, con 60 empleados, un restaurante, un hotel, un catering, sitios de bodas… Al final todo es una evolución, pero lo importante para mí es disfrutar cada día, no querer pegar el pelotazo y la inmediatez que hay ahora", reflexiona.

Crear un imperio de cero

No hubo crecimiento acelerado ni una expansión diseñada para impresionar. Hubo trabajo diario, clientes que fueron llegando poco a poco y una forma de entender el oficio ligada a la cercanía y a la experiencia.

En aquellos primeros años, Samantha hacía la compra personalmente, se desplazaba a casa de sus clientes y cocinaba cenas íntimas para grupos reducidos. Ese contacto directo con el producto, con la logística y con el servicio fue construyendo una base que todavía hoy considera esencial.

Samantha Vallejo Nagera y su hija Cloe para Magas

Samantha Vallejo Nagera y su hija Cloe para Magas

Un imperio levantado sin perder el pulso cotidiano. Con el tiempo, aquella actividad doméstica fue creciendo hasta convertirse en una estructura empresarial consolidada.

Lo que reivindica es una evolución sostenida. Un proyecto que ha ido tomando forma con los años sin perder el contacto con la realidad cotidiana del trabajo. Esa mirada es precisamente la que parece haber heredado su hija Cloe.

Actualmente trabaja en una empresa de producción de eventos, donde sigue aprendiendo y observando. Curiosamente, esa misma compañía contrata en ocasiones los servicios del catering familiar.

A Samantha le divierte comprobar cómo algunos empleados que vieron crecer a su hija ahora hablan con ella en un plano estrictamente profesional. Aun así, la chef no contempla todavía un relevo inmediato. "Yo todavía estoy muy viva y creo que Cloe tiene mucho que aprender y debe seguir formándose. Si luego quiere unirse… Pero ahora le viene bien volar", explica.

El oficio, la familia y el tiempo

En la conversación aparece también una faceta que Samantha sitúa en el centro de su vida: la maternidad. Su hija lo expresa con claridad. Recuerda madrugones, jornadas largas y una madre que muchas veces salía de casa antes de que los niños se despertaran. Pero también recuerda presencia.

"Mi madre siempre ha estado muy presente. Cuando eres más pequeño no lo entiendes tanto, pero al ir creciendo te das cuenta del esfuerzo que ha hecho por nosotros. Estamos orgullosos", confiesa Cloe.

Esa conciliación no siempre fue sencilla. Durante sus años en el programa MasterChef, Samantha salía de casa muy temprano y regresaba tarde. Aun así, defendía pequeños rituales cotidianos: preparar desayunos, compartir comidas o reservar tiempo real para sus hijos.

Hoy, tras cerrar una larga etapa televisiva, vive un momento distinto. Tiene más margen para disfrutar de su familia, aunque mantiene intacta la energía que la ha acompañado desde el principio. Quizá esa sea la clave de toda su historia.

Antes de los platós, los hoteles o los grandes eventos, estuvo aquella mujer que recorría supermercados con una caja de sartenes. Una cocinera que entendió desde el principio que el verdadero crecimiento no consiste en llegar rápido, sino en construir algo que merezca la pena sostener con el paso de los años.