Imagen de ilustración.

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Estilo de vida

Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a tu mascota sola en la puerta del supermercado

La ley pretende reducir riesgos en la vía pública y garantizar que los animales estén siempre bajo el control de sus propietarios.

Más información: Es oficial: la Ley de Bienestar Animal obliga a los dueños a realizar un test de aptitud antes de adoptar o comprar un perro

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La relación entre las personas y sus mascotas ha experimentado una profunda transformación, evolucionando de un vínculo principalmente funcional —basado en la compañía o la seguridad— a uno afectivo, donde los animales son considerados miembros plenos de la familia.

Este fenómeno, a menudo conocido como "humanización", dio lugar a la conocida Ley de Bienestar Animal, aprobada por el Congreso de los Diputados el 16 de marzo de 2023. Con ella no solo se buscaba proteger los derechos de los animales de compañía, sino regular conductas habituales que hasta entonces no estaban bien delimitadas por la ley.

Entre esos hábitos diarios se encuentra uno especialmente extendido: dejar al perro atado en la puerta de un establecimiento mientras se realiza una compra rápida. Lo que durante años fue una práctica normalizada, hoy se enfrenta a sanciones económicas que han sorprendido a muchos propietarios.

Multas de hasta 500 euros

La Ley 7/2023 establece que los animales no pueden permanecer en espacios públicos sin la supervisión directa de su responsable, lo que incluye de forma explícita situaciones como dejarlos atados en la entrada de un supermercado, farmacia o establecimiento.

Aunque muchas personas perciben esta conducta como algo puntual e inofensivo, la legislación la considera una infracción leve. Esto se debe a que implica abandonar, aunque sea temporalmente, el control del animal en un entorno que puede resultar imprevisible.

La sanción mínima se sitúa en los 500 euros, aunque el marco legal contempla multas que pueden alcanzar los 10.000 euros en función de las circunstancias.

La clave no está en el tiempo que el perro permanece solo, sino en el hecho mismo de la ausencia de supervisión. No importa si se trata de "solo un minuto", ya que la ley entiende que en ese breve intervalo pueden producirse situaciones de riesgo tanto para el animal como para terceros.

Detrás de esta medida se esconde una lógica preventiva, con la cual se entiende que un perro atado en la vía pública está expuesto a múltiples factores que escapan al control de su dueño.

El ruido del tráfico, la presencia de otros animales o la interacción con desconocidos pueden generar estrés o miedo, lo que a su vez puede desencadenar reacciones imprevisibles.

@filosofia.animal ¿Dejar al perro atado mientras hacemos compras? #educacioncanina #perros ♬ sonido original - Filosofía Animal

A esto se suma el riesgo de robo, una preocupación creciente en muchas ciudades, o incluso la posibilidad de que el animal se suelte y sufra un accidente.

Los cuerpos de seguridad y las administraciones locales aplican la ley de forma efectiva, iniciando expedientes sancionadores sin necesidad de reincidencia ni de que se produzca un daño concreto.

Al mismo tiempo, la ley ha impulsado cambios en el propio tejido comercial. Cada vez más establecimientos optan por permitir el acceso de mascotas bajo ciertas condiciones, lo que reduce la necesidad de dejarlas fuera. Esta adaptación responde tanto a la normativa como a una demanda creciente de los clientes.

Cuando esto no es posible, la responsabilidad recae completamente en el propietario. Las alternativas son claras: dejar al animal en casa o acudir acompañado de otra persona que pueda permanecer con él en el exterior.

La única excepción contemplada afecta a los perros de asistencia, cuya función y entrenamiento justifican un tratamiento diferenciado. En estos casos, su presencia y autonomía están protegidas por normativas específicas que reconocen su papel esencial en la vida de sus usuarios.