Imagen del castillo de Pedraza.

Imagen del castillo de Pedraza. Idealista.

Estilo de vida

El pueblo medieval en el que José Mota se compró un castillo de 700 años: "Costó 4,8 millones de euros"

El humorista compró la fortaleza junto a Santiago Segura y el productor Luis Álvarez con el fin de convertirla en un espacio cultural.

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Comprar un castillo no es, ni de lejos, una operación inmobiliaria al uso. No basta con tener interés o cierto gusto por la historia, sino que implica cumplir con una normativa especialmente estricta en materia de patrimonio, conservación y uso del espacio. 

En España, muchas de estas fortalezas están protegidas como Bien de Interés Cultural, lo que obliga a respetar su estructura original, limitar las intervenciones y someter cualquier reforma a supervisión administrativa.

A eso se suma una barrera evidente: el dinero. El precio de un castillo puede variar en función de su estado y localización, desde unos 50.000 euros si hablamos de ruinas, hasta superar con facilidad los 10 millones cuando se trata de propiedades restauradas y con valor histórico consolidado. 

Y ahí no termina el gasto, porque el mantenimiento, las rehabilitaciones estructurales o la adaptación a nuevos usos pueden disparar el presupuesto año tras año.

Por eso son muy pocas las personas que pueden decir que tienen un castillo en propiedad. Más allá de aristócratas o grandes inversores, en España hay tres nombres muy conocidos que han dado ese paso: José Mota, Santiago Segura y el productor Luis Álvarez. 

Los tres adquirieron en julio de 2024 el castillo medieval de Pedraza por unos 4,8 millones de euros, a través de la sociedad Teatrópolis.

¿Para qué se compra un castillo?

En julio de 2024, 'El Confidencial' desveló en exclusiva la compra del Castillo de Pedraza, en Segovia, por parte de el humorista José Mota, el director y actor Santiago Segura y el productor Luis Álvarez. 

La adquisición no respondió a un capricho ni a una simple inversión inmobiliaria, sino a un proyecto con vocación cultural. La idea era transformar la fortaleza en un espacio vivo, capaz de acoger teatros, conciertos y experiencias artísticas, tomando como referencia modelos como el festival de Edimburgo.

El edificio, que pertenecía a los descendientes del pintor Ignacio Zuloaga, salió al mercado por cerca de cinco millones de euros. Su condición de Bien de Interés Cultural obliga a que cualquier intervención respete su esencia, algo que los nuevos propietarios han asumido como parte central del proyecto. 

La fortaleza no es un espacio cualquiera. Su origen se remonta a la Edad Media, con una estructura que fue ampliándose especialmente en el siglo XV. A lo largo del tiempo ha sido residencia noble, escenario de episodios históricos e incluso lugar de cautiverio.

Ya en el siglo XX, Ignacio Zuloaga lo rescató de la ruina y lo convirtió en hogar y taller, dejando una huella artística que todavía hoy define parte de su identidad.

Con más de 680 metros cuadrados habitables, el castillo combina elementos defensivos como mazmorras o fosos con estancias acondicionadas, jardines y espacios preparados para eventos.

En este contexto, la propuesta de Mota y Segura pasa por reforzar su papel como escenario cultural permanente, ampliando actividades más allá de eventos puntuales como los conocidos conciertos de las velas que cada verano iluminan Pedraza.

El proyecto cuenta además con la experiencia de Luis Álvarez en producción y gestión cultural, algo clave para convertir la idea en una realidad sostenible.

No es la primera vez que trabajan juntos en iniciativas similares, ya que en 2020 participaron en la transformación de parte de la estación de Príncipe Pío en Madrid en un espacio teatral, lo que sirve como precedente de este nuevo reto.

Pedraza, un pueblo detenido en el tiempo

Hablar del castillo de Pedraza obliga a mirar a su alrededor. Esta pequeña villa segoviana es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de España, con calles empedradas, casas de piedra y una muralla que aún marca el límite entre el presente y el pasado.

La Plaza Mayor, porticada y sobria, actúa como corazón del pueblo, mientras que cada rincón mantiene una estética coherente, casi intacta.

Esa autenticidad ha convertido a Pedraza en un destino turístico muy valorado, especialmente durante eventos como la Noche de las Velas, cuando miles de luces transforman el municipio en un escenario casi irreal.

Pero Pedraza no es solo belleza. Su historia está marcada por su posición estratégica y por el paso de distintas culturas, desde asentamientos romanos hasta la presencia musulmana y el desarrollo cristiano posterior.

Imagen del municipio de Pedraza.

Imagen del municipio de Pedraza.

Esa mezcla se refleja en su arquitectura y en el propio castillo, que ha sido testigo de siglos de cambios políticos y sociales.

La llegada de nuevos propietarios al castillo fue recibida con interés y cierta ilusión en la localidad. No se trata únicamente de conservar un símbolo, sino de reactivarlo, de devolverle protagonismo como motor cultural.

Si el proyecto se consolida, Pedraza no solo seguirá siendo un destino histórico, sino también un punto de encuentro para la creación artística contemporánea.