Liliana en el videopódcast de Eleandrevlog.

Liliana en el videopódcast de Eleandrevlog.

Estilo de vida

Liliana, colombiana en España: "Le dije a mi novio que si me ofrecían casarme por papeles, aceptaría aún estando juntos"

La dureza de vivir sin papeles en España lleva a algunas personas extranjeras a plantearse el matrimonio para regularizarse.

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La migración se ha convertido en una de las realidades sociales que más han transformado España en los últimos años. Según estimaciones recientes, el número de personas residentes en el país sin situación legal regular se sitúa en torno a los 840.000 en 2025, una parte significativa de la población extranjera total.

No estar regularizado en España significa carecer de un permiso de residencia y/o trabajo reconocido por la Administración. Legalmente, esas personas no tienen derecho automático a firmar un contrato con seguridad social, acceder a ciertos servicios públicos o incluso permanecer en el país sin riesgo de sanción o expulsión.

Este limbo jurídico convierte la vida cotidiana en una sucesión de obstáculos materiales y emocionales: desde la imposibilidad de abrir una cuenta bancaria hasta el miedo constante a ser detenido y deportado. Es precisamente este contexto el que lleva a algunos migrantes a replantearse decisiones extremas para cambiar su estatus legal. Una de ellas es Liliana.

La búsqueda de los papeles en España

Liliana llegó desde Colombia hace casi tres años con la ilusión de construir una vida mejor. Colombia es, junto con otros países latinoamericanos, una de las principales fuentes de migración hacia España, tanto por los vínculos históricos y lingüísticos como por las oportunidades económicas percibidas.

Durante el tercer trimestre de 2025, la nacionalidad colombiana fue una de las más numerosas entre los inmigrantes registrados llegando al país, solo por detrás de otras grandes comunidades.

La expectativa con la que muchos aterrizan en ciudades como Madrid o Barcelona, en el caso de Liliana, contrasta, en muchas ocasiones, con la realidad laboral de muchos sectores. De ello ha hablado en el videopódcast de Elandrevlog.

Aunque en Colombia ella había trabajado en roles de supervisión en oficinas y agencias de viajes, la falta de reconocimiento de su experiencia profesional la empujó a aceptar cualquier empleo que encontrara.

Su primer trabajo en hostelería fue la primera dosis de realidad, según cuenta. Trabajó durante más de seis horas de prueba en un restaurante mexicano por apenas 30 euros, con los pies inflamados al final del turno.

Posteriormente, encontró empleo en un restaurante más grande, donde las jornadas se extendían frecuentemente hasta las dos o tres de la mañana sin compensación real por las horas extra.

Liliana en el videopódcast de Eleandrevlog.

Con un salario base de alrededor de 1.300 euros, más propinas, la presión laboral apenas dejaba espacio para el descanso. La ansiedad y el insomnio al finalizar los turnos hicieron que la salud mental de Liliana empeorara, hasta el punto de tener que automedicarse para intentar dormir.

A esto se sumó la barrera del idioma: en Barcelona, el catalán forma parte del día a día de muchos trabajos de atención al público. Un cliente llegó a exigirle que aprendiera catalán, recriminándole por no entender un pedido.

Esa dureza cotidiana la llevó a centrar todos sus esfuerzos en regularizar su situación legal lo antes posible. Sin papeles, sus opciones eran reducidas y no podía optar a ciertos contratos formales, disfrutar de plena protección laboral ni planificar a largo plazo.

Tras consultar con una abogada especializada, concluyó que las vías más rápidas para obtener un estatus legal eran la pareja de hecho o el matrimonio.

Liliana fue francamente sincera con su entonces pareja, un italiano llamado Alessandro, al contarle que si alguien le ofrecía casarse por dinero para solucionar sus papeles, ella lo aceptaría aunque estuviesen juntos.

Finalmente, no tuvo que pagar ni recurrir a soluciones de mercado. Alessandro se ofreció a ayudarla de manera gratuita y formalizaron su pareja de hecho como fruto de la relación que compartían.

Este acto dio a Liliana acceso a un permiso de residencia que no solo le permitió estabilizar su situación, sino también acceder a mejores oportunidades laborales y derechos básicos que hasta entonces le habían sido imposibles de conseguir.

Hoy, esa lucha ha dado frutos. Liliana ha logrado dejar atrás la hostelería y trabaja en un sector más acorde con su formación profesional, en una agencia de viajes especializada en vuelos para latinoamericanos.

Su situación legal ya está regularizada y, además, ha aprobado los exámenes necesarios para solicitar la nacionalidad española.