Sara Aagesen, Vicepresidenta Tercera y Ministra para la Transición Ecológica.

Sara Aagesen, Vicepresidenta Tercera y Ministra para la Transición Ecológica. Imagen de archivo

Estilo de vida

Entra en vigor: miles de patinetes eléctricos dejarán de circular en España en 2027 si no cumplen este requisito

Millones de usuarios deberán revisar su patinete: sin certificación oficial, no podrán usarlo a partir de 2027 aunque funcione perfectamente.

Más información: Confirmado por la DGT: los patinetes eléctricos deberán inscribirse en Tráfico y pagar un seguro obligatorio, o multa

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Durante los últimos años, el patinete eléctrico se ha consolidado como uno de los medios de transporte más utilizados en las ciudades españolas. Su bajo coste, su facilidad de uso y su carácter sostenible lo han convertido en una alternativa real al coche en trayectos cortos. Sin embargo, una nueva normativa cambiará por completo este escenario en apenas unos meses.

A partir de 2027, miles de patinetes eléctricos dejarán de poder circular, incluso aunque funcionen perfectamente. El motivo no será su estado ni su antigüedad, sino un requisito técnico que muchos usuarios todavía desconocen y que marcará quién puede seguir utilizándolo y quién no.

Solo podrán circular los patinetes certificados

El cambio llega de la mano de la Dirección General de Tráfico (DGT), que ha endurecido la regulación de los vehículos de movilidad personal para mejorar la seguridad en las calles. La medida clave es la obligatoriedad de que todos los patinetes eléctricos cuenten con un certificado oficial.

Desde el 22 de enero de 2024, todos los modelos nuevos deben venderse con esta certificación, que acredita que cumplen con los requisitos técnicos exigidos, como la velocidad máxima, los sistemas de frenado o la visibilidad.

El problema afecta a los patinetes más antiguos. Aunque actualmente pueden seguir utilizándose sin restricciones, la normativa fija una fecha límite: el 22 de enero de 2027. A partir de ese momento, solo podrán circular aquellos que dispongan del certificado.

Esto significa que miles de patinetes que hoy se usan a diario quedarán fuera de circulación de un día para otro. No importa que funcionen correctamente o que estén en buen estado: si no están homologados, no podrán seguir utilizándose.

Además, el certificado no se puede obtener a posteriori. Es el fabricante quien debe haber homologado el modelo, por lo que muchos usuarios no tendrán opción de regularizar su vehículo.

Un cambio que obligará a gastar dinero

En España hay más de cuatro millones de patinetes eléctricos en circulación, y una gran parte de ellos se compraron antes de 2024. Esto anticipa un impacto directo en miles de usuarios que, si quieren seguir utilizándolos, tendrán que comprar un modelo nuevo.

De hecho, este cambio ya está teniendo consecuencias en el mercado. Han aumentado los anuncios de venta de patinetes de segunda mano, especialmente de modelos antiguos, ante el temor de que pierdan todo su valor cuando llegue 2027.

A este requisito se suman otras obligaciones que han ido llegando en los últimos años. En algunas ciudades ya es obligatorio contar con seguro de responsabilidad civil, y también se han endurecido las normas sobre el uso del casco o las zonas por las que pueden circular.

El objetivo de todas estas medidas es mejorar la seguridad, tras el aumento de accidentes relacionados con este tipo de vehículos. Las autoridades buscan que todos los patinetes cumplan unos estándares mínimos y evitar fallos técnicos que puedan provocar situaciones de riesgo.

Sin embargo, para muchos usuarios supone un cambio importante. El patinete eléctrico nació como una opción barata y accesible, pero la nueva normativa obliga ahora a asumir un coste adicional para poder seguir utilizándolo.

Ante esta situación, los propietarios deben comprobar si su modelo está certificado. En caso contrario, podrán seguir utilizándolo hasta enero de 2027, pero después tendrán que dejar de hacerlo o sustituirlo por uno nuevo.

La movilidad urbana en España sigue evolucionando, y los patinetes eléctricos no son una excepción. Lo que hasta ahora era una solución sencilla y económica pasará a estar mucho más controlada, con normas que marcarán un antes y un después en su uso diario.