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Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Los calabacines más buenos no se fríen, hazlos al horno con yogur y cebolla caramelizada"
Cuando evitamos la fritura, se reduce considerablemente la cantidad de grasa añadida en el plato, manteniendo el protagonismo del calabacín.
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En los últimos años, los calabacines se han convertido en uno de los alimentos más codiciados en la mayoría de las cocinas españolas. No solo son accesibles y tienen un perfil nutricional excelente, sino que puede ser uno de los ingredientes más versátiles de la actualidad.
Se puede consumir asado, frito, al vapor o en cremas; sin embargo, también se puede ir un paso más allá con recetas como la que propone la ahora ex jurado de MasterChef, Samantha Vallejo-Nágera, un pastel de calabacín con jamón y queso que transforma este vegetal en un plato completo.
La chef apuesta por un método que evita freír el calabacín y, en su lugar, lo lleva al horno para potenciar su sabor natural. Además, lo combina con cebolla caramelizada y yogur, una mezcla que aporta cremosidad y un matiz dulce muy interesante.
Aunque el plato puede parecer algo más elaborado que otras recetas con esta hortaliza, en realidad es bastante sencillo de preparar en casa.
El proceso se basa en trabajar ingredientes cotidianos con técnicas básicas, lo que permite obtener una textura jugosa y un sabor muy equilibrado. De hecho, la clave está en asar previamente el calabacín, lo que concentra sus aromas y evita el exceso de aceite.
Ingredientes
Ingredientes para el pastel de calabacín con jamón y queso
- 2–3 calabacines
- 1–2 cebollas
- 3–4 huevos
- 1 yogur natural
- Jamón de york en lonchas
- Queso en lonchas
- Mozzarella para gratinar
- Sal y pimienta al gusto
Paso 1
Lava los calabacines y córtalos en láminas finas con una mandolina o un cuchillo.
Paso 2
Colócalos en una bandeja de horno, salpimiéntalos y hornéalos a 200 °C durante 20 minutos.
Paso 3
Mientras los calabacines están en el horno, corta las cebollas.
Paso 4
En una sartén con un poco de aceite, cocina la cebolla a fuego medio hasta que quede bien caramelizada.
Paso 5
En un bol, bate los huevos y añade: la cebolla caramelizada, el yogur y los calabacines asados. Mezcla todo bien.
Paso 6
Prepara una bandeja de horno y vierte la mitad de la mezcla.
Paso 7
Coloca jamón de york y queso sobre la primera capa.
Paso 8
Añade el resto de la mezcla por encima.
Paso 9
Hornea a 200 °C durante 15–25 minutos, hasta que esté cuajado.
Paso 10
Añade mozzarella por encima y gratina unos minutos hasta que esté dorada.
Paso 11
Saca del horno, deja reposar unos minutos y sirve.
Los beneficios del calabacín
El calabacín se ha ganado su lugar en la cocina contemporánea gracias a su capacidad para adaptarse a todo tipo de elaboraciones.
Su sabor suave permite combinarlo con ingredientes más intensos sin perder protagonismo, mientras que su textura lo convierte en una base perfecta para platos al horno. Por eso, cada vez más cocineros reivindican su potencial más allá de las recetas tradicionales.
Gracias a su bajo aporte calórico y su alto contenido en agua, el calabacín resulta ideal para dietas equilibradas, ya que aporta saciedad sin aumentar demasiado la ingesta energética. Además, su digestión suele ser ligera, lo que lo convierte en un alimento adecuado para muchas personas.
Desde el punto de vista nutricional, también destaca por su contenido en vitaminas y minerales. Es una fuente interesante de vitamina C, vitamina A y algunos compuestos antioxidantes que contribuyen a proteger las células del organismo.
@samyspain Hoy mi FRITATA DE CALABACÍN con mi colección CASA SAMANTHA 💙💚💛🧡❤️ Mirad qué ideal el bol, la bandeja de horno, la espátula, los platos… ¡TODO!🌈 Y la receta como siempre fácil, rápida y con mucho SABOOOR ¡tenéis que probarla! #SaborCasaSamantha ♬ Cooking Time - TonsTone
Asimismo, contiene potasio y pequeñas cantidades de fibra que favorecen el buen funcionamiento digestivo.
En la receta de Samantha, además, el calabacín adquiere otro resultado gracias a los ingredientes elegidos. La cebolla, por ejemplo, al cocinarla lentamente en la sartén, se intensifica su dulzor, creando un contraste perfecto con el carácter fresco del yogur.
Por otra parte, la mezcla de huevos con yogur funciona como una base ligera que liga todos los ingredientes. Gracias a esta combinación se consigue una textura similar a la de un pastel salado, pero mucho más suave que otras preparaciones tradicionales.
Además, el relleno de jamón y queso aporta un punto extra de sabor que convierte la receta en una comida completa.