La chef Samantha Vallejo-Nágera.

La chef Samantha Vallejo-Nágera.

Estilo de vida

Samantha Vallejo-Nágera (56), chef: "El truco de la sopa castellana no es el pan, es cómo se añade el pimentón"

Reconfortante, deliciosa y muy sencilla, esta receta tan típica de la gastronomía española es perfecta para los días más fríos del año.

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Con la llegada del frío, el cuerpo pide platos calientes, sencillos y reconfortantes. En ese recetario tradicional que nunca falla hay uno que destaca por encima del resto: la sopa castellana.

Humilde, económica y profundamente sabrosa, es uno de esos platos que conectan directamente con la cocina de siempre.

Para la chef Samantha Vallejo-Nágera, la clave de esta receta no está en técnicas complejas ni en ingredientes caros, sino en respetar la esencia del plato.

Una buena sopa de ajo tiene que ser sencilla, bien hecha y con productos de la tierra, ha explicado en varias ocasiones al compartir su versión personal de este clásico.

La cocinera apuesta por una elaboración casera, pensada para los días de invierno en los que apetece algo caliente, nutritivo y fácil de preparar. Una receta que demuestra que, con pocos ingredientes, se puede lograr un resultado lleno de sabor.

El secreto no es el pan

La base de la sopa castellana es tan simple como poderosa: ajo, pan, pimentón y agua. En la propuesta de Samantha, el ajo no se escatima.

Una cabeza entera es la responsable de dar carácter al caldo, siempre cuidando el punto de cocción para que no se queme y amargue.

El pimentón de la Vera es otro de los pilares. Añadido fuera del fuego, aporta ese color rojizo y ese aroma ahumado tan característico. "Si se quema, estropea toda la sopa", advierte la chef, que insiste en respetar los tiempos y el orden de los pasos.

A diferencia de versiones más antiguas, en esta receta se incorpora tomate frito, un ingrediente que suaviza el conjunto y añade profundidad al caldo. El resultado es una sopa más redonda, equilibrada y apta para todos los paladares.

El pan, preferiblemente del día anterior, cumple su función de espesar y dar cuerpo. No se trata de hacer un puré, sino de conseguir una textura reconfortante, en la que cada cucharada abriga.

Un plato humilde y actual

La sopa castellana ha sido durante siglos un plato de subsistencia. Nació en épocas de escasez y se preparaba con lo que había en casa. Hoy, sin embargo, vive un pequeño renacer gracias a chefs que reivindican la cocina tradicional sin artificios.

Samantha Vallejo-Nágera defiende este tipo de recetas porque "son las que nos han alimentado siempre" y porque encajan perfectamente en una cocina cotidiana. Además, es un plato económico, fácil de adaptar y muy completo desde el punto de vista nutricional.

El huevo, añadido al final, aporta proteínas y convierte la sopa en un plato único. Puede cuajarse directamente en el caldo o añadirse ligeramente batido, según el gusto de cada casa. En ambos casos, la sopa gana en consistencia y valor nutritivo.

No es casualidad que esta receta vuelva a aparecer en redes sociales cada invierno. En un momento en el que se buscan platos sencillos, baratos y reconfortantes, la sopa de ajo se reivindica como una opción perfecta.

Sopa castellana tradicional

Más allá de modas culinarias, la sopa castellana sigue ocupando un lugar privilegiado en la cocina española. Es un ejemplo de cómo la tradición puede convivir con pequeños ajustes actuales sin perder su identidad.

La versión de Samantha respeta esa esencia, pero introduce matices que la hacen aún más apetecible. Una receta pensada para el día a día, para compartir y para reconectar con los sabores de siempre.

Ingredientes

Sopa castellana tradicional

  • 1 cabeza de ajo
  • Pan del día anterior
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera
  • 250 gramos de tomate frito
  • 2 litros de agua
  • 2 huevos
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Paso 1

Pela los ajos y córtalos en láminas finas.

Paso 2

En una cazuela amplia, añade un buen chorro de aceite y dora los ajos a fuego medio, sin que se quemen.

Paso 3

Incorpora el pan troceado y rehoga unos minutos hasta que se empape bien del aceite.

Paso 4

Retira la cazuela del fuego y añade el pimentón, removiendo rápidamente.

Paso 5

Vuelve a poner al fuego y añade el tomate frito. Mezcla bien.

Paso 6

Incorpora el agua caliente y una pizca de sal. Deja cocer unos 20 minutos a fuego suave.

Paso 7

Añade los huevos y deja que se cuajen en la sopa, enteros o ligeramente batidos.

Paso 8

Sirve bien caliente y disfruta de una sopa castellana reconfortante y llena de sabor.

Este es el claro ejemplo de que no hace falta complicarse para comer bien. A veces, basta con una cazuela, buenos ingredientes y un poco de tiempo.