Isabel Rábago.

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Estilo de vida

Isabel Rábago (51), periodista, sobre la vivienda en España: "Quien no se independiza es porque no quiere trabajar"

La colaboradora sostuvo que los jóvenes "no quieren trabajar" y defendió que las dificultades actuales no son distintas a las de otras generaciones.

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La emancipación en España sigue siendo una asignatura pendiente. El aumento sostenido del precio de la vivienda, tanto en alquiler como en compra, ha convertido la independencia en un objetivo cada vez más lejano para una gran parte de la población, especialmente, para la joven.

Los datos muestran la realidad: aproximadamente el 85% de los menores de 30 años no logra emanciparse y continúa viviendo con sus padres. Mientras algunos señalan los salarios bajos, la precariedad y la falta de ofertas asequibles como factores determinantes, otros ponen el foco en cuestiones culturales y generacionales, como el esfuerzo personal.

Una de las voces que se sitúa en esta última postura es la de Isabel Rábago, quien ha vinculado la dificultad para independizarse con una falta de voluntad para trabajar. Sus declaraciones en Espejo Público plantean una cuestión clara: ¿la falta de independencia es un problema estructural o también de actitud?

La emancipación y sus dificultades en España

En España, 534.240 jóvenes de entre 15 y 24 años ni estudian ni trabajan en 2024, lo que representa el 10,12% de este grupo de edad. Aunque esta cifra ha disminuido desde 2019, la tasa de paro juvenil en general sigue siendo una de las más altas de Europa, con un 25,0% para los menores de 25 años en 2024.

Los motivos de este desempleo son varios. Entre ellos, la falta de experiencia laboral, la incompatibilidad entre su formación y las demandas del mercado, e, incluso, una priorización de la vida personal y la búsqueda de empleos con mejores condiciones de las ofrecidas.

Como consecuencia de esta falta de empleo y, por ende, mala situación económica, hasta el 85% de los jóvenes vive en el hogar familiar, según un informe del Consejo de la Juventud de España (CJE). Sin embargo, para los expertos hay otro factor que entra en la ecuación: el elevado precio de la vivienda.

Precisamente este debate es el que ha surgido en Espejo Público: cómo el incremento histórico del precio del alquiler condiciona la transición a la vida adulta.

Según algunos colaboradores, los alquileres se han equiparado prácticamente al salario medio español, y que únicamente los jóvenes que logran emanciparse es porque tienen apoyo económico familiar. 

Carla Galeote, comunicadora y activista, describió de forma tajante la experiencia de su generación: si un alquiler supera con facilidad los mil euros, asegura, el salario restante apenas permite cubrir otros gastos básicos.

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💥 CRITICA QUE LOS JÓVENES NO SE INDEPENDIZAN POR NO QUIEREN: "ES UNA ESTAFA QUE CON MIS IMPUESTOS ESTÉ PAGÁNDOLE PARO A NIÑOS QUE QUIEREN VIVIR EL VERANO" La colaboradora de Espejo Público ha entrado de lleno en el debate sobre la crisis de la vivienda, poniendo en valor la cultura del esfuerzo y criticando, según ella, que los jóvenes "no quieren currar" 📲 Ver más en eltelevisero.com

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Para los empresarios, el problema no son los bajos salarios, sino que "los jóvenes no quieren trabajar tantas horas o no se quieren sacrificar". Galeote respondió señalando que la precariedad también alcanza a quienes sí trabajan, especialmente a quienes cobran el salario mínimo, insuficiente para asumir un alquiler en solitario.

En ese momento intervino Isabel Rábago, que se alineó con la crítica a la falta de esfuerzo. La periodista y abogada sostuvo que los jóvenes "no quieren trabajar" y defendió que las dificultades actuales no son, en esencia, distintas de las que afrontaron generaciones anteriores.

"Cuando yo me independizo con 23 años, tampoco tenía mucho en mi cuenta. Es una cultura del esfuerzo, no puede ser que te quieras rascar la barriga y le sigas pidiendo dinero a tus padres", ha expresado.

Para el colaborador Gonzalo Miró, la situación es diferente: la cuestión no reside en la voluntad individual ni en la actitud hacia el trabajo, sino en un mercado inmobiliario desbordado. 

Miró señaló que los jóvenes no dejan de emanciparse porque no quieran trabajar, sino porque el acceso a la vivienda se ha convertido en un obstáculo insalvable. Recordó, además, que la Constitución reconoce la vivienda como un derecho, pero en la práctica se ha transformado en un negocio que deja fuera a gran parte de la población joven.

Pese a las réplicas, Rábago mantuvo firme su postura. "En 2007 los precios también estaban por las nubes y te tenías que esforzar para comprarte una casa", afirma.

"Me parece una estafa que con mis impuestos le esté pagando el paro a niños que lo único que quieren es disfrutar del verano", denuncia la periodista.

Frente a ello, los datos oficiales dibujan un escenario marcado por salarios que no acompañan el coste de la vida, alquileres que han alcanzado máximos históricos y un mercado laboral en el que la temporalidad y la parcialidad siguen afectando de manera desproporcionada a los menores de 30 años.