La autora con la portada de su último libro, 'La raíz del poder'.

La autora con la portada de su último libro, 'La raíz del poder'. Cedida

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Ana Bernal-Triviño: “El patriarcado es una herencia que aún no hemos aprendido a desaprender"

Ana Bernal-Triviño
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Tras tres años sumergida en la memoria histórica y literaria de Federico García Lorca, necesitaba volver al ensayo. A ese espacio donde el pensamiento respira más despacio, donde cada línea busca sentido. Han pasado seis años desde No manipuléis el feminismo y, aunque el tiempo parece avanzar, los discursos no tanto.

Durante este tiempo he seguido trabajando como periodista y como docente, siempre con perspectiva de género. Pero a medida que crecía el ruido político y mediático, notaba que debatíamos en un círculo cerrado, repitiendo etiquetas, clichés, eslóganes.

En cada clase, en cada entrevista, veía cómo volvían argumentos que parecían nuevos, pero eran viejísimos: la obediencia femenina, los "roles naturales", el negacionismo, el ataque a leyes en favor de los derechos humanos de las mujeres. Así nació La raíz del poder, de la necesidad de entender cómo empezó la desigualdad para poder desmontarla.

Mi formación en Historia del Arte y en documentación periodística me sirvió de brújula. Pero escribir un ensayo así es una tarea titánica: para una sola línea a veces necesito días enteros de lectura.

He pasado horas frente a papers académicos, conferencias, arqueólogos o antropólogas, buscando esa palabra, ese concepto, que encajara como una clave de bóveda en el texto.

La raíz del poder es una excavación. En ella viajo desde el Neolítico hasta nuestros días para mostrar cómo el patriarcado fue una construcción cultural y descubrir cómo empezó todo.

Porque en nuestros inicios, la desigualdad de género no ocurría. ¿Qué pasó después? Lo narro en estas páginas. En cada capítulo, una idea: la ley, la religión, el mito, la belleza, el cuerpo o la violencia. Y en cada una de ellas, un espejo de nuestro presente.

Porque el libro no se queda en el pasado. Lo conecto con las noticias, con los discursos políticos, con el auge de la manosfera y de los movimientos tradwife (esposa tradicional). Con los retrocesos en derechos, con los bulos que circulan en redes y con los viejos argumentos que regresan envueltos en lenguaje moderno.

Lo sorprendente es comprobar cómo, a pesar de los avances tecnológicos, seguimos tropezando con los mismos mitos. Inventamos la inteligencia artificial, pero repetimos las mentiras más antiguas del mundo.

El ensayo me ha llevado a leer a historiadoras, antropólogos, teólogas, filósofas y divulgadores de todo el mundo. Y a seguir aprendiendo.

Con La raíz del poder quiero que quien lo lea salga con más argumentos, con más herramientas para interpretar la desigualdad. Que se sorprenda al descubrir que casi todos los debates actuales sobre las mujeres ya existían desde las primeras civilizaciones.

Y que entienda que la historia no es un museo: es el mapa de lo que todavía somos. Si no revisamos ese mapa, si no reconocemos de dónde vienen nuestras estructuras de poder, seguiremos caminando en círculos.

Vivimos un momento decisivo, de reacción frente a los avances. Por eso este libro no mira atrás con nostalgia, sino con urgencia. Porque entender el origen del poder es la única forma de transformarlo.

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