Marina Romero posando al lado de la portada de su libro.

Marina Romero posando al lado de la portada de su libro. Cedida

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Enamorarse es ponerse ante un espejo nos guste o no lo que vemos

Marina Romero
Publicada

Con apenas 18 años me lancé a estudiar periodismo con una única misión: ser escritora. Pero cuando me puse a trabajar me di cuenta de que los periodistas escribimos historias reales y no inventadas.

Y ese fue un gran problema, así que aparqué mi sueño. Bueno, escribir, escribía, pero claro, lo hacía como guionista en programas de actualidad, como reportera en programas de viajes o como locutora de radio hablando de ópera.

Unos cuantos años después, aquel pensamiento que me invadía de ilusión de jovencita se ha cumplido: acabo de publicar mi primera novela, mi primera ficción. Y por fin me siento esa escritora que imaginé que sería. Ese sueño ha tardado en llegar, sí, pero está mereciendo tanto la pena que no quiero despertar aún.

Como si al mundo le importara es una novela urbana, romántica y con drama erótico, diría yo, pero que cuenta con una reflexión final que se te agarra a las entrañas, que te las retuerce y que no te suelta nunca más.

El giro inesperado que el lector se encontrará en las últimas páginas hace que deje de ser una historia de amor o desamor para convertirse en una confesión de la protagonista en carne viva, muy dura… casi atroz.

Empecé la historia de Lía y Abel hace diez años, cuando conocí a una persona que me despertó las ganas de escribir a todas horas en libretas, notas del móvil o páginas de Word. Después, esa persona salió de mi vida, pero las ganas de escribir se quedaron conmigo.

Aunque no sé por qué, no era capaz de terminarla. La retomaba año tras año, y nada. Solo cuando las cosas se pusieron feas, cuando estuve triste, sin trabajo y con miedos en el alma, conseguí acabarla y publicarla en pocos meses.

Así comprendí que la literatura puede sacarnos del pozo y que al mundo sí que le importamos un poquito, sea cual sea nuestra historia. Como la de Lía, una joven periodista que vive en Madrid, la ciudad donde puedes cumplir tu sueño o estrellarte contra él.

Allí conocerá a Abel, un cantante sexy. Y automáticamente faltará a sus tres juramentos: no enamorarse más, no llorar por un tío y no celebrar Halloween. Ella, que había prometido al mundo que se mantendría firme… como si al mundo le importara.

Este libro es un espejo en el que mirarnos cuando nos enamoramos, nos guste o no lo que veamos. Es un manual sobre cómo cambiamos cuando alguien aparece de sopetón en nuestras vidas a revolvernos la vida y las sábanas.

Es una lupa que hace aumentar nuestras miserias no confesadas a las amigas. Es esa canción que habla de cada uno de nosotros. Y es un guantazo de realidad en las páginas finales.

Por eso, quien lo lee, dice "¡pero si Lía soy yo!". Como si al mundo le importara es la certeza de que, en esto del amor, a todos nos pasan las mismas cosas. Lo que nos distingue es lo que decidimos hacer con ese amor cuando nada tiene arreglo.