Esther Expósito en Marfeel Enfrentados con prendas de Black Limba

Esther Expósito en Marfeel Enfrentados con prendas de Black Limba Recorte del fotograma

Belleza

La firma española que fusiona lencería, ropa deportiva y moda: "Adaptamos el producto a la mujer, no la mujer al producto"

Magas habla con Luis Miguel Rivero, el CEO de la marca madrileña de lencería y deporte sobre su apuesta por unir diseño, comodidad y libertad.

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La frontera entre la ropa interior, el activewear y la moda urbana es cada vez más difusa. Las prendas deportivas salen del gimnasio, la lencería se incorpora a los estilismos exteriores y la comodidad deja de ser un requisito secundario para convertirse en parte esencial del diseño.

En ese territorio se mueve Black Limba, una marca española que ha evolucionado desde sus orígenes en la ropa íntima hasta construir una propuesta que responde a los distintos momentos del día.

Fundada en Madrid en 2016, la firma afronta esta nueva etapa con su concepto de Hybrid Lifestyle, una filosofía que busca conectar las necesidades de las mujeres con una forma de vestir más versátil.

Su CEO, Luis Miguel Rivero, habla con Magas y nos explica cómo se traduce esa visión en las colecciones, qué papel desempeña el bienestar en el diseño y cómo crecer sin perder una identidad reconocible.

"Nuestra clienta no vive en categorías: sigue siendo ella cuando entrena, trabaja, sale o está en casa", resume. Una idea que define tanto el punto de partida creativo de la marca como su manera de entender el armario contemporáneo.

Diseño en el deporte

Las colecciones de Black Limba no nacen exclusivamente de las tendencias que marcan las pasarelas. Antes de elegir siluetas, colores o tejidos, el equipo observa los hábitos de sus clientas y cómo se relacionan con la ropa a lo largo de la jornada.

"En un mismo día puede trabajar, entrenar, hacer recados o quedar con alguien, y esos momentos se mezclan", señala Rivero. Comprender esa realidad permite desarrollar prendas que respondan a situaciones diferentes sin renunciar a una estética cuidada.

La intención es que una misma prenda pueda adquirir distintos significados según cómo se combine

La colección otoño-invierno 2026 (AW26) recoge esta perspectiva a través de dos conceptos, Start y Own It. El primero remite a los comienzos; el segundo, a la posibilidad de apropiarse de una prenda y transformarla mediante el estilismo.

No se trata únicamente de diseñar piezas atractivas, sino de dejar espacio para que cada mujer las incorpore a su vestuario de acuerdo con su personalidad.

En esta propuesta, la influencia deportiva adquiere especial protagonismo. Las referencias urbanas, la ropa interior y las prendas concebidas para el movimiento conviven con naturalidad, en línea con una manera de vestir que ya no reserva cada pieza para una única ocasión.

"Las tendencias forman parte del contexto, pero es esa conexión con nuestra clienta la que guía las decisiones", afirma el CEO.

Lencería, comodidad y libertad

En una categoría tan vinculada a la intimidad como la ropa interior, el diseño no puede medirse únicamente por su apariencia. El ajuste, el tacto y la sensación que deja sobre la piel condicionan la experiencia de quien la lleva.

Para Black Limba, esa relación con el cuerpo constituye uno de los pilares de su propuesta. Una filosofía que busca alejarse de las prendas que obligan a modificar la postura o limitar los movimientos para mantener una determinada silueta.

"El producto debe adaptarse a la mujer, y no la mujer al producto"

La marca articula esta visión mediante tres principios: Fit, Feel y Freedom. El primero se refiere al ajuste y al patrón; el segundo, a la experiencia de uso, desde la elasticidad del tejido hasta el contacto de las costuras con la piel; y el tercero, tanto a la libertad de movimiento como a la posibilidad de vestir cada pieza de distintas maneras.

El equilibrio entre estas dimensiones exige prestar atención a aspectos que no siempre resultan evidentes a primera vista. "La imagen sobre una percha es solo una parte de lo que hay que valorar", explica.

Una prenda debe acompañar el cuerpo al caminar, sentarse o levantar los brazos, además de mantener una apariencia que invite a llevarla.

La dimensión emocional también interviene en esa experiencia. Elegir un color o una silueta con la que identificarse puede influir en cómo una mujer se siente al vestirse. Y, en el caso de la lencería, esa elección no tiene por qué responder a la mirada ajena.

"La relación empieza con quien la lleva; después, cada una decide cómo expresarla", apunta Rivero. La prenda puede permanecer en el ámbito íntimo o incorporarse a un conjunto exterior, sin imponer una forma determinada de mostrarla.

Deporte y moda

Ampliar una marca desde la lencería hacia el deporte y la moda cotidiana plantea un desafío: construir nuevas categorías sin diluir aquello que la hace reconocible.

Para Rivero, la respuesta está en mantener una misma visión de la mujer, en lugar de entender cada ámbito como un negocio independiente.

"La coherencia está en diseñar para una misma persona, con sus distintos momentos y necesidades", sostiene. Desde esa perspectiva, cada nueva propuesta debe justificar su lugar dentro de la colección y aportar algo a la vida de la clienta.

Black Limba desarrolla ese universo a través de distintas líneas, entre ellas Activewear, Hybrid Underwear y LAB. Esta última funciona como un espacio para experimentar con siluetas, materiales y formas de uso, manteniendo la atención en las necesidades específicas de cada prenda.

La evolución de la firma también refleja un cambio más amplio en la moda como es la búsqueda de piezas capaces de adaptarse a rutinas menos compartimentadas.

El reto consiste en combinar esa versatilidad con una identidad estética propia, sin convertir la comodidad en una excusa para descuidar el diseño.

Con una comunidad digital de más de 200.000 seguidores y presencia en España, Portugal, Francia y Polonia, Black Limba busca consolidar su posicionamiento en este territorio híbrido.

Su punto de partida, no obstante, permanece ligado a una idea sencilla: diseñar prendas que acompañen a las mujeres sin imponerles cómo deben moverse, vestirse o sentirse.

"Crecer como marca consiste en ampliar las posibilidades que ofrecemos con una idea clara de a quién acompañamos y por qué", concluye Rivero, situando el futuro de la firma no tanto en el hecho de sumar categorías como en encontrar nuevas maneras de conectar la ropa con la vida real.