Pino Montesdeoca, modelo.

Pino Montesdeoca, modelo.

Belleza

Pino Montesdeoca, modelo de 62 años: "La crema hidratante que me pongo por el día no es la misma que uso por la noche"

Mientras las cremas de día protegen frente a las agresiones externas, las de noche favorecen la reparación y regeneración cutánea.

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Cada vez son más las voces que reivindican una forma de entender la belleza alejada de los retoques y centrada en el cuidado diario, demostrando que una piel saludable no depende necesariamente de procedimientos estéticos complejos.

Entre ellas destaca Pino Montesdeoca, una de las modelos españolas que mejor representa la belleza sin artificios. Tras iniciar su carrera cuando ya había superado los 50 años, se ha convertido en un referente por reivindicar el envejecimiento natural y los cuidados sencillos.

A sus 62 —casi 63— años, la canaria comparte con frecuencia los hábitos que forman parte de su rutina de cuidado facial. Uno de los más importantes tiene que ver con la hidratación de la piel y con un gesto que muchos pasan por alto: utilizar una crema diferente durante el día y durante la noche.

Diferencias entre cremas

A pesar de nunca haberse planteado los tratamientos invasivos, la modelo de origen canario sí promueve la importancia de cuidarse a sí misma. Mantener un estilo de vida saludable y seguir cuidando todas esas zonas que se ven más perjudicadas por la edad, como la piel.

"La piel es, para mí, la parte más importante", confiesa Montesdeoca, "es importante por el día y por la noche. Este cuidado es el que te puede permitir ir sin maquillaje".

En su rutina de belleza, la española comienza por lavarse la cara, aplicarse sérum, contorno de ojos y crema hidratante. En este último paso es donde ofrece uno de los consejos que comparten tantos expertos, que es no utilizar la misma para el día que para la noche.

La piel, como órgano vivo, tiene distintos ritmos y necesidades según la hora del día. Estos cambios están regulados por el reloj circadiano del cuerpo, que influye en funciones como la regeneración celular, la producción de sebo, la sensibilidad y la pérdida de agua transepidérmica.

Las cremas de día y de noche, aunque ambas cumplen la función de hidratar, tienen composiciones distintas que responden a estas necesidades fisiológicas específicas.

Durante el día, la piel está expuesta a múltiples factores ambientales agresivoss: la radiación ultravioleta, la contaminación, los radicales libres, el viento, la variación de temperaturas, entre otros.

Como consecuencia, la crema hidratante que usemos para este momento del día tiene que estar diseñada para proteger la barrera cutánea, la cual impedirá que todos los elementos anteriores nos perjudiquen.

La crema del día suele tener una textura más ligera, con el fin de facilitar su absorción rápida y permitir el uso de maquillaje posterior. Además, suele incorporar ingredientes específicos.

"Las cremas de día están cargadas de activos que solo son necesarios para el día, como puede ser el caso de la vitamina C, que refuerza la piel y evita, gracias a los antioxidantes, la acción de los radicales libres, principales agentes del envejecimiento, o el SPF, que es el encargado de proteger la piel de los rayos del sol", afirma Raquel González, cosmetólogo y directora técnica de Perricone MD.

Sin embargo, por la noche la piel entra en un modo completamente diferente y requiere otro tipo de cuidados. Es el momento en el que se regenera, produce nuevas células y repara los daños.

"Desde aproximadamente las 11 hasta las 3 de la mañana, la piel suele experimentar un proceso de regeneración a nivel celular y trabaja para recuperarse de los posibles daños sufridos durante el día", explica Sonia Ferreiro, cosmetóloga y biotecnóloga en Byoode.

Las cremas nocturnas suelen tener fórmulas más densas, ricas y nutritivas, con ingredientes enfocados en la reparación, como el retinol, los péptidos, el ácido hialurónico en concentraciones más altas, o ceramidas.

Estos ingredientes, al estar presentes en un producto de uso nocturno —que generalmente se especifica— tienen el tiempo y el entorno ideales para actuar sin interferencias de factores externos como la radiación solar.