Maquilladora haciendo eyeliner a la clienta.

Maquilladora haciendo eyeliner a la clienta.

Belleza

María Borbolla, maquilladora: "El 'eyeliner' es un error si quieres rejuvenecer el rostro a partir de los 50"

El delineado no está prohibido según vamos cumpliendo años, lo que cambia es cómo aplicarlo para que la mirada se vea fresca, despierta y más joven.

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El eyeliner es una de esas técnicas de maquillaje que muchas mujeres tienen en su rutina desde hace tanto tiempo que se lo hacen casi sin pensarlo. Basta una línea sobre las pestañas para sentir que la mirada cambia, se intensifica y gana presencia. Sin embargo, ese gesto tan repetido no siempre favorece igual con el paso de los años.

A partir de los 50, aproximadamente, la piel del párpado pierde firmeza, la mirada puede verse más cansada y el trazo que antes elevaba el ojo puede empezar a producir el efecto contrario. Por eso, adaptar la técnica es clave para conseguir un resultado rejuvenecedor.

La experta en maquillaje María Borbolla, conocida por compartir trucos sencillos y muy prácticos en redes sociales, aclara que a partir de cierta edad no puedes echarte eyeliner si quieres una mirada más joven.

No se trata de renunciar para siempre al delineado, sino dejar de aplicarlo como se hacía a los 20 o a los 30 para conseguir una mirada más fresca y descansada.

El problema, como explica la experta, está en que muchas mujeres siguen dibujando una raya gruesa, recta o demasiado marcada, sin tener en cuenta la forma actual del ojo. En párpados caídos o con menos elasticidad, ese tipo de delineado puede endurecer las facciones y apagar la mirada.

Envejece la mirada

Uno de los fallos más frecuentes es separar el eyeliner de la línea de las pestañas. Cuando queda un pequeño espacio entre el trazo y la raíz, el ojo parece menos definido y el maquillaje pierde naturalidad. Además, si la línea es demasiado uniforme de principio a fin, puede dar sensación de pesadez.

La clave está en trabajar el delineado de forma progresiva. Debe empezar muy fino en la zona del lagrimal y ganar algo de grosor hacia el extremo exterior del ojo. Siempre, eso sí, con una dirección ligeramente ascendente.

Borbolla insiste especialmente en el cuidado que deben tener quienes presentan párpado caído. En estos casos, un rabillo mal colocado puede arrastrar visualmente el ojo hacia abajo. Por eso conviene evitar trazos demasiado horizontales o colas largas que desaparecen al abrir el párpado.

Para lograr un efecto lifting, la maquilladora recomienda no empezar directamente con un rotulador líquido, sobre todo si no se tiene mucha práctica. Es preferible utilizar primero una sombra oscura y un pincel biselado. Así, el trazo se puede corregir con facilidad antes de fijarlo.

Los tonos marrones, grises o topo suelen ser más favorecedores que el negro intenso cuando se busca suavizar la mirada. Después, si se desea más definición, se puede reforzar con un lápiz khôl o waterproof, siempre bien pegado a la raíz de las pestañas.

El truco para levantar el ojo

Uno de los consejos más útiles de María Borbolla es utilizar cinta de microporo como guía. Se coloca desde el extremo externo del ojo hacia el final de la ceja, en una diagonal ascendente. De esta forma, la sombra o el lápiz siguen una dirección que ayuda a elevar visualmente la mirada.

Al retirar la cinta, el resultado es una línea limpia y mucho más favorecedora. Este gesto evita que el delineado caiga hacia abajo y permite conseguir un acabado más pulido incluso en personas que no tienen buen pulso.

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El truco también sirve para aplicar sombra en la parte externa del ojo. En lugar de cargar el párpado móvil, se concentra la intensidad hacia fuera y hacia arriba, creando una sensación óptica de mayor apertura.

Eso sí, la experta recuerda que el eyeliner no debe ser el protagonista absoluto del maquillaje. La sombra es la base que da forma y profundidad al ojo. El delineado, en cambio, debería funcionar como un toque final, no como una línea rígida que marque toda la expresión.

También conviene evitar los trazos excesivamente negros durante el día. En muchas pieles maduras, los marrones, bronces, grises suaves, verdes oscuros o azules profundos resultan más elegantes y menos duros. Para ocasiones especiales, los tonos berenjena o burdeos pueden aportar luz sin endurecer.

Corrector y línea de agua

Otro de los trucos de Borbolla para rejuvenecer la mirada está en el corrector. No se trata de cubrir toda la ojera con demasiado producto, sino de iluminar puntos concretos. Una pequeña cantidad bajo el ojo, otra línea desde el rabillo hacia la sien y un toque desde el lagrimal hacia la ceja pueden cambiar por completo el resultado.

Bien difuminado, este gesto ayuda a levantar visualmente la zona y a borrar el aspecto cansado sin necesidad de filtros ni retoques. La clave está en elegir una textura cremosa, ligera y un tono algo más claro que la piel, pero sin caer en un contraste artificial.

Respecto a la línea de agua, muchas mujeres la evitan porque temen que empequeñezca el ojo. Sin embargo, Borbolla defiende que, si se trabaja con precisión, puede intensificar la raíz de las pestañas sin cerrar la mirada. Lo ideal es usar un lápiz de larga duración y sellarlo con sombra del mismo tono.