Imagen de ilustración.

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Belleza

El colorete con protección solar que no te vas a querer quitar en todo el verano: de marca española y dos tonos a elegir

Un producto que combina color, acabado jugoso y protección solar SPF 50+ en una fórmula en barra pensada para iluminar la piel y protegerla durante todo el verano.

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Hay pocos productos que te conquistan con una sola pasada. De hecho, yo no soy capaz de decir más de tres de mi neceser y eso que mi adicción a los vídeos de maquillaje de YouTube me ha llevado a probar fórmulas, texturas y tendencias de todo tipo durante años.

Productos que no dejan parches, que tienen el tono perfecto y que aguantan intactos durante horas. Sí, de esos que todavía no se han terminado y ya estás pensando en comprarte otro "por si acaso" o, incluso, en hacerlo y tener directamente su reposición en el cajón.

Recientemente me ha ocurrido ese "amor a primera pasada" y ha sido con el nuevo producto de Ana Santamarina. La experta en dermocosmética y fundadora de Santamarina Cosmetics ha creado lo que, probablemente, sea uno de los lanzamientos beauty más interesantes del verano: un colorete con protección solar.

El producto, disponible en dos tonos, no solo aporta color y jugosidad, sino que también protege la piel de la radiación UV y de las agresiones medioambientales. Una idea tan lógica que sorprende que nadie la hubiese convertido antes en un imprescindible de neceser.

'Dermablush', un producto mágico

Aunque muchas veces lo olvidamos, las mejillas también se exponen al sol. Nos obsesionamos con reaplicar el SPF en la frente o en la nariz, pero dejamos completamente desprotegida una de las zonas donde más producto aplicamos a diario.

Es ahí es donde entra DermaBlush, una fórmula en barra cremosa, resistente al agua y al sudor, diseñada para hidratar, proteger y dejar ese efecto de piel luminosa que parece venir de serie con unas vacaciones frente al mar.

Lo primero que me sorprendió al probarlo fue la textura. Se funde con la piel sin esfuerzo y sin necesidad de trabajar demasiado el producto. Puedes aplicarlo directamente sobre la mejilla, difuminarlo con los dedos o utilizar una brocha, aunque en mi caso la combinación ganadora ha sido la brocha 202 de Alba de la Cruz, la maquilladora con la que Ana ha trabajado para lanzar este producto.

Aunque la brocha tiene un corte angular mediano perfecto para extender el colorete sin mover la base y sin dejar marcas extrañas, la calidad de la fórmula hace que incluso con los dedos sea prácticamente imposible crear un parche.

Todo queda uniforme, jugoso y con ese brillo saludable que normalmente solo aparece después de una buena rutina de skincare.

La duración también merece una mención aparte. Me lo aplico a las nueve de la mañana y, cuando vuelvo a casa cerca de las ocho de la tarde, sigue ahí. El acabado continúa siendo luminoso y la mejilla mantiene color, aunque ligeramente más suave con el paso de las horas.

Aquí el pigmento evoluciona de forma natural y tiene sentido que el color no sea exageradamente intenso desde el principio, porque estamos hablando de una fórmula que incorpora SPF y prioriza el equilibrio entre maquillaje y protección.

DermaBlush está disponible en dos tonos y ambos tienen personalidades completamente distintas. El tono Alba, creado junto a la ya mencionada maquilladora Alba de la Cruz, se ha convertido en uno de mis colores favoritos de toda mi colección.

Tiene ese rosa tostado que favorece a absolutamente todo el mundo y que consigue el equilibrio perfecto entre rubor y efecto buena cara. Algo sofisticado, ligeramente noventero y muy natural, como si la piel adquiriese color por sí sola.

El otro tono, Sunset Kiss, creado por Ana Santamarina, es más cálido y tiene ese efecto "sun kissed" que deja la piel con apariencia de haber pasado el día al aire libre. Es tan bonito, que mi madre me lo quitó nada más probarlo y todavía sigo planteándome recuperarlo clandestinamente de su neceser.

Ambos tonos se pueden mezclar entre sí para crear un color completamente nuevo o incluso aplicar siguiendo la técnica que recomienda Alba de la Cruz: utilizar el tono cálido en la parte más alta del pómulo, cerca de la ojera, para aportar luz y neutralizar visualmente la oscuridad, y dejar el rosa tostado en la zona inferior de la mejilla para mantener ese efecto fresco y sofisticado sin endurecer la mirada.

Más allá del acabado bonito, hay una parte formulativa que explica por qué el producto funciona tan bien sobre la piel. Incluye extracto de laminaria, un activo marino antipolución que ayuda a proteger la piel frente al estrés oxidativo y la radiación UV; vitamina E, que potencia la acción antioxidante y crea una sinergia con los filtros solares; y aceite de ricino, responsable de esa textura elástica y cremosa que hace que el colorete literalmente se deslice sobre la piel sin esfuerzo.

El resultado es una fórmula cómoda, modulable y muy favorecedora que no solo maquilla, sino que trata la piel mientras la llevas puesta.