Mujer siendo maquillada con lápiz de ojos nude

Mujer siendo maquillada con lápiz de ojos nude

Belleza

Susana Marín, maquilladora: "A partir de los 45 un lápiz de ojos beige es esencial para una mirada más joven y luminosa"

Saber adaptar nuestras técnicas de maquillaje a la edad y estilo de vida es fundamental para conseguir un aspecto más fresco y actual.

Más información: Martha Obeo, maquilladora: "En pieles maduras, utilizo muy poco corrector y tras la base para no marcar arruguitas"

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El maquillaje, del mismo modo que nosotras vamos cambiando con los años, debe evolucionar. Lo que nos funcionaba a los 20, no lo hace a los 30 ni a los 40, y los productos que antes levantaban el rostro pueden endurecerlo, las técnicas que parecían infalibles pueden marcar más las arrugas y un simple delineado mal elegido puede apagar la expresión.

La mirada es una de las zonas donde más se aprecia ese cambio. El párpado tiende a caer, las pestañas pierden densidad, las ojeras se marcan con más facilidad y los ojos pueden parecer más pequeños o cansados. Por eso, los maquilladores insisten cada vez más en la idea de que no se trata de maquillar más, sino de maquillar mejor.

La profesional Susana Marín lo resume con un truco sencillo, económico y fácil de aplicar en casa: "Con un lápiz de ojos neutro, nude, maquillo la línea inferior del ojo porque abre la mirada y la ilumina".

Para ella, este gesto es casi imprescindible en pieles maduras, especialmente cuando se busca un resultado natural y rejuvenecedor que apenas cuesta incorporarse a nuestra rutina de belleza.

Frente al clásico lápiz negro, que durante años ha sido el producto básico de cualquier neceser, el tono nude tiene un efecto mucho más favorecedor a partir de cierta edad. No endurece los rasgos, no empequeñece el ojo y no añade sombras innecesarias en una zona que ya suele verse más apagada.

El truco del lápiz nude

El secreto está en aplicarlo en la línea de agua inferior, es decir, en la parte interna del párpado inferior. Este pequeño toque consigue neutralizar el enrojecimiento natural de la mucosa y crea un efecto óptico de ojo más abierto, limpio y descansado.

El resultado no es llamativo ni muy evidente, pero sí es realmente efectivo. La mirada parece menos cansada, el rostro gana luz y el maquillaje se percibe más fresco. Precisamente por eso, muchas mujeres que lo prueban lo incorporan después a su rutina diaria.

La ventaja es que no hace falta invertir en un producto caro ni dominar una técnica complicada. Basta con elegir un lápiz beige, vainilla o nude, preferiblemente de textura cremosa y larga duración, para que se deslice sin irritar y permanezca intacto durante varias horas.

Eso sí, Marín recomienda evitar los blancos demasiado intensos. Aunque también buscan agrandar el ojo, pueden resultar artificiales y crear un contraste poco favorecedor. El nude, en cambio, imita mejor el tono natural de la piel y ofrece un acabado más elegante.

Por qué el negro envejece

Durante décadas, el lápiz negro se ha asociado a una mirada intensa y definida. Sin embargo, en pieles maduras no siempre es la mejor opción, sobre todo si se aplica en la línea inferior del ojo o se abusa de él alrededor de todo el contorno.

El negro puede cerrar visualmente la mirada, marcar más las bolsas y acentuar la sensación de cansancio. También puede endurecer la expresión, especialmente cuando el párpado ya no está tan firme o cuando las líneas de expresión alrededor de los ojos son más visibles.

Esto no significa que haya que renunciar por completo al delineado oscuro. La clave está en cambiar la zona de aplicación. En lugar de rodear todo el ojo, conviene concentrar la definición en la parte superior de las pestañas, desde la mitad hacia el extremo externo.

Con este gesto se consigue alargar la mirada sin recargarla. Si además se difumina ligeramente el trazo, el efecto es más suave y favorecedor. Después, el lápiz nude en la línea inferior aporta el contraste perfecto: define arriba, ilumina abajo.

La máscara de pestañas también juega un papel importante. Aplicada sobre todo en las pestañas superiores, ayuda a levantar visualmente el ojo. Lo ideal es insistir en la raíz y peinar hacia arriba, evitando grumos y exceso de producto.

Maquillar para realzar

El truco del lápiz nude funciona mejor cuando forma parte de un maquillaje pensado para realzar las facciones y no para tapar imperfecciones. A partir de los 45-50, las texturas ligeras, los tonos cálidos y los acabados luminosos suelen favorecer más que las bases densas, los polvos excesivos o los colores demasiado oscuros.

Antes de maquillar, la preparación de la piel es fundamental. Una buena hidratación, un sérum que aporte luminosidad y protección solar ayudan a que la base se asiente mejor y no marque tanto las líneas de expresión.

Maquilladora con su cliente.

Maquilladora con su cliente. iStock

En la zona de la ojera, conviene aplicar poco producto y solo donde sea necesario. Los correctores en tonos melocotón o beige cálido ayudan a neutralizar las sombras grisáceas sin dejar un acabado pesado. El exceso de corrector, en cambio, puede acumularse en los pliegues y sumar años.

Las cejas tampoco deben olvidarse. Con el paso del tiempo suelen perder densidad y definición, por lo que rellenarlas suavemente con un lápiz o sombra del mismo tono del pelo puede levantar la mirada de forma inmediata. La clave está en no dibujarlas demasiado marcadas.

En los labios, los acabados satinados o los bálsamos con color suelen resultar más favorecedores que los tonos mate muy oscuros. Aportan jugosidad, frescura y volumen visual, sin endurecer el gesto.

Unos pequeños cambios que pueden transformar el resultado final. Y entre todos ellos, el lápiz nude ocupa un lugar privilegiado. Es discreto, barato, fácil de usar y tiene un efecto inmediato: una mirada más joven, luminosa y descansada sin necesidad de complicarse frente al espejo.