Paula Ribó, conocida como Rigoberta Bandini.

Paula Ribó, conocida como Rigoberta Bandini. Gtres

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Rigoberta Bandini en su debut como presentadora de los Goya: mucha personalidad y hasta cinco cambios de ‘look’

La cantante confirmó su capacidad para trasladar su personalidad artística al formato televisivo en directo.

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Con una puesta en escena cuidada, un discurso cercano y una actitud desenfadada, la artista demostró que su salto al escenario como conductora de un evento cinematográfico de gran magnitud no fue improvisado.

Más bien, un resultado de una identidad pública consolidada y de una presencia escénica que ya había probado en conciertos y apariciones mediáticas.

Desde el inicio de la gala, Paula Ribó (Barcelona, 1990) –más conocida como Rigoberta Bandini– se mostró cómoda ante las cámaras y con una soltura que sorprendió a quienes la habían visto únicamente en su faceta musical.

Su manera de interactuar con el público, con los nominados y con el equipo técnico evidenció una preparación previa y una comprensión clara del ritmo televisivo.

Los guiones fueron interpretados con naturalidad y supo introducir improvisaciones ligeras que aportaron frescura al desarrollo del evento.

Rigoberta Bandini y Luis Tosar comparten el escenario.

Rigoberta Bandini y Luis Tosar comparten el escenario. Gtres

La química

Uno de los aspectos más destacados de su participación fue la química que mantuvo con su coanfitrión, el actor Luis Tosar. Ambos compartieron escenario en varios momentos de la ceremonia, intercambiando comentarios con tono humorístico y complicidad evidente.

Esa interacción transmitió una sensación de confianza que elevó las transiciones entre bloques de premios y números musicales. La conexión entre ambos se percibió muy natural y generó algunos de los instantes más comentados en redes y medios.

La buena sintonía entre la cantante y el actor funcionó como un eje dinámico dentro de la gala. Tosar aportó su experiencia en el cine y su presencia sólida como intérprete consolidado, mientras que ella introdujo un tono más irreverente y creativo.

El contraste entre ambos estilos enriqueció la conducción de la gala y ofreció una imagen de equilibrio entre tradición y renovación, algo que el público valora especialmente en eventos de esta naturaleza.

Los 'looks'

En cuanto a la estética, uno de los temas que más atención generó fue la cantidad de cambios de vestuario que realizó durante la noche –cinco, para ser exactos-. Rigoberta optó por una estrategia visual dinámica, adaptando su vestuario a los distintos momentos de la ceremonia.

Su paso por la alfombra roja arrancó con un vestido asimétrico en tonos plateados y cuello halter de Rabanne, acompañado por accesorios cuidadosamente elegidos que aportaban carácter al conjunto.

Con la ayuda de su estilista, Helena Contreras, combinó el diseño con sandalias llamativas y joyería personalizada que potenciaba el escote y reforzaba la intención estética: una mezcla de elegancia, identidad propia y un toque lúdico.

Durante la gala fue transformando su imagen con distintas propuestas según cada intervención. En el escenario apostó primero por un conjunto negro que consistía en un cárdigan de punto con detalles en blanco y una falda de tul transparente.

La cantante interpreta 'De Tot Cor'.

La cantante interpreta 'De Tot Cor'. Gtres

Después, sorprendió con un vestido azul claro con escote palabra de honor. Más adelante, lució un diseño blanco firmado por Marta Martí con detalles halter y un maxicinturón. Fue así como interpretó De Tot Cor, un homenaje a la música en catalán.

El cierre llegó con un vestido rojo de encaje y aberturas de Compte Spain, acompañado de calzado en tono celeste. De esta forma, terminaba su participación con una propuesta escénica potente y teatral.

Improvisación y soltura

Más allá de la moda, su presencia como presentadora representó un paso importante en la diversificación de perfiles artísticos que acceden a roles de conducción en grandes galas.

Su experiencia previa en escenarios musicales le permitió manejar el tiempo, la interacción con el público y la improvisación con soltura.

Además, su discurso incluyó referencias culturales y guiños a la industria cinematográfica que demostraron respeto por el contexto en el que estaba participando.

Su tono fue cercano pero profesional, combinando espontaneidad con preparación. Ese equilibrio fue clave para que su debut no se percibiera como un experimento arriesgado, sino como una evolución natural dentro de su carrera.

El último de sus 'looks' durante la gala.

El último de sus 'looks' durante la gala. Gtres

En definitiva, el debut de Rigoberta Bandini como presentadora en los Goya fue una apuesta que combinó identidad artística, presencia escénica y estrategia visual.

Su participación dejó la sensación de que el formato puede enriquecerse cuando incorpora voces creativas que trascienden su disciplina original y se adaptan con éxito a nuevos retos profesionales.