El 90% de las jóvenes acosadas por la calle aseguran que no recibieron ningún tipo de ayuda por parte de los testigos que presenciaron los hechos, según el informe Safer Cities for Girls (Ciudades Seguras para las Chicas), elaborado por la ONG Plan International. 

Noticias relacionadas

El estudio, que también ha contado con la participación de la Universitat Oberta de Cataluña (UOC), dio comienzo en marzo del año pasado con el objetivo de cuantificar el acoso en España y realizar así una radiografía de la seguridad -o falta de ella- para las mujeres jóvenes en ciudades tan importantes como Madrid, Barcelona y Sevilla.

A través de una página web recopilaron 3.000 experiencias y los testimonios ocurridos en España de 879 mujeres de entre 15 y 25 años. Además, las participantes contaban con un mapa en el que pudieron marcar las zonas concretas en las que se sintieron inseguras, los detalles del suceso y si recibieron ayuda o no.

Casi 8 de cada 10 encuestadas en estas tres ciudades, en concreto el 78%, aseguran haber sufrido acoso callejero en algún momento de su vida, aunque solo un 3% de ellas lo comunica a las fuerzas de seguridad y, en la mayoría de casos, la experiencia suele quedarse en conversaciones con familiares y amistades.

El 77% de las situaciones de acoso en la calle no implican contacto físico, sino que se producen a través de miradas, silbidos o persecuciones, y los casos en los que se llega al contacto suponen el 9% del total.

Según el informe, en el 59% de las ocasiones las jóvenes son acosadas por un hombre solo y en el 34% de las veces por un grupo de hombres, mientras que, en cuanto a las franjas horarias, más de la mitad de los casos (54%) se dan por la noche o la madrugada. No obstante, la sensación de inseguridad está extendida entre muchas jóvenes y un 20% señala que son acosadas "en cualquier momento".

Autoprotección

Ante el miedo al acoso, el estudio señala que las mujeres usan estrategias individuales de autoprotección, que pueden ir desde buscar compañía para no tener que recorrer solas los trayectos, hasta modificar sus rutas, vestirse de manera distinta o escuchar música para aislarse de posibles comentarios, por ejemplo.

En concreto, el informe apunta que el uso de los teléfonos móviles es especialmente significativo para protegerse ante el acoso: fingen que hablan con otra persona, comparten su ubicación en tiempo real, avisan de que han llegado al sitio en cuestión y, a veces, incluso fotografían a los acosadores.

"En un 66% de los casos, señalan que son acosadas por ser mujeres. Se trata de una discriminación por razón de género que tiene un impacto real en la vida de las jóvenes, porque no se sienten libres ni seguras, y, sin embargo, la legislación española no contempla el acoso callejero. Desde Plan International solicitamos que se incluya en la normativa para poder prevenir, detectar, denunciar, sancionar y erradicar esta violencia", subraya la directora de Programas Locales de Plan International, Begoña Solórzano.

Por su parte, la investigadora del grupo GAME de la UOC, que ha colaborado en este proyecto junto con la investigadora Candela Ollé, señala que este estudio "es un ejemplo claro de transferencia que busca tener un impacto real en la sociedad al profundizar en el problema que significa el acoso callejero y apunta líneas prioritarias de actuación para atajarlo".

La ONG Plan International, centrada en la defensa de la igualdad de género en la infancia y la adolescencia, recuerda que la legislación española no contempla el acoso callejero dentro de sus tipos penales, y por ello piden que se incluya en la normativa para facilitar la detección, la sanción y la erradicación de este tipo de violencia de género.