Todas las mujeres lo han experimentado alguna vez: el miedo al caminar sola por la noche, o la impotencia al escuchar un silbido o un comentario sexual por la calle. El acoso callejero habitual que sufren las mujeres hace que las ciudades no sean un espacio seguro para ellas. Comentarios, silbidos o incluso tocamientos indeseados son situaciones que la mayoría de mujeres han vivido en algún momento.

Para que esas acciones, que normalmente se quedan en la invisibilidad, salgan a la luz, la ONG Plan International ha diseñado una página web con el objetivo de cuantificar y tener datos fiables sobre este tipo de violencia machista. La plataforma "Safer Cities for Girls", dirigida a chicas de entre 15 y 25 años, es una web donde las jóvenes  pueden denunciar situaciones de acoso callejero en tres ciudades españolas: Madrid, Barcelona y Sevilla.

Según los padrones municipales, viven en estas ciudades un total de 294.322 jóvenes en esa franja etaria (173.255 en Madrid, 82.861 en Barcelona y 38.206 en Sevilla). La idea es que las jóvenes marquen, en un mapa de las ciudades, los puntos conflictivos. Además de registrar las ubicaciones, pueden dar detalles sobre su experiencia, los motivos que las han llevado a sentirse seguras o inseguras en ese lugar e indicar si han recibido ayuda en el caso de sentirse amenazadas. 

"En ciudades de todo el mundo, las niñas y las jóvenes sufren a diario acoso callejero y con este nuevo proyecto, queremos recoger más voces de las propias jóvenes y, con su participación, promover soluciones para que las ciudades sean lugares de inclusión, tolerancia y oportunidades", destaca Sonia González, directora de programas locales de Plan International.

Además de los puntos recopilados a través de la web, se llevarán a cabo grupos de discusión con jóvenes y entrevistas a personas expertas. Con todo ello, se realizará un informe con recomendaciones a las instituciones y responsables de la mejora de la seguridad de las chicas en las ciudades y se diseñará una Guía de Recomendaciones para las Ciudades; un documento que Plan International compartirá con otras ciudades de España y Bélgica, así como con la Unión Europea.

Desde la organización señalan que uno de los principales problemas a la hora de que las mujeres denuncien estas situaciones es el vacío legal en el que se encuentran muchas de ellas, que no están encuadradas como delito. Un vacío legal que la nueva  ley de libertades sexuales espera corregir. 

El anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual incluye el acoso callejero como delito leve. La futura ley castiga todo el comportamiento sexual sin consentimiento, incluido el conocido como acoso callejero que se penará con localización permanente y trabajos comunitarios hasta un mes, o bien, con multa.

Este nuevo delito de 'acoso ocasional' se define como aquellas expresiones, comportamientos o proposiciones sexuales o sexistas que creen a la víctima una situación objetivamente humillante, hostil o intimidatoria. Hasta ahora, solo estaba previsto en violencia doméstica, entre familiares o pareja o expareja.

Desde Igualdad señalan que no se refiere únicamente a situaciones producidas en vía pública, sino también en lugares privados como bares o discotecas. Asimismo, niegan que se criminalice el piropo: "Este delito requiere de denuncia por parte de la víctima, si la mujer lo oye como un piropo no va a denunciar, pero si le genera una situación hostil, humillante o intimidatoria, pues llamarlo piropo es un problema del patriarcado", han subrayado fuentes del Ministerio a Europa Press.

Resignación

La iniciativa 'Safer Cities for Girls' surge tras la experiencia de 'Free To Be', un proyecto que la ONG llevó a cabo en 2018 en cinco capitales: Madrid, Delhi (India), Kampala (India), Lima (Perú) y Sídney (Australia). Con los datos recogidos en esta herramienta, a través de la cual se señalaron 21.200 puntos válidos, se elaboraron tres estudios: "(In)seguras en la ciudad", "(In)seguras en Madrid" e "(In)seguras en las calles", que revelaron que el acoso callejero "es un problema global que ocurre a todas las horas del día y que está tan normalizado que miles de niñas y jóvenes de todo el mundo acaban por acostumbrarse y resignarse".  

Según los datos del informe de Plan International, 'Reportando a las autoridades: experiencias de las jóvenes denunciando el acoso callejero', elaborado con los datos del proyecto 'Free to Be', solo uno de cada diez casos de acoso callejero que ocurren en Madrid, Lima, Sídney, Kampala y Delhi, son denunciados. De estos, menos de un 30% llegan a tramitarse. Este estudio sobre las denuncias a las autoridades revela que no existen los mecanismos necesarios para responder al acoso callejero. 

De los 14.500 puntos e incidentes de acoso señalados en el mapa por las chicas, solo 1.270, es decir, menos de un 9% de los casos, fueron reportados y, de ellos, las autoridades no tomaron ninguna medida al respecto en un 67% de los casos (852) que sí fueron denunciados.

En lo que respecta a denuncias por acoso sexual, la tasa de respuesta de las autoridades de Delhi es, "comparativamente hablando, la más baja de todas las ciudades analizadas": sólo se actuó en un 2% de los casos. Sídney, por el contrario, es la ciudad donde más respuestas hubo por parte de las autoridades, con una cifra de un 34%; seguido de Madrid, 32%; Kampala, 18% y Lima, con un 16%.

Este informe evidencia, según Plan Internacional, que la mayoría de las veces, cuando las chicas denuncian, o bien no se les toma en serio o el sistema no cuenta con los mecanismos necesarios para apoyarlas. En la mayoría de los países de la Unión Europea -a excepción de Francia, Portugal y Bélgica- existe un vacío legal que hace que la mayoría de estos casos no se denuncien, y que cuando se hacen, las denuncias no se procesen, según la organización.

Ante esta situación, la ONG hace un llamamiento para que se adopten medidas con el fin de generar ciudades inclusivas y que van desde la revisión de ordenanzas municipales para incluir sanciones, simplificar el sistema de denuncias, diseñar las ciudades con un enfoque de perspectiva de género, promover la participación de las jóvenes en la toma de decisiones sobre la planificación urbana y la puesta en marcha de campañas de sensibilización contra el acoso callejero.