El refugio de Carmen Lomana en verano

El refugio de Carmen Lomana en verano Automontaje

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El pueblo pesquero de 400 habitantes donde se refugia Carmen Lomana: playas poco llenas y el mejor arroz con bogavante

Un refugio discreto y sereno que, como demuestra la empresaria y celebrity, conserva intacta la esencia de los veranos más auténticos.

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Cuando llega el verano, son muchos los famosos que buscan refugio lejos de los destinos más masificados de la costa española.

Mientras algunos optan por Ibiza, Marbella o Mallorca, otros prefieren rincones discretos donde el tiempo parece transcurrir más despacio y la naturaleza sigue siendo la gran protagonista.

Es el caso de Carmen Lomana, que desde hace años encuentra en la costa asturiana uno de sus lugares favoritos para desconectar. Allí posee una residencia familiar en Celorio, una pequeña localidad marinera que apenas supera los 400 habitantes y que se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados del norte de España.

Situado en el concejo de Llanes, este pueblo combina playas de gran belleza, gastronomía tradicional y un ambiente tranquilo que contrasta con el bullicio de otros destinos turísticos durante la temporada estival.

Su encanto reside precisamente en esa mezcla de autenticidad, paisajes verdes y esencia marinera que sigue intacta pese al creciente interés que despierta Asturias entre los viajeros.

Ocho playas de arena blanca

A simple vista, Celorio parece uno de tantos pueblos pesqueros del Cantábrico. Sin embargo, esconde una característica que sorprende incluso a quienes conocen bien la región.

En sus alrededores se concentran nada menos que ocho playas, una cifra poco habitual para una localidad de tamaño tan reducido.

Entre las más conocidas destacan Palombina, Borizu, Troenzo, San Martín, Portiellu, La Tayada y Las Cámaras, cada una con personalidad propia pero con elementos comunes que las han convertido en uno de los grandes atractivos de la zona.

La arena clara, las aguas transparentes y los acantilados cubiertos de vegetación crean paisajes que parecen sacados de una postal.

Muchas de estas playas cuentan además con zonas poco concurridas incluso en los meses centrales del verano, algo cada vez más difícil de encontrar en otros puntos del litoral español.

La playa de Las Cámaras ocupa un lugar especial por su proximidad al núcleo urbano. Su paseo junto al mar invita a recorrer la costa sin prisas mientras se disfruta de las vistas del Cantábrico.

Las terrazas y pequeños establecimientos situados en los alrededores permiten saborear la vida tranquila que caracteriza a esta parte de Asturias.

Más allá de sus arenales, Celorio conserva también la arquitectura tradicional típica de los pueblos marineros del norte, con casas de piedra y calles que invitan a pasear sin rumbo fijo.

Patrimonio y naturaleza

Aunque el mar es el gran protagonista, Celorio ofrece mucho más que playas. Uno de sus edificios más representativos es el Monasterio de San Salvador, una construcción histórica que forma parte de la identidad del municipio desde hace siglos.

Tras diversos trabajos de restauración, este conjunto monumental sigue siendo uno de los lugares más visitados por quienes se acercan a conocer el pueblo.

El entorno natural también juega un papel fundamental. La cercanía de la Sierra del Cuera y las impresionantes vistas de los Picos de Europa convierten cada excursión por la zona en una experiencia única.

Los senderos junto a la costa permiten contemplar acantilados, praderas verdes y pequeñas calas escondidas que mantienen intacto el carácter salvaje de la costa asturiana.

Precisamente esa combinación entre mar y montaña es una de las razones por las que cada vez más viajeros eligen Asturias para sus vacaciones. Lejos de la imagen de turismo masivo, localidades como Celorio ofrecen una forma distinta de viajar, más pausada y conectada con el entorno.

Dónde comer

La gastronomía es otro de los grandes argumentos para entender el atractivo de este rincón del norte. Pese a su reducido tamaño, Celorio cuenta con varios establecimientos donde disfrutar de la cocina tradicional asturiana basada en materias primas de calidad.

Entre los más conocidos se encuentra el restaurante familiar El Chiqui, abierto desde la década de los sesenta y especializado en recetas típicas elaboradas con productos locales.

Su arroz con bogavante es uno de los platos más demandados por quienes visitan la localidad, aunque los pescados y mariscos frescos ocupan un lugar destacado en la carta.

Para quienes deseen ampliar la escapada, Celorio se encuentra además en una ubicación privilegiada para descubrir algunos de los pueblos más bellos del norte peninsular.

A menos de media hora en coche aparece San Vicente de la Barquera, uno de los grandes iconos de la costa cantábrica. Su casco histórico medieval, sus calles empedradas y monumentos como el Castillo del Rey o la iglesia de Santa María de los Ángeles le han valido el reconocimiento como conjunto histórico-artístico.

Las vistas desde el Puente de la Maza, con la ría y las montañas al fondo, constituyen una de las estampas más fotografiadas de la zona. Entre playas tranquilas, pescado recién llegado del mar y paisajes dominados por el verde, Celorio representa esa Asturias auténtica que sigue conquistando a quienes buscan desconectar.