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El refugio de Julia Otero para pasar el verano en el norte: 151 habitantes, iglesias del siglo XII y la mejor empanada de horno

La periodista mantiene un fuerte vínculo con la pequeña aldea lucense donde nació y, junto a su marido, impulsa un proyecto de recuperación de tierras abandonadas.

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Julia Otero es una de las voces más reconocibles del periodismo español. A lo largo de décadas de carrera ha construido una trayectoria marcada por la cercanía, la capacidad de análisis y una forma de comunicar que la ha convertido en una figura imprescindible de la radio y la televisión.

Aunque gran parte de su vida profesional se ha desarrollado lejos de Galicia, la periodista nunca ha ocultado el profundo vínculo que mantiene con sus raíces. De hecho, en numerosas ocasiones ha reivindicado el valor de la memoria familiar, el mundo rural y los lugares que marcaron sus primeros años de vida.

Por eso, cando necesita alejarse del ruido mediático y recuperar la calma, Otero regresa a A Penela, una pequeña aldea lucense donde nació antes de que su familia emigrara a Barcelona. Allí, rodeada de naturaleza, historia y tradiciones centenarias, encuentra un refugio que conserva intacta buena parte de la esencia de la Galicia más auténtica.

A Penela, Lugo

A Penela, oficialmente Santa María da Penela, es una pequeña parroquia perteneciente al municipio de Monforte de Lemos, en el sur de la provincia de Lugo.

Lejos de las grandes ciudades y de los destinos turísticos masificados, este rincón gallego se ha convertido en un lugar especial para Julia Otero, que nunca ha roto el vínculo con la tierra que la vio nacer.

La periodista ha recordado en varias ocasiones que nació en esta aldea cuando apenas contaba con poco más de una veintena de habitantes. Aunque su infancia continuó en Cataluña tras la emigración de su familia, las raíces permanecieron intactas y hoy sigue regresando con frecuencia para disfrutar de la tranquilidad del entorno.

Su relación con la zona va mucho más allá de la nostalgia y, de hecho, junto a su marido ha impulsado un proyecto agrícola destinado a recuperar terrenos abandonados mediante la plantación de olivos de variedades autóctonas gallegas.

Una iniciativa que refleja el compromiso con el territorio y con la conservación de un paisaje que forma parte de la identidad de la comarca.

A Penela representa además la historia de miles de familias gallegas que durante el siglo XX abandonaron el medio rural en busca de nuevas oportunidades. Sus caminos, casas tradicionales y parcelas agrícolas hablan de una Galicia que ha sabido mantener su esencia pese al paso del tiempo.

Una comarca marcada por siglos de historia

El entorno de Monforte de Lemos acumula siglos de historia. Antes de la llegada de la Edad Media, estas tierras ya estuvieron ocupadas por asentamientos castreños y posteriormente por poblaciones romanizadas que dejaron su huella en toda la comarca.

Sin embargo, fue durante la época medieval cuando la zona alcanzó una relevancia especial gracias al poder de los Condes de Lemos, una de las familias nobiliarias más influyentes del noroeste peninsular. Su legado sigue presente en numerosos monumentos que dominan el paisaje urbano y rural.

El castillo medieval sobre la villa de Monforte de Lemos, Lugo, Galicia.

El castillo medieval sobre la villa de Monforte de Lemos, Lugo, Galicia.

La proximidad entre A Penela y Monforte de Lemos permite que quienes visitan la aldea puedan descubrir con facilidad algunos de los principales tesoros históricos de la Ribeira Sacra, una de las regiones más fascinantes de Galicia.

A apenas unos kilómetros de la aldea se alza uno de los monumentos más emblemáticos de la provincia de Lugo: la Torre del Homenaje de Monforte de Lemos.

Situada en el conjunto monumental de San Vicente do Pino, esta construcción del siglo XIV formaba parte del antiguo castillo de los Condes de Lemos. Con cerca de treinta metros de altura, domina el valle desde una posición privilegiada y ofrece algunas de las mejores vistas de toda la comarca.

Su silueta se ha convertido en una referencia inseparable del paisaje monfortino. Desde lo alto es posible contemplar el entramado urbano de Monforte, los campos que rodean las aldeas cercanas y las suaves montañas que caracterizan el sur de Lugo.

La fortaleza permite además comprender la importancia estratégica que tuvo este territorio durante la Edad Media, cuando controlar estas tierras significaba controlar buena parte de las rutas interiores de Galicia.

Iglesias románicas entre bosques y viñedos

Sin embargo, si hablamos de atractivos, es imposible no nombrar su extraordinario patrimonio religioso. La Ribeira Sacra concentra una de las mayores colecciones de románico rural de Europa, con decenas de iglesias y monasterios dispersos entre montañas, viñedos y riberas fluviales.

Muy cerca de A Penela pueden encontrarse ejemplos que conservan buena parte de su estructura original. La iglesia vinculada al monasterio de San Vicente do Pino constituye uno de los referentes históricos de la comarca, con orígenes que se remontan a la Alta Edad Media.

Algo más alejadas aparecen otras joyas del románico gallego como San Vicente de Pombeiro, donde la piedra centenaria, los capiteles decorados y los detalles escultóricos transportan al visitante a otra época.

Recorrer estos templos supone descubrir una arquitectura perfectamente integrada en el paisaje. El musgo que cubre parte de los muros, la vegetación que rodea los caminos y el silencio que envuelve muchos de estos edificios crean una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares.

Monforte de Lemos alberga además uno de los edificios más sorprendentes de Galicia: el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua.

Conocido popularmente como el "Escorial gallego", este monumental conjunto herreriano destaca por sus enormes dimensiones y por la elegancia de su arquitectura. Su presencia resulta impactante incluso para quienes están acostumbrados a visitar grandes monumentos históricos.

En su interior se conserva una iglesia de gran riqueza artística, presidida por un espectacular retablo de madera. Además, el complejo cuenta con una destacada colección pictórica en la que pueden contemplarse obras atribuidas a El Greco y otros maestros de relevancia histórica.

La visita permite comprender la importancia cultural y religiosa que llegó a alcanzar Monforte de Lemos durante los siglos de mayor esplendor de la nobleza gallega.

La empanada de horno de leña

La gastronomía es otro de los grandes argumentos para acercarse hasta esta parte de Galicia. Y si hay un producto capaz de resumir la tradición culinaria local, ese es la empanada elaborada en horno de leña.

La versión más característica de la comarca se distingue por una masa fina, crujiente y dorada, preparada con harinas tradicionales y enriquecida con la clásica zaragallada de cebolla y aceite de oliva.

Las variedades más apreciadas suelen ser las de carne de ternera gallega y las de bacalao con pasas, aunque también tienen una enorme aceptación las elaboradas con atún o con lomo de cerdo.

Cada horno y cada familia conserva además pequeñas diferencias que convierten cada empanada en una receta única.

Sentarse a degustarla en alguno de los establecimientos tradicionales de la comarca es una de esas experiencias que ayudan a entender por qué la cocina gallega goza de tanto prestigio dentro y fuera de España.