Casa típica de Candeleda, Ávila.

Casa típica de Candeleda, Ávila. IStock

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Los viajeros coinciden: este es el pueblo medieval español perfecto para una escapada, un paraíso de piscinas naturales

La combinación de patrimonio histórico, naturaleza, gastronomía y piscinas naturales convierte a este rincón en uno de los destinos más completos para el verano.

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Cuando el calor aprieta y las playas se llenan hasta la bandera, cada vez son más los viajeros que buscan destinos de interior donde refrescarse rodeados de naturaleza.

En la Sierra de Gredos existe un rincón que reúne todos los ingredientes para convertirse en una escapada inolvidable: piscinas naturales de aguas cristalinas, un casco histórico lleno de encanto y paisajes que parecen sacados de una postal.

Se trata de Candeleda, uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Ávila y uno de esos lugares que sorprenden incluso a quienes creen conocer bien Castilla y León.

Situado en la vertiente sur de la Sierra de Gredos, en pleno Valle del Tiétar, este municipio disfruta de un microclima privilegiado que lo convierte en un auténtico oasis verde.

Entre gargantas de montaña, bosques y ríos de aguas transparentes, Candeleda se ha consolidado como uno de los destinos de turismo rural más atractivos del centro de España.

Un pueblo espectacular

Antes de lanzarse al agua, merece la pena dedicar unas horas a descubrir el corazón histórico de la localidad. Sus calles empedradas conservan el encanto de las antiguas villas castellanas, con casas de arquitectura tradicional, fachadas blancas y balcones de madera adornados con flores durante buena parte del año.

Caminar por el centro histórico es hacerlo por siglos de historia. Los orígenes de Candeleda se remontan a tiempos muy antiguos y los vestigios arqueológicos encontrados en la zona demuestran que el territorio estuvo habitado hace miles de años.

Uno de los lugares más interesantes para los amantes de la historia es el cercano yacimiento de El Raso, donde se encuentran los restos de un importante asentamiento vetón. También destacan las pinturas rupestres de Peña Escrita, testimonio de la presencia humana en estas tierras desde la Prehistoria.

Entre los edificios más representativos sobresale la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre los siglos XV y XVI. Su imponente aspecto la convierte en uno de los principales símbolos arquitectónicos del municipio.

Otro rincón imprescindible es la conocida Casa de las Flores, una de las estampas más fotografiadas de Candeleda gracias a su espectacular decoración floral y a su cuidada arquitectura tradicional.

El paraíso de las piscinas naturales

Si hay algo que distingue a Candeleda de otros pueblos de la Sierra de Gredos son sus impresionantes zonas de baño. Las aguas que descienden desde las cumbres de la sierra forman gargantas, pozas y piscinas naturales de extraordinaria belleza.

Gracias a su pureza y a las bajas temperaturas que mantienen incluso en pleno verano, se han convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de la localidad.

La Garganta de Santa María es uno de los principales tesoros naturales del municipio. Sus aguas cristalinas atraviesan el entorno urbano y crean espacios ideales para el baño y el descanso.

Dentro del propio casco urbano destacan dos zonas especialmente populares: el Charco Carreras y el Charco Palomas. Ambos cuentan con accesos cómodos y son perfectos para refrescarse sin necesidad de alejarse demasiado del centro del pueblo.

Sin embargo, la verdadera magia aparece al explorar los alrededores. En la pedanía de El Raso se encuentran algunos de los parajes más espectaculares de la comarca, como la piscina natural de Los Riveros o el conocido Charco de la Fidela, rodeado de vegetación y con aguas de una transparencia sorprendente.

También merece una visita la Garganta de Tejea, uno de los espacios más apreciados por quienes buscan rincones menos concurridos y una conexión más directa con la naturaleza.

A pocos kilómetros se localiza además la Garganta de Alardos, uno de los paisajes más fotografiados de la Sierra de Gredos gracias a sus cascadas, pozas y puentes de piedra.

Naturaleza, gastronomía y desconexión

Más allá de sus zonas de baño, Candeleda ofrece numerosas posibilidades para quienes buscan una escapada completa. Las rutas senderistas permiten adentrarse en algunos de los paisajes más bellos de la Sierra de Gredos, mientras que los amantes de la observación de aves encuentran aquí un entorno privilegiado por la riqueza de su biodiversidad.

La gastronomía es otro de los grandes reclamos del municipio. Los restaurantes de la zona mantienen viva la tradición culinaria abulense con platos elaborados a partir de productos locales. El cabrito asado, los quesos artesanos de cabra y los embutidos son algunas de las especialidades más apreciadas por quienes visitan la localidad.

Tampoco faltan productos típicos que muchos viajeros deciden llevarse a casa, como la miel artesanal o el famoso pimentón de Candeleda, reconocido por su sabor intenso y su calidad.

Un lugar donde el sonido del agua sustituye al del tráfico, donde las temperaturas son más agradables que en muchas ciudades españolas y donde cada baño en una garganta de montaña se convierte en una experiencia difícil de olvidar.