Mujer

Málaga celebra los 250 años de Estados Unidos y se reivindica como cuna olvidada de su independencia

La gala, organizada por EL ESPAÑOL y Magas, rescató a Bernardo de Gálvez y Luis de Unzaga en el marco de la Semana del Liderazgo Femenino.

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La luz del atardecer derramaba oro líquido sobre la vegetación del Jardín Botánico Histórico La Concepción de Málaga. Olía a jazmín, a tela almidonada, a otro siglo. A las siete y media de la tarde, el camino hacia la Casa Palacio se convirtió en una puerta giratoria entre dos épocas: a un lado, la Málaga de 2026; al otro, la de 1776, la del puerto que armó barcos, la del comercio que financió campañas, la de los gobernadores que cambiaron el mapa de un continente sin que nadie escribiera su nombre en los libros.

Allí esperaban, en carne y hueso y engalanados con encaje y casaca, Luis de Unzaga y Bernardo de Gálvez, acompañados de sus esposas, las hermanas Saint-Maxent, para recibir a los invitados a una noche concebida como un gran acto de homenaje cultural y de celebración.

La cita, organizada por EL ESPAÑOL y Magas en el marco de la Semana del Liderazgo Femenino Málaga 2026, nacía para remarcar que el ingenio y la audacia del sello malagueño fueron decisivos en la construcción de los Estados Unidos.

Así brillaron (y cumplieron) los invitados con el 'dress code': 'Málaga 1776'

Una herencia que durante dos siglos y medio quedó fuera del relato oficial y que la efeméride del 250 aniversario, que EE.UU. celebrará a lo largo de 2026, ofrece la oportunidad de recuperar.

Málaga, puerto mediterráneo con vocación atlántica, estuvo en el origen de algunos de los nombres decisivos de aquel apoyo español a las Trece Colonias, especialmente Luis de Unzaga y Bernardo de Gálvez.

La Monarquía Hispánica, con Gálvez al frente de la campaña del Golfo, aportó hombres, barcos y victorias decisivas como Pensacola. La cita quiso ser, por todo ello, homenaje y reparación a la vez: devolver a Málaga al mapa de una independencia que durante 250 años se contó sin ella.

Todo arrancó con una recreación histórica de bienvenida que situó a los invitados en el Nueva Orleans de finales del XVIII. Unzaga y De Gálvez saludaban con alegría a todos esos extraños ajenos que parecían venir de un siglo futuro.

Y es que además de los mismísimos Unzaga o las Saint-Maxent, también estuvieron presentes, entre otros, conocidos rostros del presente: Pedro J. Ramírez, director y presidente de EL ESPAÑOL y Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle.

Ambos recorrieron deslumbrantes el photocall junto a otros invitados como la periodista Fiona Ferrer; la fundadora del Club de Malasmadres y de la Asociación Yo No Renuncio, Laura Baena; o las diseñadoras Pilar Dalbat o Maryam Blanes, entre muchos otros nombres que no dudaron en sumarse a la gran fiesta 'americana' de Magas y EL ESPAÑOL.

De izquierda a derecha, Ángel Recio, delegado de EL ESPAÑOL de Málaga; Manuel López Mestanza, diputado provincial de Cultura y vicepresidente quinto de la Diputación de Málaga; Remedios Cervantes, actriz, modelo y presentadora; Pilar Jurado, soprano; Francisco de la Torre Prados, alcalde de Málaga; Patricia Navarro, delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga; Cósima Ramírez, diseñadora; Pedro J. Ramírez, presidente de EL ESPAÑOL; Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle; y Álvaro I. Sánchez de Lara.

De izquierda a derecha, Ángel Recio, delegado de EL ESPAÑOL de Málaga; Manuel López Mestanza, diputado provincial de Cultura y vicepresidente quinto de la Diputación de Málaga; Remedios Cervantes, actriz, modelo y presentadora; Pilar Jurado, soprano; Francisco de la Torre Prados, alcalde de Málaga; Patricia Navarro, delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga; Cósima Ramírez, diseñadora; Pedro J. Ramírez, presidente de EL ESPAÑOL; Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle; y Álvaro I. Sánchez de Lara. Esteban Palazuelos

El dress code, Málaga 1776, convirtió el propio jardín en una pasarela entre épocas, con el verde botella de la anfitriona como hilo conductor de una velada que tuvo el sonido del agua de la fuente principal y el canto de los pájaros como banda sonora.

Cruz Sánchez de Lara llevó un total look de Julieta Brand confeccionado expresamente para la ocasión, una apuesta declarada por Málaga incluso en su outfit.

El look más especial del photocall fue, sin discusión, el de la diseñadora Cósima Ramírez, que brilló con un vestido de época de Cornejo y cabello en rosa chicle con maquillaje acorde a la época, pero manteniendo su esencia.

Laura Baena coincidió en diseñadora con la anfitriona con una maravillosa goyesca. La suya, cuajada en brillos, fiel al canon dieciochesco, que acompañó con un vestido de Zara. Eva García, autora de '1776 - We the Hispanics', también jugó la carta histórica con un look de época en tonos rojos rematado por un delicado tocado floral.

Y entre el reparto masculino, primaron el lino y los colores claros, así como chaquetas de botonadura militar. Por su parte, Pedro J. Ramírez apostó por un traje ligero azul marino con chaleco mantequilla, ese amarillo suave que se ha convertido en el color de la temporada.

A las 20:15 horas, la presentadora Remedios Cervantes subía al escenario agradeciendo la importante y gran intervención de las fuerzas de seguridad en el devastador incendio declarado un día antes en un hotel y una cafetería de la ciudad en el que afortunadamente no hubo víctimas.

A continuación, dio paso a Pedro J. Ramírez. "My fellow Americans de Málaga", arrancó el presidente del diario con una sonrisa, antes de comparar la Casa Palacio del jardín botánico con la Casa Blanca y con Monticello.

En la imagen, de izquierda a derecha, Pedro J. Ramírez, presidente de EL ESPAÑOL; Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle; Francisco de la Torre Prados, alcalde de Málaga; Patricia Navarro, delegada de la junta de Andalucía en Málaga; y Manuel López Mestanza, diputado provincial de Cultura y vicepresidente quinto de la Diputación de Málaga.

En la imagen, de izquierda a derecha, Pedro J. Ramírez, presidente de EL ESPAÑOL; Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle; Francisco de la Torre Prados, alcalde de Málaga; Patricia Navarro, delegada de la junta de Andalucía en Málaga; y Manuel López Mestanza, diputado provincial de Cultura y vicepresidente quinto de la Diputación de Málaga. Carlos Díaz

"No hay nada tan absurdo como el presentismo para valorar los acontecimientos históricos", dijo Ramírez, advirtiendo que el 250 aniversario de los Estados Unidos no podía quedar adulterado "por el hecho de que el presidente de turno sea un señor de las características y los modales que tiene el actual presidente de los Estados Unidos".

En los dos extremos del arco revolucionario, dijo, está Málaga: "Unzaga fue el planificador, el político cerebral, el que creó la red de abastecimiento a través del Misisipi que permitió abrir un flanco sur en la guerra".

Tras él, llegó la intervención de la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía, Patricia Navarro. "Conmemoramos los 250 años de Estados Unidos desde Málaga y desde Andalucía, porque esta tierra no fue espectadora lejana, fue protagonista", expresó.

Así, reivindicó la red andaluza de comerciantes y militares. "Desde nuestros puertos salieron pertrechos, ayudas económicas y apoyo estratégico", afirmó, tendiendo un puente al presente, recordando que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, será el próximo año presidente del Comité Europeo de las Regiones.

Tomó después la palabra Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta de EL ESPAÑOL y anfitriona de la noche. Al confirmar que la gala se celebraba en la antigua casa de los marqueses de Loring, Sánchez de Lara ató un cabo familiar suelto desde hacía años: "Resulta que mi séptima abuela fundó la Asociación de Damas de Málaga para el cuidado de niños expósitos, vinculada a esta misma casa".

Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, durante su discurso.

Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, durante su discurso. Francis González

Sánchez de Lara reivindicó a Unzaga como pieza igual de decisiva que Gálvez en la independencia estadounidense: "Fue el creador de la red de espionaje que tuvo que montar la corona española porque no estaba preparada para declarar la guerra a los británicos", antecedente, dijo, de la mismísima CIA.

"Luisiana se correspondía con la tercera parte del territorio actual de Estados Unidos. Y ahí había un gobernador de Málaga", declaró. El evento fue, sin duda, la antesala perfecta para la presentación de Las gobernadoras (Espasa), el nuevo libro de Sánchez de Lara, este miércoles, 27 de mayo, en el Ayuntamiento de Málaga.

Su intervención enmarcó la teatralización de Jarabe de Pico, cinco minutos en los que los mismísimos Luis de Unzaga, Bernardo de Gálvez y Felicitas de Saint-Maxent reclamaron en primera persona el sitio que la historia no les dio.

Unzaga lanzó la pregunta más punzante: "¿Cómo es posible que Málaga se haya olvidado de mí?". Gálvez recitó su cosecha militar como un currículum: "Tomé Baton Rouge, tomé Mobile, tomé Pensacola, golpeé a los británicos donde más les dolía".

Felicitas, por su parte, agradeció a Cruz su labor: "Ha tenido que llegar una descendiente nuestra y escribir un libro para recordaros quiénes fuimos".

Manuel López Mestanza, vicepresidente de Cultura de la Diputación de Málaga, recogió el guante tras la vicepresidenta de EL ESPAÑOL. "Hablar de Gálvez y Unzaga es hablar de Málaga, pero también de una España cuya aportación a la independencia merece ser reivindicada con orgullo".

Mestanza repasó algunos de los gestos de la Diputación con la independencia, como la celebración del Día de la Provincia en Macharaviaya, tierra de Bernardo de Gálvez; la escultura que le hicieron, su nombramiento como hijo predilecto en 2022 y recordó la acción de promoción turística De Gálvez 250, junto al Ayuntamiento de Málaga, la Junta de Andalucía y el Hispanic Council, que recorrerá 16 ciudades en Estados Unidos.

También tiró de geografía sentimental para cerrar. "La huella de Gálvez demuestra que la historia de Málaga llega mucho más lejos que nuestras costas: llega a Galveston, llega a Mobile —hermanada con Málaga desde los años sesenta del siglo pasado— y llega a Nueva Iberia, hermanada con Alhaurín el Grande". Así, reconoció una gran emoción al cruzar las calles de Nueva Iberia y verlas todas con banderas de España. "Es increíble", manifestó.

Y cerró con un compromiso explícito hacia Unzaga: "A partir de ahora le puedo prometer que será mucho más conocido".

Tras su intervención, llegó el momento más emocionante. Pilar Jurado, acompañada por el Cuarteto Lira, interpretó por primera vez The Star-Spangled Banner, el himno de los Estados Unidos. La cantante no dudó en aceptar la invitación de su amiga Cruz y su voz se elevó entre los árboles del Botánico, en un silencio espeso, hasta levantar al jardín en una ovación que resonó contra la fachada de la Casa Palacio iluminada con los colores estadounidenses. Una soprano española entonando el himno americano en un jardín andaluz: la imagen condensaba, mejor que cualquier discurso, el objetivo principal de la velada.

La soprano Pilar Jurado ofrece una especial interpretación del himno estadounidense.

La soprano Pilar Jurado ofrece una especial interpretación del himno estadounidense. Rodrigo Mínguez

Cerró el alcalde Francisco de la Torre, que situó la gala en su justa escala continental. Recordó que el papel de España en la independencia "fue más importante, dicen los buenos expertos, que el de Francia", y subrayó que el dólar estadounidense se inspira en el que Unzaga estableció como gobernador.

El alcalde reivindicó que el propio escenario de la gala era hijo de aquella historia: la liberalización del comercio con América decretada por Carlos III en 1778 abrió el puerto de Málaga al Atlántico y trajo a la ciudad a comerciantes riojanos como Manuel Agustín Heredia. Su hija, Amalia Heredia, se casaría con Jorge Loring, irlandés de origen pero nacido en Boston, y juntos fundarían a mediados del XIX este jardín.

"Existía ya Estados Unidos, y la formación de Loring venía de allá. Hay una relación clara entre la historia de aquel país y el papel de esta familia", manifestó. Tras tantas referencias durante la noche a la placa de Unzaga en la Alameda Principal, mencionó, además, que esta se colocó en 2022 gracias al Ayuntamiento.

Para cerrar la velada, el Jardín Botánico se llenó de conversaciones entre casacas y vestidos con vuelo. Los Gálvez y los Unzaga seguían allí, mezclados entre los invitados, como si hubieran venido a comprobar que, 250 años después, alguien por fin se acordaba de su nombre. Si algo han dejado claro es que, sin duda, la historia de la independencia de Estados Unidos no se escribió solo en Filadelfia. También se escribió en Málaga.