Plaza Mayor y estatua de Francisco Pizarro, Trujillo, Cáceres.

Plaza Mayor y estatua de Francisco Pizarro, Trujillo, Cáceres. iStock

Mujer

El pueblo medieval del siglo IX perfecto para recorrer a pie: donde mejor se come según National Geographic

Gastronomía, historia, naturaleza y una autenticidad que hacen de este uno de los rincones más bellos de España.

Más información: Ni el anfiteatro romano de Tarragona ni el de Mérida: una de las joyas más grandes del mundo está en Andalucía

Publicada
Actualizada

Elegir un solo destino en España no es tarea fácil. El país está lleno de pueblos históricos, paisajes espectaculares y ciudades que conservan siglos de memoria entre sus calles.

Sin embargo, hay lugares que destacan de forma especial y logran conquistar tanto a viajeros como a expertos en turismo, por no hablar de los amantes de la buena (y más típica) gastronomía.

Uno de esos enclaves se encuentra en Extremadura, en Trujillo, una localidad medieval que ha sido reconocida como el pueblo más bonito de España en la segunda edición de los premios de los lectores de la revista National Geographic dedicados a los viajes.

El reconocimiento no ha sorprendido a quienes ya lo conocen. La ciudad combina un extraordinario patrimonio histórico, una arquitectura monumental y un entorno natural que refuerza su carácter único.

Situado en la provincia de Cáceres, este municipio conserva intacto gran parte de su legado medieval. Pasear por sus calles es como recorrer varias épocas de la historia española en apenas unos minutos.

Romanos, árabes y cristianos dejaron su huella en este enclave estratégico de la península. Esa mezcla de culturas ha dado forma a una ciudad que hoy se ha convertido en uno de los destinos más admirados por viajeros nacionales e internacionales.

Además, su cercanía a grandes ciudades como Madrid o Sevilla, a menos de tres horas por carretera, la convierte en una escapada perfecta para un fin de semana.

Una plaza mayor monumental

El corazón de Trujillo es su impresionante plaza mayor, uno de los espacios urbanos más espectaculares del oeste de España.

Este amplio recinto sorprende por su tamaño, especialmente si se compara con el de la propia localidad. Rodeada de palacios, iglesias y edificios históricos, la plaza transmite una sensación de grandeza difícil de encontrar en otros pueblos de dimensiones similares.

Estatua ecuestre del conquistador Francisco Pizarro en Trujillo.

Estatua ecuestre del conquistador Francisco Pizarro en Trujillo. iStock

En el centro se alza la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, el conquistador nacido en esta ciudad que lideró la expedición que culminó con la conquista del Imperio inca en el siglo XVI.

La escultura fue realizada por el artista estadounidense Charles Cary Rumsey y se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la localidad.

Alrededor de la plaza se levantan edificios de gran valor histórico. Entre ellos destaca el Palacio de los Marqueses de la Conquista, famoso por su característico balcón esquinado decorado con esculturas.

También sobresalen las antiguas casas consistoriales y la iglesia de San Martín de Tours, cuya arquitectura gótica domina uno de los laterales de la plaza.

El conjunto crea una escena monumental que resume la prosperidad que vivió la ciudad durante el Renacimiento.

Calles con siglos de historia

Más allá de la plaza mayor, el casco histórico de Trujillo conserva un entramado de callejuelas estrechas y empedradas que transportan al visitante a otra época.

El paseo por este laberinto medieval permite descubrir palacios, conventos y casas señoriales que pertenecieron a algunas de las familias más influyentes de la ciudad.

Entre ellos destaca el Palacio de los Orellana Pizarro, un edificio renacentista que conserva un elegante patio interior considerado una de las joyas arquitectónicas de la ciudad.

Muy cerca se encuentra la Casa-Museo de Francisco Pizarro, donde los visitantes pueden conocer detalles sobre la vida del conquistador y su relación con la historia de América.

La ciudad también mantiene restos de su pasado defensivo. Parte de la muralla medieval aún rodea el casco antiguo y varias puertas históricas continúan en pie.

Plaza Mayor de Trujillo, Cáceres, Extremadura.

Plaza Mayor de Trujillo, Cáceres, Extremadura. iStock

Una de las más conocidas es la Puerta del Triunfo, que durante siglos funcionó como uno de los accesos principales a la ciudad amurallada.

Entre las huellas del periodo islámico destaca el Aljibe de Altamirano, una antigua cisterna utilizada para almacenar agua durante la época califal.

El castillo que domina la ciudad

En lo alto de la colina que domina la localidad se levanta el imponente Castillo de Trujillo, uno de los monumentos más visitados de la región.

Esta fortaleza tiene origen islámico y gran parte de su estructura actual fue levantada entre los siglos XIII y XIV, aunque algunos estudios sitúan sus primeras defensas en el siglo IX.

Sus murallas, torres y patios interiores reflejan la importancia estratégica que tuvo la ciudad durante la Edad Media.

Desde lo alto del castillo se obtienen algunas de las mejores vistas de la comarca, con el paisaje extremeño extendiéndose alrededor del casco histórico.

Dentro del recinto también se encuentra la capilla de Nuestra Señora de la Victoria, dedicada a la patrona de la ciudad.

Pero el atractivo de Trujillo no se limita únicamente a su historia o su arquitectura. La localidad se ha convertido también en un destino gastronómico cada vez más valorado.

Cada primavera se celebra la Feria Nacional del Queso de Trujillo, un evento que reúne a productores de toda España y atrae a miles de visitantes interesados en degustar algunas de las mejores variedades del país.

A ello se suma una amplia oferta de alojamientos con encanto, desde casas rurales hasta hoteles históricos. Uno de los más singulares es el Parador de Trujillo, instalado en un antiguo convento del siglo XVI.

Historia, gastronomía y patrimonio conviven en una ciudad que conserva intacto su carácter medieval. Un destino que demuestra por qué muchos viajeros consideran a Trujillo uno de los pueblos más bellos de España.