Visite Castell de Mur, en Lérida (Cataluña).

Visite Castell de Mur, en Lérida (Cataluña).

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En este pueblo de España con un Monumento Histórico Artístico sólo vive una persona: tiene un castillo del siglo XI

Un viaje al pasado entre murallas milenarias y paisajes de vértigo en un rincón único que invita a descubrir el lujo de la soledad absoluta.

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Imagina poseer las llaves de un reino medieval, caminar por murallas que han visto pasar siglos de historia y ser la única guardiana de este lugar. Esta no es la premisa de una novela de fantasía histórica, es la realidad de alguien que vive en un rincón oculto donde la soledad no es vacío, es un privilegio.

Aquí, el tiempo se detuvo hace mil años. El único ruido que rompe el silencio es el viento acariciando las piedras de una fortaleza. Ubicado en la comarca del Pallars Jussà, en la provincia de Lérida, este municipio se alza sobre una colina estratégica que domina el valle.

El paisaje es una postal de contrastes: el azul profundo del embalse de Terradets y las paredes verticales de la Sierra del Montsec sirven de telón de fondo para un conjunto monumental que deja sin aliento. Un lugar donde la Edad Media no se lee en los libros, se toca con las manos.

El privilegio de la soledad

El nombre de este fascinante lugar es Castell de Mur. Aunque el municipio al que da nombre agrupa varios núcleos, el conjunto monumental que corona la montaña es el que ostenta ese curioso récord demográfico.

Con un solo habitante censado en este punto concreto, Castell de Mur no es sólo una joya del románico catalán. Es un Monumento Histórico Artístico que alberga un castillo del siglo XI y una colegiata que parece suspendida en el aire.

El Castillo de Mur, construido allá por el año 1069 por orden de los condes de Pallars, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura románica en España. Lo que lo hace único es su planta en forma de nave o triángulo irregular, adaptándose perfectamente a la roca sobre la que se asienta.

A diferencia de otros castillos reconstruidos, este conserva su esencia defensiva original, con una torre del homenaje que vigila el horizonte y unos muros que han resistido el paso de los siglos.

El castillo de Castell de Mur, en Lérida (Cataluña).

El castillo de Castell de Mur, en Lérida (Cataluña).

Pero la experiencia no termina en la fortaleza. A pocos metros se encuentra la Colegiata de Santa María de Mur, un monasterio agustino del mismo siglo que guarda secretos capaces de fascinar a cualquier amante del arte. Aquí es donde surge una de las curiosidades más sorprendentes de este lugar: sus famosas pinturas románicas.

A principios del siglo XX, las impresionantes pinturas murales del ápside de la colegiata fueron arrancadas y vendidas. Hoy, las originales se exhiben en el Museo de Bellas Artes de Boston, en Estados Unidos.

La Colegiata de Santa María de Mur, en Lérida (Cataluña).

La Colegiata de Santa María de Mur, en Lérida (Cataluña).

Y, aunque en la colegiada actual se puede disfrutar de una magnífica reproducción que permite imaginar su esplendor original, esta historia marcó un antes y un después en la legislación española sobre la protección del patrimonio artístico.

Caminar hoy por Castell de Mur es una experiencia mística. El único habitante del lugar es el custodio de un silencio que sólo se ve interrumpido por las visitas guiadas que, con gran cariño, explican la importancia de este lugar.

Por su parte, el desfiladero de Mont-rebei es una de las joyas naturales más impresionantes de nuestro país, un cañón excavado por el río Noguera Ribagorzana que separa las provincias de Lérida y Huesca. Un lugar sin carreteras suspendido entre murallas que alcanzan los 500 metros de altura.

Si estás planeando tu próxima ruta por Cataluña, apunta este nombre. No sólo por el castillo de Castell de Mur o las vistas de vértigo sobre el desfiladero de Mont-rebei. Aquí tienes la oportunidad de sentir, aunque sea por unas horas, qué se siente al ser la única dueña de un castillo del siglo XI en uno de los pueblos más especiales de España.