Playa Castilla, situada a Poniente de Matalascañas.

Playa Castilla, situada a Poniente de Matalascañas. E.E.

Mujer

Pocos lo saben, pero esta es la playa más larga de España: 30 kilómetros de arena junto a un bello Parque Nacional

España esconde un arenal casi infinito junto a Doñana: un paraíso natural donde la arena se extiende durante 30 kilómetros sin interrupciones.

Más información: Ni Santander ni Suances: la villa medieval de España que permanece intacta desde el siglo XII

Publicada

España cuenta con casi 8.000 kilómetros de costa, en los que podemos disfrutar de cerca de 3.500 playas, de las cuales unas 2.500 en la península y el resto distribuidas entre las islas de Baleares y Canarias.

En la mayoría de los casos no suelen llegar a superar los 500 metros de longitud, pero hay algunas de ellas que nos dejan datos especialmente llamativos, como es la playa de Castilla, en Huelva, que es la playa más larga de España con casi 30 kilómetros de arena y situada junto a un bello parque natural.

Aunque no es una sola playa con un solo nombre, es la continuidad que forman la playa de Castilla y la playa de Doñana, estando situadas en el entorno protegido del Parque Nacional de Doñana, una de las mayores y más importantes reservas ecológicas de Europa.

La playa de Castilla se extiende a lo largo de unos 17 kilómetros desde Mazagón hasta Matalascañas, siendo el tramo más accesible y que se caracteriza por contar con unos grandes sistemas de dunas, acantilados de arena dorada y una gran sensación de amplitud.

A partir de Matalascañas, comienza la playa de Doñana, que sigue su camino hacia el sureste, hasta la desembocadura del Guadalquivir, frente a Sanlúcar de Barrameda. Este tramo supera los 25 kilómetros y presenta un grado de protección mucho más alto.

No es extraño si tenemos en cuenta que se trata de uno de los ecosistemas más importantes de Europa y que incluso está declarado como Patrimonio de la Humanidad. En total, se disfruta de un continuo litoral prácticamente virgen que, en su conjunto, hace que se convierta en la playa más larga del país.

Aunque pueda parecer que hay cierta "trampa" al catalogarla de esta manera, conviene tener en cuenta que en otras zonas del litoral español hay playas largas, pero que se encuentran divididas por puertos deportivos, paseos marítimos o núcleos residenciales.

En este caso, sin embargo, la línea de costa influye sin interrupciones visibles, de manera que solo nos encontramos arena y océano a lo largo de 30 kilómetros. Es un lugar ideal para quienes quieren disfrutar del espacio, la naturaleza y la tranquilidad que aporta el mar.

Cómo llegar y recorrer la playa de Castilla

La playa de Castilla es un arenal de 30 kilómetros de longitud que, en la práctica, se puede recorrer casi en su totalidad. Exige planificación y, en algunos tramos, se solicitan permisos específicos por tratarse de una zona protegida.

La mayoría de los visitantes llegan a los accesos de Mazagón y Matalascañas, mientras que el sector que se encuentra integrado por completo en el Parque Nacional de Doñana está mucho más aislado.

En el corazón de este arenal nos encontramos con la playa del Arenosillo, protegida por la presencia de una base científica de lanzamiento de cohetes, y que ha sido un tramo que permanece ajeno al desarrollo turístico.

En este lugar podemos encontrar el acantilado del Asperillo, un impresionante sistema de dunas fósiles y acantilado arenoso que es considerado el más alto de Europa, llegando en algunos puntos a situarse cercano a los 100 metros de altura.

Esta dificultad para acceder también hace que tenga mayores garantías de conservación. No es una playa en la que poder encontrar numerosas actividades náuticas ni numerosos chiringuitos, sino que es un lugar en el que poder disfrutar de una experiencia más salvaje, todo un santuario costero por el que poder caminar y alejarse de todo.

Para llegar a este lugar, el acceso más habitual es desde Mazagón, a apenas una hora en coche desde Sevilla. También se puede hacer lo propio por Matalascañas, aunque algunos tramos cuentan con restricciones para preservar el entorno protegido.

La mejor época para poder disfrutar esta playa por completo y sin tener que lidiar con el calor extremo es a finales de primavera y principios de otoño. No obstante, en pleno verano también es una buena opción, ya que no tendrás problema de espacio para disfrutar del sol, como sucede en otras muchas playas españolas durante el periodo estival.

Un paisaje atlántico que cambia cada día

Lo más sorprendente de la playa de Castilla no es solo su longitud, sino la ausencia total de "ruido" urbano, con una línea de costa que fluye sin interrupciones visibles: arena, viento y océano.

Es por ello que la experiencia a la hora de recorrerla se parece más a una caminata por un espacio natural que a una jornada de playa al uso. Las mareas del Atlántico transforman el paisaje a lo largo del día y el oleaje, más intenso que en el Mediterráneo, lo que dibuja una playa cambiante a diario.

En este sentido, se convierte en un destino perfecto para todos aquellos que buscan espacio y disfrutar del silencio y la naturaleza, con la sensación de estar constantemente alejado de todo. Es una forma perfecta de poder relajarse estando en contacto con la naturaleza.

Adentrándose en esta playa, se puede llegar al Parque Nacional de Doñana, que, además de destacar por su excepcional belleza, también es la mayor reserva ecológica de Europa. Su biodiversidad y su tamaño hacen que sea una parada imprescindible para quienes viajan al sur de España.

Esta Reserva de la Biosfera fue también nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994, debido a la variedad de ecosistemas que florecen en su interior.