La ruta de senderismo del Barranco de la Hoz, en la Sierra de Albarracín (Teruel).

La ruta de senderismo del Barranco de la Hoz, en la Sierra de Albarracín (Teruel).

Mujer

Ni la Senda del Oso ni el Caminito del Rey: la ruta de senderismo más espectacular de España está escondida junto a un pueblo de 60 habitantes

Descubre el cañón de pasarelas más salvaje en el que caminar bajo la mirada de un gigante de piedra. Una aventura oculta en la provincia de Teruel.

Más información: La ruta más impresionante de España: atraviesa bosques y termina en una cascada de 54 metros.

Publicada

Hacer esta ruta es como caminar sobre el vacío. Al avanzar los pasos, solo se escucha el murmullo del agua cristalina y el crujir de las botas sobre la roca. Mientras, las paredes de un cañón infinito parecen irse cerrando para proteger un secreto que ha tardado milenios en esculpirse.

No son desfiladeros de Málaga. Tampoco sendas asturianas fotografiables de Instagram. Existe un rincón en España en el que reina el silencio.

Los amantes del senderismo suelen buscar la espectacularidad en los mapas más transitados. Pero en esta ruta, que no está masificada, se encuentra la verdadera magia.

Un tesoro escondido en Teruel

En el corazón de la Sierra de Albarracín, lejos de las entradas con reserva previa y los cascos urbanos que parecen obligatorios de visitar, se encuentra un paisaje que parece sacado de una novela de aventuras.

En este lugar, el agua y la piedra juegan a esconderse en un laberinto natural.

Este tesoro se encuentra en la provincia de Teruel, una tierra que no deja de reivindicar su belleza con argumentos imbatibles.

Aquí, el tiempo se detiene en un municipio que apenas supera el medio centenar de vecinos censados, pero cuya hospitalidad y entorno natural harían palidecer a cualquier gran capital del turismo rural.

La Ruta del Barranco de la Hoz, también conocida popularmente como las Pasarelas de Calomarde, esboza un recorrido que sigue el curso del río Blanco, afluente del Guadalaviar.

A diferencia de otros senderos similares, aquí la experiencia es íntima, salvaje y profundamente auténtica. Conectando el pintoresco pueblo de Calomarde con la localidad de Frías de Albarracín.

Esta ruta es un despliegue de pasarelas metálicas ancladas a las paredes del cañón, puentes que cruzan el cauce del río y túneles naturales excavados por la erosión.

Tiene una distancia aproximada de 8,5 kilómetros y una dificultad media-baja. El destino perfecto para quienes buscan impacto visual sin necesidad de ser alpinistas expertos.

El gigante de piedra

Durante el trayecto, te toparás con una extraña sorpresa: el Moricacho. Se trata de una impresionante formación rocosa que domina el paisaje.

Según desde el ángulo que se mire y la luz del día, se observa el perfil de un rostro humano vigilando el barranco.

El Moricacho, la roca con forma de rostro de la ruta del Barranco de la Hoz, en la Sierra de Albarracín (Teruel).

El Moricacho, la roca con forma de rostro de la ruta del Barranco de la Hoz, en la Sierra de Albarracín (Teruel).

Además, la zona es un refugio histórico. En las paradas de estos cañones se encuentran abrigos naturales que fueron utilizados por pastores y antiguos pobladores desde la prehistoria.

El inicio de la ruta se encuentra en Calomarde, un pueblo de apenas 60 habitantes que personifica el encanto de la arquitectura de piedra y teja.

Antes de adentrarse en las pasarelas es obligatorio visitar la Cascada de Calomarde, o Cascada de la Batida. Es un salto de agua de 20 metros que parece una ducha para gigantes y que suele estar rodeado de una vegetación exuberante.

En el Barranco de la Hoz, la libertad es la norma. No hay prisa. Permite detenerse a observar cómo el río Blanco ha moldeado el Puente de Toba, un puente natural de roca que se alza como una maravilla de la geología.

La Cascada de Calomarde, en la ruta del Barranco de la Hoz, en la Sierra de Albarracín (Teruel).

La Cascada de Calomarde, en la ruta del Barranco de la Hoz, en la Sierra de Albarracín (Teruel).

La mejor época del año para hacer esta ruta es el otoño, que regala una paleta de ocres inolvidable. También en primavera, cuando el río se encuentra en su máximo esplendor, se vive una experiencia mágica.

Si decides animarte a explorar este camino, es imprescindible llevar un calzado con buen agarre, ya que algunas zonas de roca pueden estar húmedas.

Al estar a sólo 20 minutos de Albarracín, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, este destino permite organizar una escapada completa de cultura y naturaleza.

Calomarde demuestra que España esconde lugares que sólo necesitan unas botas y aventureros atrevidos a descubrirlos.