Imagen de la palanca de cambios de un coche.
Un profesor de autoescuela advierte: si conduces con la mano en la palanca de cambios acabas estropeando la caja
Consejos clave para evitar destruir piezas esenciales.
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¿Eres de los que circula con una mano en el volante y otra situada en la palanca de cambios? Es uno de los vicios más comunes, sin embargo no todos los conductores son conscientes de que ese desgaste puede acabar en una costosa reparación en el taller.
Y es que, aunque parezca una postura inofensiva, reposar la mano sobre la palanca continuadamente ejerce una presión que termina reflejándose en los mecanismos internos de la transmisión.
La fuerza repetida genera un desgaste interno prematuro en componentes tan importantes como pueden ser las horquillas selectoras, que son piezas internas de la caja de cambios manual que se encargan de mover engranajes para poder seleccionar las marchas.
Imagen de una caja de cambios manual.
Con el paso del tiempo este rozamiento genera holguras y puede provocar que las marchas no entren con fluidez o incluso que salten de forma espontánea a punto muerto.
Solucionar una avería interna en la transmisión manual requiere desacoplar el motor, sumado a desmontar la caja de cambios e incluso abrirla por completo para sustituir los elementos dañados. Y aquí es cuando llega el problema para el dueño del vehículo, ya que al ser necesarias tantas manos de obra especializada se convierte en una de las reparaciones más costosas del taller.
Por ello, profesores de autoescuela como Edén Diez Ruiz recomiendan que tras cambiar de marcha la mano vuelva al volante.
Aunque para una mayor duración, la clave siempre será un buen mantenimiento y sustituir el aceite lubricante específico de la transmisión. Este cambio debe hacerse entre los 80.000 y los 100.000 kilómetros, pero este no es el único fallo que puede tener este componente.
La pérdida de material puede ocasionar que los engranajes no asienten correctamente, generando un ruido molesto durante la marcha. Al igual que el desgaste de los cojinetes sobre los que se apoyan los ejes de la transmisión.
Otro fallo puede ser por parte de las varillas de cambio, que son las encargadas de transmitir el movimiento desde la propia palanca de cambios, sin ellas será complicado poder introducir las marchas correctamente.
Por su parte, el embrague, es una pieza esencial que se desgasta con el paso del tiempo, un deterioro excesivo se traduce en problemas a la hora de insertar las marchas.
Para todos los que tengan un coche manual, tanto los mantenimientos como una conducción eficiente y circular en el rango adecuado de revoluciones ayuda a reducir la fatiga de los engranajes optimizando, incluso, el gasto de combustible.