Línea de montaje de Ford Almussafes.

Línea de montaje de Ford Almussafes. Efe / Biel Aliño

Motor

El automóvil europeo deja de fabricar 3,6 millones de coches desde 2005: España es la potencia que menos producción pierde

La producción nacional se recorta un 17% en dos décadas. En Francia, Reino Unido e Italia se pierde más de un 55% y Alemania cede un 28%.

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La industria del automóvil afronta en la actualidad una profunda transformación hacia el coche eléctrico. Una transformación que se produce a distintas velocidades en las regiones del mundo y acarrea un importante gasto de capital a los grupos automovilísticos.

Lo cierto es que dicha transformación se agudiza de forma importante en Europa. Muchos han sido los cambios sucedidos en las dos últimas décadas en el Viejo Continente. Y todo este viraje lleva aparejado la pérdida de capacidad productiva.

En 2005 se fabricaban en Europa más de 20,8 millones de vehículos. En la actualidad, esta cifra se sitúa en los 17,2 millones, es decir, 3,6 millones de unidades o un 17,3% menos en comparación con dos décadas atrás, según datos de de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA, por sus siglas en francés) recopilados por EL ESPAÑOL-Invertia.

Las potencias del Viejo Continente son las que peor trago están pasando. El conjunto de los cinco principales mercados de Europa (Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España) produjeron en 2005 un total de 14,9 millones de vehículos. Pero a cierre de 2025 estos cinco países fabricaron 9,1 millones de vehículos. O lo que es lo mismo, 5,8 millones de unidades menos que hace dos décadas o un 38,8% menos.

Dicha caída productiva responde a varias cuestiones. Por un lado, el mercado europeo se ha reducido. En 2025 se vendieron 18,6 millones de vehículos en el Viejo Continente, lo que supone 2,43 millones de unidades menos que las matriculadas en 2005.

Al haber un menor mercado, la producción se deslocaliza. Fue lo sucedido en países como Francia e Italia a mediados de los años 2000, que se agudizó tras la crisis financiera y terminó de consumarse con la pandemia de Covid-19.

España sólo pierde un 17%

Lo cierto es que España es, entre los principales mercados comunitarios, el que menos producción pierde en dos décadas. En estos 20 años se han dejado de fabricar 478.474 vehículos, es decir, un 17,4% menos que en 2005.

Es cierto que en este tiempo se han cerrado fábricas, como Santana en Linares y Nissan en Barcelona, al tiempo que otras se han transformado, como la de Nissan en Ávila. Asimismo, otras, como la de Ford en Almussafes, tan sólo producen un modelo en la actualidad a la espera de que llegue el multienergía.

Pero también es cierto que el mercado se ha reducido considerablemente. De hecho, el español es, junto con el italiano, el que más se ha recortado desde 2005.

En las últimas dos décadas, las matriculaciones en España han caído un 30,1%, o lo que es lo mismo, se han dejado de vender 590.393 vehículos.

En cambio, en 2005 el mercado español alcanzó el récord de ventas de vehículos nuevos. En dicho ejercicio se matricularon casi 1,96 millones de vehículos.

Sin embargo, no hay que olvidar que la producción española de vehículos se destina principalmente a la exportación.

Francia, Reino Unido e Italia

La situación que vive la industria española del automóvil es privilegiada en comparación con los principales mercados europeos (Alemania, Reino Unido, Francia e Italia).

Todos estos mercados han visto mermada su capacidad productiva en las dos últimas décadas. El caso más llamativo es el de Francia. El país del hexágono era en 2005 el segundo fabricante europeo de automóviles -hoy lo es España- con más de 3,54 millones de unidades producidas.

El pasado año, Francia produjo 1,46 millones de vehículos, lo que supone un 58,7% menos en comparación con 2005.

No es más boyante la situación de Reino Unido. En las islas se produjeron 1,8 millones de vehículos en 2005. Al cierre de 2025, las factorías de Reino Unido fabricaron 764.715 unidades, un 57,6% menos que hace dos décadas.

Italia también ha sufrido en este tiempo una reducción importante de su capacidad productiva. Las factorías transalpinas producen un 54,3% menos que hace 20 años, con 474.044 unidades fabricadas en 2025.

Las fábricas italianas vivieron tras la pandemia de Covid-19 un drástico recorte en la fabricación de vehículos.

Stellantis, grupo que aúna a FCA -propietario de Fiat- y PSA -propietario de Peugeot y Citroën-, presentará a lo largo del mes de mayo su nueva estrategia bajo las órdenes de Antonio Filosa, nuevo consejero delegado del consorcio tras la salida de Carlos Tavares.

No obstante, habrá que ver si esta nueva estrategia incluye volver a llenar las factorías transalpinas.

Alemania no carbura

Alemania, principal mercado por volumen de ventas y producción del Viejo Continente, tampoco pasa por su mejor momento.

El mercado teutón afronta una importante crisis marcada por los elevados precios de la energía y la competencia china. La locomotora europea carbura un 27,9% por debajo de los niveles productivos que tenía en 2005.

Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW se han visto obligados a recortar sus plantillas. Un recorte el cual alcanza al final de la década en el caso del Grupo Volkswagen, que acometerá la salida de 50.000 trabajadores en Alemania hasta 2030.

Sin duda, la transformación surgida tras el escándalo del dieselgate ha tenido sus efectos. En 2015 -año en el que estalla el escándalo-, las plantas alemanas fabricaron más de seis millones de vehículos. Al cierre de 2025, las factorías teutonas produjeron 4,14 millones de unidades.

¿Y China?

Pero, ¿dónde se producen ahora los 3,6 millones de vehículos que ha dejado de fabricar Europa en 20 años? Principalmente, en China.

El gigante asiático ha logrado desbancar en dos décadas a EEUU y a Japón como el principal fabricante de vehículos del mundo.

China era en 2005 el cuarto fabricante mundial de vehículos con 5,70 millones de unidades. En 2025, China produjo 34,5 millones de unidades. Es decir, su capacidad productiva se ha sextuplicado en 20 años.

Sin embargo, el automóvil japonés ha mermado su capacidad productiva en este tiempo un 20% o 2,1 millones de unidades en los últimos 20 años.

En definitiva, la automoción patria de vehículos ha sorteado mejor que el resto el paso del tiempo. Si a ello se le suma que el mercado español no se caracteriza por la fidelidad a una marca, sino por el precio, no es de extrañar el continuo desembarco de las firmas chinas. Además, España se ha posicionado como la puerta de entrada de varias automovilísticas chinas a la hora de iniciar operaciones productivas en Europa.