Imagen de una batería sólida.
China cambia las normas: las baterías de los coches eléctricos tendrán nuevos estándares que entrarán en vigor en verano
Una revolución masiva, con nuevos estándares, que a su vez terminará con la ansiedad por las autonomías de los vehículos.
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Las baterías de coche en estado sólido suelen estar compuestas por cerámica, polímero o vidrio, o una combinación de ellos.
La diferencia principal entre una batería sólida y una líquida reside en el movimiento de los iones de litio. Aunque una característica destacada es que las líquidas, al utilizar un electrolito orgánico, son inflamables.
En este contexto, China pretende establecer estándares concretos para las baterías de estado sólido. Se convierte así en el primer país en poner límites mediante una norma estatal, todavía en borrador, fue validada por el Comité Nacional de Normalización Técnica de Automoción chino, con el objetivo de promover la producción segura a gran escala.
Imagen de la carga de un vehículo.
Se abrirá la puerta a una nueva etapa marcada por autonomías mucho más grandes. Algunos fabricantes como BYD, Geely, GAC, Dongfeng y Chery entre otros ya han comenzado a elaborar sus nuevos productos.
En concreto, Chery, uno de los productores asiáticos más conocidos en el sector, presentó en la Global Innovation Conference de Wuhú su nuevo prototipo de batería sólida. Su objetivo es producirla masivamente en 2027.
En concreto, este nuevo dispositivo cuenta con una densidad energética de 600 Wh/kg y permitirá recorrer 1.300 kilómetros con tan solo una carga.
Sobre el borrador que se presentó el pasado 30 de diciembre de 2025, se espera que se publique oficialmente en julio de este año. En él, se han elaborado cuatro partes. Se requerirán condiciones como la autonomía, rendimiento, seguridad y durabilidad de las mismas.
En el propio boceto se diferencia a las baterías por los electrolitos empleados y sus iones conductores. A lo que se suma una distinción entre las líquidas tradicionales, híbridas y en estado sólido por completo.
Además, para poder clasificarse como batería en estado sólido piden como requisito no perder más del 0,5% de su peso total en las pruebas de su rendimiento. Una medida más estricta, que el 1% que se establecía anteriormente, con lo que se garantizará la reducción de los riesgos y una estabilidad química.
Las ventajas son claras, las baterías que utilizan electrolito sólido permiten autonomías superiores a los 1.000 kilómetros, además de cargas reducidas de cinco a quince minutos.
Aunque son costosas de producir y sensibles a la humedad, una fabricación a gran escala como la que parece que veremos más pronto que tarde, podría cambiar drásticamente el panorama actual de la automoción. Así, la república popular se posiciona a la cabeza de la innovación una vez más.