Imagen de una fábrica de automóviles.

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Motor

Los proveedores de automoción exigen a Bruselas un contenido local mínimo del 75% para los vehículos 'Made in Europe'

La Comisión Europea retrasa una vez más la adopción de esta norma a marzo por las disputas entre los Estados miembros.

Más información: El 'Made in Europe' tendrá que esperar: las dudas de la Comisión frenan la ley que prioriza los productos UE

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La automoción europea enfrenta una nueva legislación que prepara la Comisión Europea. En este caso, el sector más afectado es el de los proveedores de automoción. Lo cierto es que se trata de una legislación que se basará en un proteccionismo con el fin de potenciar los productos comunitarios frente a la competencia.

No es de extrañar en un mercado, el europeo, en el que la competencia china empieza a quitar cuota a los fabricantes continentales. La Ley de Aceleración Industrial será la encargada de fijar un porcentaje mínimo de producción local que deberán incorporar ciertos sectores estratégicos -como energías renovables, baterías o coches eléctricos- para poder acceder a subsidios públicos.

Ahora bien, la regulación de dicha norma acumula ya un par de retrasos y se prevé que tenga alguno más. Según ha podido saber EL ESPAÑOL-Invertia de fuentes conocedoras de la negociación, la presentación de esta nueva normativa se ha vuelto a retrasar al próximo 12 de marzo.

Será el tercer retraso, dado que en un primer momento estaba previsto que se presentase a finales de 2025 y luego se pasó al 26 de febrero, fecha en la que tampoco se dará a conocer.

Una situación que explica lo complicadas que están siendo las conversaciones entre los Estados miembros y las propias divisiones internas de la Comisión Europea.

La patronal de proveedores europeos de automoción (Clepa) ha enviado una carta a la Comisión Europea en la que exigen que el porcentaje mínimo para que un vehículo se considere 'Made in Europe' y se pueda beneficiar de ayudas públicas se sitúe en el 75%.

Un porcentaje que está por encima de los primeros borradores filtrados, los cuales sitúan este umbral en el 70%.

"La definición de coche europeo debería exigir un contenido local del 75% o más a nivel de vehículo, excluyendo las baterías y garantizando que la mayor parte del valor se genere dentro de nuestras fronteras" explican en la misiva Matthias Zink, presidente de Clepa, e Íñigo Laskurain, Jean-Luc de Paola Galloni y Marco Stella, vicepresidentes de la patronal.

Pero también reclaman que la Ley de Aceleración Industrial establezca umbrales graduales y específicos para las tecnologías críticas, "especialmente los sistemas de propulsión eléctrica y los componentes eléctricos y electrónicos".

Déficit de 700 millones

Lo cierto es que Bruselas no es la única en imponer medidas proteccionistas a la hora de defender sus intereses. Tanto Estados Unidos como China hacen lo propio.

Ahora bien, la competencia china ha provocado que el sector de proveedores de automoción haya pasado de contar con un importante superávit en 2020 a cerrar 2025 con un déficit.

Así, según reconoce Clepa, al cierre de 2025 los proveedores de automoción contaban con un superávit comercial de casi 7.000 millones de euros. Una cifra que se volvió negativa al cierre de 2025, con un déficit comercial de 700 millones.

Todo ello después de que las importaciones de componentes de automoción procedentes de China durante el pasado año alcanzasen los 8.200 millones.

"Resulta especialmente llamativo que este cambio afecte a componentes de automoción tradicionales, segmentos en los que Europa ha sido históricamente un actor dominante", apunta Clepa en la misiva.

Su homólogo español, Sernauto se posiciona en la misma línea que Clepa y pide que este porcentaje de contenido local se sitúe en el 75%.

"Europa tiene que regular con criterio y rapidez en defensa de la competitividad de la industria, anclar autonomía estratégica y mantener el ecosistema industrial que tanta riqueza ha generado y genera la sociedad europea en su conjunto", señalan desde Sernauto a este periódico.

Preguntado por cuáles son los elementos más críticos en los que no se puede acceder con facilidad, desde Sernauto apuntan a "todos los relacionados con los sistemas electrónicos avanzados, en propiedad de empresas chinas, tecnología relacionada con la nueva gama de baterías y, por supuesto, las materias primas como las tierras raras, también en poder de China de manera predominante".