Ingeniero de automoción entrevistado por 'Talent Match'

Ingeniero de automoción entrevistado por 'Talent Match'

Motor

Un ingeniero de automoción, sobre la dura realidad del sector: "Con 5 años de experiencia, me planteo irme a trabajar fuera"

La alta demanda de especialización en la automoción española, sumada a salarios limitados, impulsa a numerosos expertos a buscar futuro fuera del país.

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El sector de la automoción es uno de los más exigentes en términos de formación técnica y especialización. Sin embargo, esa alta exigencia no siempre se traduce en una compensación económica que esté a la altura.

Así lo revela un ingeniero de automoción que, tras años de experiencia en la industria, analiza críticamente sus condiciones laborales y su proyección profesional.

"Hice ingeniería industrial y luego el máster en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Después, hice un máster en automoción, enfocado en el mundo de la competición", explica en el canal Talent Match.

Un contexto difícil 

Cinco años después de incorporarse al mercado laboral, su balance es agridulce. "Ahora mismo tengo 5 años de experiencia", explica, lo que le sitúa en una etapa intermedia de su carrera.

Respecto al salario que percibe, concreta que "está entre los 35.000 y 40.000 euros anuales", lo que equivale a unos 2.500 o 3.000 euros brutos al mes.

Aunque la cifra pueda parecer razonable para muchos, él lo valora de otra manera: "Creo que está bastante poco pagado, sobre todo si lo comparas con el resto de países".

La comparación con otros mercados europeos es inevitable, especialmente en un ámbito tan internacional como el de la automoción.

"A nivel oportunidades y a nivel salario es lo que me ha hecho plantearme muchas veces el cambiar e irme a trabajar fuera", confiesa.

Sin embargo, no todo es una cuestión económica. Las raíces personales y familiares siguen siendo un punto importante a la hora de decidir.

"Me lo he planteado; al final, si tienes aquí a la familia y demás, que te atan un poco, es más complicado", admite.

Su testimonio refleja una realidad compartida por muchos jóvenes ingenieros españoles: una formación sólida, una experiencia creciente y unas condiciones laborales que, pese al esfuerzo y la preparación, no siempre están a la altura de las expectativas.