El Motor

La producción del Dodge Viper cesará de forma definitiva el 31 de agosto

D. V. V

El Viper siempre ha sido uno de los referentes de Dodge. La primera edición del Viper vio la luz a principios de los 90, dando lugar a uno de los deportivos americanos más extremos de la historia. El tiempo fue pasando y el Viper fue evolucionando ligeramente, manteniendo siempre su esencia. 

Sin embargo, tras un ligero parón, el Viper se renovó por completo en 2012 con la llegada de una nueva generación 100% nueva, ya con Dodge bajo el mando de FCA, que mejoró el proceso de fabricación manteniendo, no obstante, intactas las cualidades inherentes del Viper. 

Desgraciadamente, la vida del Viper desde su renacimiento no ha sido fácil. Ya desde el inicio las cifras de ventas no coincidían con las previsiones, y la producción ha estado siempre en la cuerda floja, con constantes parones y reducciones de volumen con el fin de adecuar la demanda a la oferta. 

Con un diseño muy personal, un monstruoso motor 8.2 V10 atmosférico con 640 CV y cambio manual, el Viper es una auténtica rareza hoy día, donde hasta los grandes hiperdeportivos se han rendido a la eficiencia con sistemas híbridos, motores turbo y rapidísimas -pero carentes de alma- transmisiones automáticas. 

Hace ya tiempo que desde FCA confirmaron que la actual generación del Viper sería la última, quedándose sin reemplazo, sin sucesor. No ha sido hasta ahora cuando Ralph Gilles, responsable de diseño de FCA, ha comunicado de forma oficial que la producción del Viper cesará de forma definitiva el 31 de agosto de 2017

Nada más y nada menos que cinco son las ediciones especiales que se ofrecen actualmente del Viper, ediciones de despedida que dejarán finalmente huérfano el segmento de los superdeportivos americanos, diciendo adiós también a uno de los pocos irreductibles que no habían sido seducidos aún por la eficiencia