Un gato tigrado gris, debajo de una mesa.

Un gato tigrado gris, debajo de una mesa. istock

Mascotario

Juan Carlos Anglas, veterinario: "Esta enfermedad no tiene cura y también puede afectar a gatos jóvenes"

El experto explica que factores como la obesidad, lesiones físicas y predisposiciones genéticas son los principales detonantes.

Más información: Ya es oficial: la esperanza de vida de los gatos podría aumentar hasta un 80% gracias a un descubrimiento japonés

Publicada

Los problemas articulares en los felinos representan una condición silenciosa pero impactante que afecta de manera directa su calidad de vida y movilidad.

A diferencia de los perros, los gatos son verdaderos expertos en ocultar el malestar físico debido a su instinto, lo que dificulta que los cuidadores detecten a tiempo el desgaste gradual de su aparato locomotor.

Las enfermedades articulares afectan directamente la articulación y a los tejidos circundantes, generando incomodidad constante y limitando la agilidad natural de la especie.

Como señala el médico veterinario Juan Carlos Anglas, "los problemas articulares también conocidos como enfermedades articulares afectan las articulaciones y los tejidos de alrededor causando dolor, rigidez, dificultad para moverse".

Por esta razón, comprender la naturaleza del problema resulta fundamental para brindarle una atención oportuna a la mascota.

Factores de riesgo

Existen múltiples causas que contribuyen al desarrollo de este desgaste físico en los felinos.

La artrosis suele asociarse habitualmente a la vejez, pero Anglas aclara que "la artrosis suele asociarse con la edad avanzada, también puede afectar a gatos jóvenes debido a anomalías congénitas en las articulaciones".

A esto se suman las lesiones por caídas o golpes sufridos a lo largo de su vida, así como el sobrepeso y la obesidad, factores que ejercen una presión excesiva sobre la estructura ósea del animal.

Por esto, detectar el dolor a tiempo requiere una observación minuciosa de la rutina del felino. Los signos más habituales incluyen la cojera o la rigidez evidente al levantarse tras un periodo de descanso.

Asimismo, el dolor genera alteraciones en su temperamento, provocando que el animal se vuelva más inactivo, evite saltar a sus lugares favoritos o muestre episodios inusuales de irritabilidad al ser manipulado.

El cuidado diario

El manejo de esta condición debe ser integral y adaptado a las necesidades de cada individuo. El especialista enfatiza que "siempre es recomendable consultar con un veterinario para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado".

Las opciones abarcan desde antiinflamatorios y condroprotectores hasta fisioterapia y ajustes en la dieta para controlar el peso. De igual forma, adaptar el entorno del hogar con camas acolchadas y rampas facilita enormemente su movilidad.

Aunque se trata de una patología degenerativa, el diagnóstico no implica el fin del bienestar del felino. Tal como concluye Anglas, "la artrosis es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero con el tratamiento adecuado y los cuidados necesarios tu gato puede llevar una vida feliz y cómoda".

Con el acompañamiento médico adecuado y terapias complementarias como masajes o calor local, un gato con problemas articulares puede disfrutar de una excelente calidad de vida durante muchos años.