Un perro mestizo marrón pequeño.

Un perro mestizo marrón pequeño. istock

Mascotario

Enric, adiestrador de perros: "El bostezo fuera de contexto es una señal clara de ansiedad y de que se siente amenazado"

El experto explica que gestos comunes, como el bostezo fuera de contexto o lamerse el hocico, no son aleatorios, sino mecanismos para liberar tensión.

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En muchas ocasiones sentimos que nuestro perro intenta comunicarse con nosotros sin que logremos descifrar del todo su mensaje. Aunque no utilicen palabras, los caninos expresan continuamente su estado emocional mediante el lenguaje corporal.

El problema principal es que muchas de estas conductas son tan sutiles que pasan desapercibidas o, peor aún, se malinterpretan en la convivencia diaria.

El adiestrador Enric advierte sobre la importancia de prestar atención a estas manifestaciones no verbales para evitar problemas de comportamiento y fortalecer el vínculo con nuestras mascotas.

"Los perros no hablan pero gritan constantemente. El problema es que muchas de las señales que nos envían son tan sutiles que las pasamos por alto o peor aún, las malinterpretamos. Aprender esto no solo evitará problemas de comportamiento sino que llevará vuestro vínculo a otro nivel", destaca el educador canino en un vídeo de Youtube.

El bostezo fuera de contexto

Entre las primeras manifestaciones de incomodidad destaca el bostezo fuera de contexto. Mientras que un bostezo al despertar es perfectamente natural, cuando ocurre durante una consulta veterinaria, un abrazo efusivo o una reprimenda verbal, responde a una dinámica completamente diferente.

"Ese bostezo es una señal de desplazamiento, tu perro está intentando liberar tensión y autotranquilizarse porque la situación le supera. Es su forma de decir: 'Estoy incómodo, por favor baja la intensidad'. La próxima vez que veas un bostezo fuera de contexto analiza lo que está pasando alrededor y dale espacio", explica Enric.

Otra señal habitual pero fugaz es el lamido rápido del hocico, conocido en el ámbito del adiestramiento como lip licking. Este movimiento de lengua, cuando no está vinculado a la comida, suele presentarse como un gesto de apaciguamiento frente a un tono de voz serio o la aproximación de un desconocido.

"En este caso es una señal de calma, el perro te está pidiendo paz, te está diciendo que no quiere problemas. Es un gesto muy rápido, casi un destello, pero que si lo detectas a tiempo puedes evitar que el estrés de tu perro suba de nivel. Si por ejemplo lo hace mientras lo acaricias, detente, te está diciendo que ya ha tenido suficiente", señala el adiestrador.

Ojos de ballena

La tensión emocional también se refleja en la mirada a través del fenómeno denominado "ojo de ballena". Ocurre cuando el perro ladea ligeramente la cabeza mientras mantiene la vista fija en un punto, dejando al descubierto la parte blanca del ojo o esclerótica. Esta expresión suele aparecer al proteger recursos como el alimento o los juguetes.

"Es una señal clarísima de ansiedad o de que el perro se siente amenazado y está protegiendo algo. Lo vemos mucho cuando los perros están comiendo y alguien se acerca o cuando un extraño se acerca a tocarles un juguete. Si ves el ojo de ballena no te acerques más, tu perro te está dando una advertencia visual antes de tener que gruñir", advierte el experto.

Por otro lado, existen comportamientos de autorregulación que suelen interpretarse de forma errónea, como cuando un perro se sacude en seco sin estar mojado tras un momento de alta interacción.

"A esto en etología lo llamamos reset y es literalmente sacudirse el estrés de encima. Es una señal excelente porque indica que el perro está intentando volver a la calma, pero también te indica que lo que acaba de pasar es algo estresante para él", comenta Enric, añadiendo que la frecuencia de este gesto en las rutas diarias puede revelar un exceso de estímulos en el entorno.

Igualmente crítica es la inmovilidad corporal. La rigidez física acompañada de una mirada fija no debe confundirse con atención o concentración, sino con un estado de bloqueo emocional que precede a una reacción reactiva.

"Lo que realmente está es en estado de shock o evaluando si debe atacar o huir. Es claramente el paso previo a una explosión de reactividad. Si tu perro se queda rígido al ver a otro perro no esperes a que ladre, rompe esa fijación suavemente y llévatelo de ahí, su cerebro está a punto de desbordarse", enfatiza el adiestrador.

Frustrado o confundido

Finalmente, la frustración o confusión ante adiestramientos y exigencias del entorno suele manifestarse mediante conductas de desplazamiento repentinas, tales como rascarse frenéticamente la oreja o ponerse a olfatear el suelo de manera obsesiva.

"No es que tenga pulgas ni que haya encontrado un rastro de trufa, es que está frustrado o confundido. No entiende qué le pides y su cerebro desconecta haciendo otra cosa para aliviar la presión. Si esto pasa, deja de exigirle, baja el nivel de dificultad y vuelve a empezar con algo más fácil", concluye Enric.

Interpretar correctamente estas manifestaciones sutiles permite transformar la percepción que se tiene del perro, pasando de considerarlo un animal desobediente a entenderlo como un individuo en constante comunicación con su entorno.