Una gata negra y blanca con los ojos verdes encima de una cama.

Una gata negra y blanca con los ojos verdes encima de una cama. Archivo redacción

Mascotario

Los veterinarios coinciden: si un gato camina junto a ti y levanta la cola es porque te considera su madre

El experto Manuel Manzano explica que acciones como amasar con las patas o mostrar el vientre son señales de confianza absoluta y amor filial.

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Para un felino, el afecto no se demuestra de cualquier manera: se comunica a través de un refinado código secreto de gestos, señales químicas y hábitos heredados de sus primeros días de vida.

Descifrar este lenguaje es una de las mayores fascinaciones para los pet lovers y, al mismo tiempo, una de las consultas más habituales en la práctica clínica.

El veterinario Manuel Manzano confiesa que le resulta especialmente entrañable cuando las personas le preguntan si su gato realmente las considera su madre.

La respuesta es un rotundo sí: la psicología animal demuestra que los felinos pueden trasladar ese vínculo primario a sus cuidadores humanos.

Para salir de dudas, el experto desvela las actitudes e instintos concretos con los que tu compañero de cuatro patas te confirma que ocupas el lugar más sagrado de su vida: el de su figura materna.

El ronroneo constante

Una de las primeras manifestaciones de este afecto es el ronroneo constante y el placer que el gato experimenta al hacerlo.

El veterinario destaca que se ha demostrado científicamente que la frecuencia de onda del ronroneo felino relaja al ser humano, creando un ambiente de calma mutua donde nace una relación de amor en la que el gato te percibe como su madre.

Asimismo, otra conducta muy característica se observa cuando camina junto a ti y levanta la cola, girando suavemente la punta hacia un lado mientras se frota, lo cual constituye un rasgo distintivo de un felino que identifica a su cuidador con la figura materna.

El comportamiento de amasar con las dos patitas representa, en palabras del veterinario, "posiblemente el mayor gesto de cariño que tiene un gato hacia su madre".

Se trata de una conducta heredada de la etapa lactante, cuando presionaban el abdomen materno para estimular la secreción de leche, por lo que si realiza este gesto contigo, significa que te considera honestamente su madre.

Liberar feromonas

A esto se suma el impulso de refregarse y frotar el cuello contra la persona, un síntoma inequívoco de afecto mediante el cual libera feromonas para marcarte.

El especialista explica que este marcaje químico es su manera de comunicar que eres "propiedad suya", algo que jamás haría con alguien a quien no quiera o no considere su madre.

Por otro lado, recibir obsequios inesperados, como un saltamontes o una pequeña lagartija, es otra señal de consideración materna.

Aunque a veces puedan resultar presentes desagradables para el ser humano, el veterinario aclara que es un comportamiento reservado exclusivamente para los miembros más queridos de su entorno.

De igual modo, si tu gato te lame de forma continuada, está manifestando su amor mediante una conducta propia del clan felino para demostrarte que te está introduciendo en su círculo más íntimo y en su familia.

Ofrecer la vulnerabilidad

La máxima confianza se manifiesta cuando el felino se pone panza arriba y ofrece su vientre a tu contacto. El experto recuerda que un gato salvaje jamás adoptaría esa postura en la naturaleza, ya que es la posición en la que queda más indefenso.

Los pequeños mordisquitos suaves de juego, sin forzar y sin llegar a hacer daño, son también una muestra de afecto que indica que juega contigo y te reconoce como su figura materna.

Finalmente, la búsqueda de seguridad y la comunicación íntima cierran este lazo especial.

El deseo de dormir cerca de su cuidador —no necesariamente en la misma cama, sino en la misma habitación observando tus reacciones mientras duermes— constituye otra prueba inequívoca de este afecto. Este vínculo se sella con el gesto de mirar fijamente y parpadear de forma lenta.

El veterinario explica que si parpadeas mientras el gato te mira y ves que te devuelve el gesto, se establece una relación mucho más profunda, añadiendo además que dominar este truco del parpadeo no solo ayuda a entender mejor al felino, sino también a educarlo de manera más efectiva.