Cuatro caballos en un campo, en Argentina.

Cuatro caballos en un campo, en Argentina. PEMPA

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Argentina marca un hito histórico: 2 yeguas rescatadas de un matadero encubierto son declaradas víctimas directas

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Dulce y Batata son dos de los 19 caballos rescatados recientemente en un predio rural, a 15 kilómetros de la ciudad de Mendoza, en Argentina. La propiedad semioculta era un matadero encubierto donde los animales eran retenidos para ser sacrificados de manera ilegal.

El objetivo final de la organización era la comercialización de su carne, generalmente usada para la elaboración clandestina de embutidos o para su venta no regulada.

Todo ocurrió gracias a una denuncia anónima que permitió describir las deplorables condiciones de vulnerabilidad extrema en la cual vivían los animales.

Los equinos permanecían hacinados en corrales precarios, desnutridos y rodeados de los restos de otros animales, ya que en el mismo sitio se llevaba a cabo el faenamiento y el acopio de la carne ilegal antes de ser distribuida.

En estos días, se cumplió la condena y el fallo dictado por la Justicia de Mendoza marca un cambio de paradigma.

Por primera vez, las yeguas Dulce y Batata dejaron de ser consideradas legalmente como meras "cosas" o "bienes" para ser reconocidas formalmente como "seres sintientes y sujetos de derecho".

Este caso representa un hito fundamental para el derecho animal en la Argentina. La sentencia no solo redefine el estatus jurídico de los animales en la provincia, sino que además impone severas sanciones penales a su maltratador.

El horror en Corralitos

Cuando la policía irrumpió en el operativo para rescatarlos, el sospechoso intentó ocultar desesperadamente a Dulce y a Batata en un predio vecino para evitar que fueran decomisadas, dándose a la fuga poco después.

Afortunadamente, las fuerzas de seguridad y los investigadores lograron localizarlas y ponerlas a resguardo junto con el resto de los animales. Tiempo después, el prófugo fue finalmente detenido y puesto a disposición de la Justicia.

El lugar funcionaba como un punto estratégico elegido por los delincuentes debido a las características rurales de la zona. Estas facilitaban camuflar los ruidos de los animales y el movimiento de vehículos pesados sin levantar sospechas inmediatas de las autoridades sanitarias.

Mientras esperaban este destino, los equinos sufrían graves omisiones en su cuidado. Estaban en condiciones de vulnerabilidad extrema, con desnutrición severa, heridas expuestas sin curar, falta de agua y hacinamiento, lo que constituye una flagrante violación a la Ley de Maltrato Animal (Ley 14.346).

Cuando las autoridades ingresaron, de hecho, además de salvar a los 19 ejemplares vivos, incautaron 1.400 kilos de carne equina lista para comercializar.

Una sentencia firme

A diferencia de muchos otros casos de maltrato animal que suelen terminar en suspensión del juicio a prueba o penas en suspenso, la resolución judicial dictada en Mendoza impuso un castigo de riguroso cumplimiento efectivo.

El tribunal homologó un acuerdo que determinó en varios puntos firmes. El imputado recibió una condena de prisión efectiva por violar las leyes de protección animal. Se le prohibió de manera absoluta la tenencia o el manejo de cualquier tipo de animal por un periodo de dos años.

Además, la justicia retiró la propiedad de los animales al agresor para siempre. Y, ahora, las yeguas quedan formalmente bajo la tutela y el amparo definitivo de la Asociación Protectora Equina Mendocina Podemos Ayudarlos (PEMPA), la ONG que colaboró desde el primer minuto en el operativo y en su rehabilitación física y emocional.

También los caballos poseen sintiencia

El punto más revolucionario de la resolución radica en la declaración expresa de las yeguas como sujetos de derecho no humanos.

El Código Civil y Comercial argentino tradicionalmente encuadra a los animales bajo la figura jurídica de "cosas" o "bienes muebles" (susceptibles de apropiación y comercio). Sin embargo, la jurisprudencia de vanguardia en el país ha comenzado a quebrar esta noción.

Este nuevo fallo reconoce que los animales poseen sintiencia, la capacidad biológica y neurológica de experimentar dolor, sufrimiento, placer y bienestar.

Por lo tanto, dejan de ser considerados meros "objetos de un delito de daño a la propiedad" y pasan a ser reconocidos como las víctimas directas del delito de maltrato.

Con este veredicto, la provincia de Mendoza consolida su posición a la vanguardia en materia de jurisprudencia animal a nivel internacional.

Hoy, Dulce y Batata ya no corren peligro de terminar en un matadero ilegal. Viven libres, protegidas por la ley y cuidadas por una comunidad que entendió que su valor de vida va muchísimo más allá de cualquier consideración económica o de propiedad.