Dos palomas urbanas.

Dos palomas urbanas. istock

Mascotario

Los científicos coinciden: la paloma urbana puede detectar el cáncer de mama con un 99% de probabilidad

El estudio de Levenson, Wasserman y su equipo no solo nos obliga a mirar con más respeto a las aves que pueblan nuestras ciudades, sino que abre una ventana fascinante a la biomímesis.

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Las palomas de ciudad suelen tener mala reputación; a menudo se las descarta como simples buscadoras de migas de pan en las plazas.

Sin embargo, un revolucionario estudio científico demostró que bajo esas plumas se esconde un sistema visual extraordinariamente sofisticado, capaz de competir con los ojos de radiólogos humanos altamente entrenados en la detección del cáncer de mama.

No es ciencia ficción: es el resultado de una investigación real que desafía todo lo que creíamos saber sobrela inteligencia animal y el diagnóstico médico.

Premios, botones y mamografías

En 2015, un equipo de científicos de la Universidad de Iowa y el Centro Médico de la Universidad de California en Davis (UC Davis), liderado por el doctor Edward Wasserman y el patólogo Richard Levenson, se propuso probar las capacidades de discriminación visual de las palomas (Columba livia).

El cerebro de una paloma es apenas del tamaño de un piñón, pero su corteza visual está increíblemente desarrollada para permitirles navegar a altas velocidades y reconocer patrones complejos en su entorno.

Los investigadores decidieron canalizar este "superpoder" hacia la medicina y realizar experimentos con estas aves. Las palomas fueron colocadas en una cabina especial equipada con una pantalla táctil de alta resolución donde se proyectaban imágenes reales de biopsias de tejido mamario y mamografías clínicas.

Algunas mostraban tejido sano o benigno, y otras contenían masas malignas o microcalcificaciones (pequeños depósitos de calcio que suelen ser signos tempranos de cáncer).

Si la paloma picoteaba correctamente un botón azul (por ejemplo, para "maligno") o uno amarillo (para "benigno"), era recompensada con un grano de comida. Si fallaba, no recibía nada y la imagen se repetía.

Del azar al 99% de precisión

Lo que comenzó como un juego de azar se convirtió rápidamente en una demostración de maestría visual. En apenas un par de semanas, la tasa de precisión de una sola paloma pasó del 50% (puro azar) a una media de entre el 85% y el 87% de aciertos.

Para asegurarse de que las palomas no estaban simplemente memorizando las imágenes, los científicos les mostraron fotografías completamente nuevas que nunca antes habían visto.

Las palomas superaron la prueba con éxito, demostrando que habían aprendido las características visuales del cáncer y no solo los archivos de imagen.

Los investigadores decidieron combinar las respuestas de un grupo de cuatro palomas (una estrategia similar a la "sabiduría de las masas"). Al promediar los veredictos del grupo, la precisión diagnóstica alcanzó un asombroso 99%. Esta cifra es equivalente, y en algunos casos superior, a la de los patólogos y radiólogos humanos.

Los límites de la mente aviar

A pesar de sus increíbles resultados con las masas y las microcalcificaciones, las palomas encontraron su límite en una de las tareas más difíciles de la radiología: la detección de densidades mamográficas.

Las densidades son sutiles cambios de opacidad en el tejido que requieren años de experiencia clínica y contexto médico para ser interpretados. En esta tarea específica, las palomas no lograron superar el azar.

Esto demostró que, si bien son maestras del análisis de texturas y formas, carecen de la capacidad de abstracción profunda que requiere la radiología más compleja.

El impacto real en la medicina

Obviamente, los hospitales no van a reemplazar a sus especialistas por filas de palomas en los laboratorios. El verdadero valor de este descubrimiento radica en la fase de desarrollo tecnológico.

Antes de que un nuevo software de Inteligencia Artificial (IA) o un nuevo sistema de escaneo médico se pruebe en hospitales, debe pasar por un largo y costoso proceso de validación para afinar cómo muestra las imágenes al ojo humano.

Entrenar y pagar a radiólogos humanos para que pasen horas revisando miles de imágenes de prueba es extremadamente caro y consume un tiempo valioso. Las palomas pueden actuar como "probadoras" de bajo coste y alta velocidad para los ingenieros médicos.

Al observar cómo reaccionan las palomas a los cambios de color, contraste o resolución de una imagen, los científicos pueden refinar los algoritmos de diagnóstico por imagen antes de presentárselos a los médicos humanos.