Un perro en la playa.

Un perro en la playa. istock

Mascotario

Los veterinarios coinciden: los animales necesitan protección solar y hay que aplicar el producto 20 minutos antes

No solo en la playa o en la montaña: un perro que toma el sol en la terraza, en la ventana o en el jardín también puede sufrir quemaduras si no está protegido.

Más información: Se esperan colas kilométricas en el Lidl para hacerse con la manta refrigerante para perros y gatos: cuesta 7,99 euros

Angelica Rimini
Publicada

Con la llegada del buen tiempo y el aumento de las temperaturas, pasamos más horas al aire libre disfrutando del sol con nuestros compañeros de cuatro patas. Sin embargo, tendemos a olvidar que la radiación solar no solo nos afecta a nosotros.

Desde la clínica veterinaria Patitas, los expertos son tajantes ante la duda de si los caninos necesitan fotoprotección: "La respuesta es sí, los perros deben llevar protección solar, y más a menudo de lo que imaginas".

Muchos propietarios asocian el uso de cremas solares exclusivamente con un día de playa o una caminata por la alta montaña.

No obstante, los veterinarios advierten que el peligro está mucho más cerca de lo que pensamos: "un perro que toma el sol en la terraza, en la ventana o en el jardín también puede sufrir quemaduras si no está protegido".

Los riesgos de la radiación en los canes

Al igual que ocurre en los seres humanos, la exposición prolongada a los rayos ultravioleta tiene consecuencias nocivas en el organismo de los animales.

Según explican desde Patitas, "los rayos UVA y UVB del sol pueden dañar la piel de los peludos exactamente igual que la nuestra: provocar quemaduras solares, irritación, envejecimiento cutáneo prematuro y, con la exposición repetida y sin protección, incrementar el riesgo de desarrollar lesiones o tumores cutáneos".

Es cierto que la anatomía de los perros les otorga una ventaja inicial, ya que "el pelaje actúa como cierta barrera natural".

Sin embargo, los especialistas recuerdan que "esa barrera tiene límites: no cubre todas las zonas del cuerpo, y en zonas sin pelo, pigmentación clara o perros con pelo corto, la exposición directa a los rayos de sol puede causar daño rápidamente".

Los perros de mayor riesgo

Aunque cualquier can expuesto durante horas de alta intensidad (de 11 h a 17 h) puede verse afectado, existen ciertos perfiles que son especialmente vulnerables y en los que la crema solar "no solo es buena: es muy recomendable".

Los veterinarios de Patitas destacan los siguientes grupos de riesgo:

  • Perros de pelaje claro o blancos: "Su piel tiene menos melanina, por lo que los rayos solares la atraviesan con mucha más facilidad".
  • Perros de pelo corto o de una sola capa: Poseen un pelaje escaso que ofrece muy poca protección contra la radiación UV.
  • Perros sin pelo o albinos: Estos últimos son los más vulnerables de todos y "necesitan protector solar en cualquier época del año con sol directo".
  • Zonas con cicatrices o rasurados: La piel que queda expuesta tras una cirugía o corte médico es altamente susceptible a quemaduras.
  • Animales con enfermedades dermatológicas que ya tengan alterada su barrera cutánea.

Zonas anatómicas clave para la aplicación

Para proteger eficazmente a nuestra mascota, debemos enfocar la aplicación del producto en aquellas áreas donde la piel es más fina, hay menos densidad de pelo o existe una menor pigmentación. De acuerdo con las indicaciones del equipo veterinario, las áreas de prioridad absoluta son:

  • Hocico y trufa: Al estar totalmente expuestos y carecer de protección natural.
  • Orejas: Especialmente en los bordes y en la cara interna.
  • Barriga y zona inguinal: Muy expuestas cuando el perro se tumba bocarriba a descansar al sol.
  • Zona periocular y lomo: En el caso de perros de pelo muy corto o zonas recientemente rasuradas.

Productos para personas

Bajo ninguna circunstancia se debe aplicar un protector solar de uso humano en una mascota. Los expertos alertan de que los productos para personas no son adecuados porque contienen "ingredientes tóxicos", como el salicilato de octilo, la oxibenzona o el PABA.

Si el animal se lame, poseen un "pH diferente" al de la dermis canina y añaden "fragancias" artificiales que pueden irritar su sensible olfato. Por ello, la regla de oro es que sea un producto "específico para ellos".

Al elegir el fotoprotector ideal, se recomienda optar por un factor de protección (SPF) de 30 o superior, con ingredientes naturales (como el aloe vera o la manteca de karité), que sea resistente al agua y, a ser posible, en formato spray o gel para facilitar una rápida absorción.

Para asegurar su efectividad, el equipo de Patitas aconseja aplicar el producto "20 - 30 minutos antes de la exposición solar para que le dé tiempo a absorberse bien".

Indican también que es importante utilizar la cantidad justa para cubrir la zona y realizar un "masaje suave hasta que el producto se absorba" y "reaplicar cada 2 horas aproximadamente, o antes si el perro se ha bañado o restregado". Una vez extendido, es fundamental distraer al animal durante unos minutos para evitar que se lama la zona de forma inmediata.

La prevención no termina cuando nos retiramos del sol. Al volver a casa, la piel del animal se encuentra deshidratada y cansada por el calor. Los veterinarios concluyen que, tras la exposición, "la piel del perro agradece un poco de cuidado extra".

El uso de un "bálsamo protector, calmante e hidratante ayuda a aliviar posibles irritaciones y mantiene la piel nutrida", garantizando el bienestar completo de nuestro fiel compañero durante los meses de verano.