Un veterinario con un perro en brazos.

Un veterinario con un perro en brazos. istock

Mascotario

Los veterinarios coinciden: una sola dosis de Ibuprofeno y Naproxeno puede provocar úlceras de estómago en tu perro

Andrés Santiago advierte a todos los tutores de mascotas de los peligros que se esconden en los medicamentos humanos.

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Imaginas la escena: tu perro vuelve del parque cojeando, se tumba con la mirada triste y es evidente que siente dolor. Te duele verlo así.

Con la mejor de las intenciones, abres el botiquín de casa, coges un analgésico y piensas: "Le doy media pastilla de la mía y listo, que a mí me salva la vida". Y así empieza la tragedia.

"No lo hagas. Por lo que más quieras, no". Este es el grito de advertencia de Andrés Santiago, veterinario que asiste con demasiada frecuencia a uno de los errores más trágicos y repetidos en los hogares: automedicar a las mascotas con fármacos de uso humano.

"El ibuprofeno, el naproxeno, el paracetamol… Los analgésicos humanos son veneno para los perros. Y no exagero con la palabra", alerta Santiago de forma tajante.

Una sola pastilla puede ser letal

Lo que para un dolor de cabeza humano es una solución cotidiana, para el organismo de un perro es una bomba de relojería. La ignorancia sobre cómo procesan los animales estos compuestos provoca accidentes fatales año tras año.

Los efectos de una dosis de nuestro botiquín en el cuerpo de un perro son devastadores. Según lo que indica el experto, una sola dosis de Ibuprofeno y Naproxeno puede provocar úlceras de estómago sangrantes o una insuficiencia renal fulminante.

Mientras que el Paracetamol destroza el hígado del animal de forma irreversible. "Hay perros que han muerto por una pastilla que su dueño les dio con toda la buena intención del mundo, creyendo que ayudaba", lamenta el veterinario.

No importan las excusas que nos pongamos para calmar la conciencia: ni "media", ni "una chiquitina", ni "solo por hoy". Nada justifica el riesgo.

La regla de oro de la salud animal

El mensaje de Andrés Santiago es directo y no admite matices. Si tienes una mascota a tu cargo, hay una pauta que debes grabarte a fuego: ningún medicamento de tu botiquín va a la boca de tu perro.

La única vía segura y eficaz es la profesional. Los perros experimentan el dolor igual que nosotros, pero sus cuerpos necesitan soluciones creadas a su medida.

Existen alternativas seguras. La medicina veterinaria cuenta con antiinflamatorios específicos para perros que controlan el dolor sin poner en riesgo su vida.

La receta siempre pasa por la clínica. Estos fármacos solo los puede pautar un veterinario tras valorar al animal, calcular su dosis exacta por peso y revisar su estado de salud general.

La próxima vez que veas a tu compañero de cuatro patas dolorido, recuerda que el amor también se demuestra sabiendo qué no hacer. Protege su vida cerrando el botiquín humano y llamando a su veterinario. Es la única vía.