Una gata pequeña encima de un escritorio.

Una gata pequeña encima de un escritorio. Angelica.

Mascotario

Los veterinarios coinciden: hay que evitar limpiar los suelos con lejía en hogares con gatos y preferir desinfectantes sin cloro

Carlos Gutiérrez explica detalladamente su estricta rutina de limpieza para mantener un hogar higiénico conviviendo con su gato.

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Angelica Rimini
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Mantener una casa limpia y ordenada cuando se convive con un gato puede parecer un desafío, especialmente si hay problemas de alergias de por medio. En un vídeo de YouTube, el veterinario Carlos Gutiérrez comparte su exhaustiva rutina diaria para lograrlo.

El primer paso de cada mañana es ventilar la casa. Carlos señala que "con 10 o 15 minutos con las ventanas abiertas en casa sería suficiente".

Posteriormente, recogen todos los juguetes de su gato Alcachofo para dejar el suelo completamente despejado y evitar que la aspiradora automática se atasque con algún muelle o pelota.

El reinado de la aspiradora

La aspiradora es la herramienta estrella en esta rutina. La limpieza de los suelos se divide en un aspirado automático y otro manual.

El robot aspirador pasa dos veces por la mañana y hace una salida adicional a las 6 de la tarde para repasar la cocina y el baño, donde se encuentra el arenero.

Por otro lado, el aspirado manual se utiliza a diario para limpiar las mantas protectoras del sofá, los cojines y la silla del despacho, donde al gato le gusta dormir la siesta.

Semanalmente, también se aspiran a conciencia el rascador de cartón, el árbol rascador, el interior del transportín y el espacio debajo del sofá. Para fregar los suelos, lo hacen dos veces por semana utilizando simplemente agua y un limpiador normal para madera, evitando sustancias desinfectantes agresivas que puedan dañar la superficie.

Cuidado con la lejía

Una de las declaraciones más importantes del veterinario gira en torno a los productos de limpieza en superficies como mesas y encimeras de cocina. Carlos desaconseja rotundamente el uso de lejía en hogares con felinos.

"La lejía suele llamar la atención muchísimo de algunos gatos", explica. El peligro radica en que el gato puede ir a revolcarse sobre la superficie recién limpiada, llevarse el producto en el pelaje y terminar ingiriéndolo al acicalarse.

En su lugar, Carlos recomienda el uso de desinfectantes sin lejía (basados en amonio cuaternario), ya que "el olor le llama menos la atención al gato y entonces es menos probable que se lo lleve todo impregnado".

Estos productos los aplica en mesas y encimeras, dejándolos actuar entre 30 segundos y 2 minutos dependiendo del material, para luego aclararlos muy bien con un paño húmedo.

El poder de los limpiadores enzimáticos

Para eliminar manchas orgánicas, vómitos, restos de heces o marcaje con orina fuera de su sitio, el veterinario es un firme defensor de los limpiadores enzimáticos.

Sobre su funcionamiento, Carlos aclara: "tienen una mezcla de sustancias y sobre todo lo que llevan son enzimas que se encargan de entre comillas comerse la materia orgánica y así hacen que el olor a pipí desaparezca".

Este producto es fundamental durante la limpieza profunda mensual del arenero. En el día a día, utiliza arena aglomerante vegetal que permite desechar las bolas compactas de orina y heces directamente por el inodoro.

Una vez al mes, vacía el arenero por completo, lo lava con agua tibia y jabón neutro, y aplica el limpiador enzimático dejándolo actuar unos 10 minutos.

Una vez seco, pone "una pequeña capita de bicarbonato sódico en el fondo porque previene la aparición de los olores" antes de reponer la arena nueva. Además, recomienda secar el arenero al sol cuando sea posible, ya que los rayos solares matan bacterias y reducen malos olores.

Cepillado y accesorios

Para mantener a raya los pelos en el ambiente, Carlos cepilla a Alcachofo una vez a la semana, aumentando a dos o tres veces durante la época de muda. El cepillado se hace primero a contrapelo para sacar el pelo enredado y luego a favor del pelo.

También utilizan rodillos quitapelusas para la ropa antes de salir de casa o meter prendas a la lavadora.

Como mantenimiento extra, limpia los filtros de la lavadora cada tres o cuatro semanas, ya que la acumulación de pelo de gato puede estropear el electrodoméstico.

Finalmente, los comederos y bebederos de Alcachofo se lavan a diario utilizando un lavavajillas sin aromas cítricos (que desagradan a los gatos), metiendo los boles y la esterilla protectora de silicona en la máquina lavaplatos semanalmente.