Un perro y un gato durmiendo juntos en una cama.

Un perro y un gato durmiendo juntos en una cama.

Mascotario

Cambian las normas: la nueva ley de antibióticos pone en riesgo a perros y gatos con multas de 90.000 euros

La nueva normativa Presvet 2025 en España ha transformado radicalmente la forma en que se recetan y administran antibióticos para mascotas.

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Desde el 2 de enero, España vive una auténtica revolución en el ámbito de la salud animal con la entrada en vigor de la nueva ley PresVet 2025.

Esta normativa, diseñada con el loable objetivo de combatir la creciente amenaza de la resistencia a los antimicrobianos, ha modificado radicalmente la forma en que se prescriben los medicamentos para nuestras mascotas.

Sin embargo, lo que sobre el papel parece un avance sanitario, en la práctica ha desatado una ola de controversia y preocupación en el sector.

Nuevas obligaciones y multas astronómicas

Bajo el nuevo marco legal, los veterinarios españoles están obligados a registrar cada receta que emiten en una base de datos oficial. Además, se ha prohibido la venta directa de ciertos medicamentos dentro de las clínicas veterinarias.

Las autoridades están vigilando de cerca el cumplimiento de esta ley y las repercusiones económicas ya se están haciendo notar: en las Islas Baleares, un veterinario se ha enfrentado a la primera sanción, recibiendo una cuantiosa multa de 90.000 euros por incumplimiento de la norma.

El coste en vidas: el trágico caso de Selva

Más allá de las complicaciones burocráticas y económicas, la aplicación de la nueva ley ya está teniendo un impacto directo y dramático en la salud de los animales.

De hecho, la normativa ya se ha cobrado su primera víctima mortal conocida: Selva, una perrita de la raza Jack Russell.

Selva falleció tras sufrir la mordedura de otro animal. Debido a las restricciones impuestas por la nueva ley, su veterinario no pudo administrarle un antibiótico de amplio espectro de forma inmediata; en su lugar, se vio obligado a esperar los resultados de un cultivo previo para poder actuar legalmente, un tiempo de espera que resultó fatal para la perrita.

Un sector en protesta

Este tipo de situaciones límite ha provocado que los veterinarios comiencen a protestar activamente. Advierten que la lentitud en los procesos y la rigidez de la normativa están atando las manos de los profesionales a la hora de actuar en casos de urgencia.

Por su parte, los dueños de perros y gatos comparten esta profunda preocupación, al ver cómo la salud de sus compañeros de vida corre peligro.

A medida que aumentan las dudas sobre la aplicación de la ley PresVet 2025, la sociedad se enfrenta a un duro debate: ¿es esta estricta normativa una herramienta verdaderamente necesaria para la salud pública a largo plazo, o se trata de una trampa burocrática que, trágicamente, pone en riesgo la vida de los animales que busca proteger?