Dusty.

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Mascotario

Los veterinarios coinciden: los gatos deberían tener la comida lejos del agua, al menos a 1,5 metros de distancia

El cerebro del gato asocia el olor a comida con agua no segura, es un momento desprotegido y pierde el control visual de su entorno.

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Angelica Rimini
Publicada

Es una de las estampas más clásicas en cualquier hogar con mascotas: un bonito comedero doble donde, en un lado, el gato tiene su pienso y, en el otro, un buen chorro de agua fresca.

Parece lógico, cómodo y limpio, ¿verdad? Pues resulta que a nivel felino es todo un error de manual.

Los gatos tienen una psicología y unos instintos muy particulares que a menudo pasamos por alto al "humanizar" sus accesorios. Uno de los errores más comunes es, precisamente, colocar la comida justo al lado del agua.

El instinto salvaje en el salón de casa

Para entender por qué a tu gato no le gusta esta combinación, hay que viajar a sus orígenes. En la naturaleza, los felinos son cazadores solitarios.

El instinto les dicta que la carne de una presa fresca puede contaminar las fuentes de agua cercanas con bacterias y restos orgánicos. Por lo tanto, un gato asocia el olor a comida cerca del agua con un recurso potencialmente insalubre.

¿El resultado? Dejará de beber la cantidad de agua que necesita, lo que puede derivar a largo plazo en serios problemas renales y urinarios, una de las principales debilidades de la salud felina.

Además, los gatos detestan que el agua se ensucie con el olor o los granos de pienso que caen del cuenco de al lado. Si notas que tu gato prefiere beber del grifo, de tu vaso o de cualquier charco antes que de su propio cuenco, ya tienes la respuesta: su instinto le está pidiendo agua alejada de su "presa".

Un realidad médica

Este rechazo al plato doble no es solo una teoría de internet; es una realidad médica y de bienestar animal respaldada por profesionales del sector.

Vanessa Alonso, veterinaria y fundadora de una tienda de alimentación natural y peluquería felina, lo tiene tan claro que ha tomado una decisión radical en su negocio: se niega rotundamente a vender comederos dobles.

"Los gatos no deberían tener la comida al lado del agua, motivo por el cual el comedero doble no es adecuado para ellos", explica la experta.

En la naturaleza, un felino nunca caza al lado de su fuente de agua. Los restos de sangre y carne de la presa pueden corromper el agua estancada y llenarla de bacterias peligrosas. Por evolución, el cerebro del gato asocia el olor a comida con agua no segura.

Beber agua es el momento en el que un felino se siente más desprotegido frente a posibles depredadores, ya que tiene que agachar la cabeza y pierde el control visual de su entorno.

Como los gatos tienen un mecanismo de la sed muy bajo, si el agua no les convence, simplemente dejan de beber. Esto concentra su orina y es el origen de la gran mayoría de problemas de cristales en la orina, infecciones y la temida insuficiencia renal crónica.

En un mercado donde a menudo prima la estética o la rentabilidad, la filosofía de Vanessa se basa en ofrecer únicamente artículos que sean verdaderamente beneficiosos y apropiados para los perros y gatos. Para ella, la salud de sus pacientes y clientes peludos está por encima del margen de beneficio.

Mantenerse firme en sus principios éticos tiene un coste económico, pero una recompensa mucho mayor. La veterinaria afirma con rotundidad que prefiere no vender algo antes que ofrecer un producto perjudicial, asegurando que esta coherencia le permite "dormir a gusto" aunque pierda dinero.

¿Cómo organizar la zona de alimentación de tu gato?

Si quieres mejorar el bienestar de tu compañero felino hoy mismo, sigue estos sencillos consejos:

  • Separa los ambientes: coloca el comedero en un lugar (por ejemplo, la cocina) y el bebedero en otra estancia o, al menos, a un par de metros de distancia.
  • Apuesta por el vidrio, la cerámica o el acero inoxidable: el plástico absorbe olores y bacterias muy fácilmente, lo que también ahuyenta a los gatos.
  • Considera una fuente para gatos: el agua en movimiento les resulta muchísimo más atractiva y estimula su consumo.
  • Aléjalo de la arena: por supuesto, tanto el agua como la comida deben estar lo más lejos posible de su caja de arena.

A veces, cuidar de nuestros animales implica desaprender lo que creíamos lógico y escuchar a los expertos que, como Vanessa Alonso, anteponen el bienestar animal a las modas comerciales. Tu gato (y sus riñones) te lo agradecerán.