Un niño con un perro.

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Mascotario

Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a las mascotas en un vehículo cerrado al sol

A nivel legal, la respuesta a cuánto tiempo puede quedarse un perro o un gato dentro del coche es rotunda: cero minutos si las condiciones ambientales ponen en riesgo su vida.

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Angelica Rimini
Publicada

Existe una falsa creencia entre muchos conductores de que la normativa permite dejar al perro o al gato en el coche si es para una gestión rápida de unos pocos minutos. Sin embargo, la realidad jurídica es mucho más estricta.

La Ley de Bienestar Animal no establece ningún límite de tiempo, ni tramos de minutos permitidos, ni un margen de cortesía en el reloj.

La prohibición es absoluta desde el primer segundo: si las condiciones del vehículo pueden poner en peligro la salud del animal, dejarlo solo en el habitáculo es completamente ilegal, independientemente de la duración de la parada.

La legislación está redactada bajo el principio de riesgo y bienestar, lo que significa que las autoridades no miden la infracción con un cronómetro, sino con el termómetro y el sentido común.

El tiempo permitido

El texto legal prohíbe expresamente mantener a las mascotas en el interior de vehículos cerrados o expuestos al sol en condiciones que afecten a su salud. Por tanto, en los meses de calor, el tiempo permitido es exactamente cero.

Un coche expuesto al sol en pleno verano actúa como un horno y puede alcanzar temperaturas letales en menos de diez minutos, lo que convierte la típica excusa de "bajo a comprar el pan y vuelvo" en una imprudencia inmediata y sancionable.

Al no existir una cifra de minutos en la ley, la policía o los agentes de tráfico tienen la potestad de actuar y tramitar la denuncia en el mismo momento en que detecten que el habitáculo es peligroso para el animal.

Si el perro muestra síntomas de estrés, jadeo excesivo o ansiedad, la multa se aplica de inmediato, sin importar que el conductor acabe de apagar el motor hace apenas dos minutos.

Tampoco sirve como atenuante legal el dejar las ventanillas ligeramente bajadas, un recurso que la ciencia veterinaria ha demostrado inútil para frenar el efecto invernadero que se produce dentro del automóvil.

Consecuencias económicas severas

Las consecuencias económicas de arriesgarse a una parada rápida con la mascota a bordo son severas.

El simple hecho de dejar al animal en una situación de riesgo térmico, aunque sea rescatado ileso, se considera una infracción que conlleva multas de hasta diez mil euros.

Si la imprudencia se prolonga y el animal sufre un golpe de calor grave que requiera atención médica, la sanción escala al tramo de las graves, situándose entre los diez mil uno y los cincuenta mil euros.

En el peor de los casos, si el desenlace es fatal y el animal fallece atrapado, la multa puede alcanzar los doscientos mil euros, acarreando además responsabilidades penales por maltrato por omisión.

Con este enfoque tan tajante, la ley busca desterrar por completo el coche como un lugar de espera improvisado para los seres sintientes. La planificación se vuelve obligatoria para los dueños: si el lugar al que se acude no permite la entrada de animales, la mascota debe quedarse en casa.

La normativa recuerda de manera contundente a la sociedad que un golpe de calor no entiende de esperas breves ni de recados rápidos, y que la protección de nuestros compañeros de cuatro patas se mide en responsabilidad, nunca en minutos.