Una bombero con un gato.

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Mascotario

Ya es oficial: España ha integrado legalmente a las mascotas en los planes de protección civil

La nueva normativa 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, obliga a que el rescate de la familia humana y sus mascotas se gestione de forma conjunta.

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Angelica Rimini
Publicada

Las imágenes de familias negándose a abandonar sus hogares durante incendios forestales o inundaciones por no dejar atrás a sus perros y gatos han marcado un punto de inflexión en la gestión de emergencias en España.

A partir de ahora, la seguridad de las mascotas ya no dependerá de la buena voluntad o de la improvisación de los equipos de rescate en el terreno.

La integración legal de los animales de compañía en los planes de Protección Civil es una realidad oficial que obliga a todas las administraciones a diseñar protocolos específicos de evacuación, asistencia y albergue para los animales en situaciones de catástrofe natural.

Esta medida legislativa responde a una demanda histórica de los servicios de emergencia y de los colectivos de protección animal, evidenciada de forma dramática durante crisis recientes como la erupción del volcán de La Palma o los grandes incendios de los últimos veranos.

En aquellos escenarios, la falta de un marco normativo claro provocó que muchas personas pusieran en riesgo sus propias vidas al regresar a zonas de exclusión para salvar a sus compañeros de cuatro patas, dado que los transportes de evacuación iniciales no permitían el acceso de animales.

Rescates conjuntos

La nueva normativa 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, elimina esta disyuntiva obligando a que el rescate de la familia humana y sus mascotas se gestione, siempre que las condiciones técnicas lo permitan, de forma conjunta.

La ley impone responsabilidades muy claras a los ayuntamientos y comunidades autónomas, que deben actualizar sus planes territoriales de emergencia para cumplir con los nuevos estándares de bienestar animal.

Entre las principales obligaciones destaca la necesidad de habilitar zonas específicas para animales en los albergues provisionales y polideportivos destinados a los damnificados.

Se busca con esto evitar el drama de separar a las familias en momentos de extrema vulnerabilidad y asegurar que los animales cuenten con un espacio seguro, agua y alimentación mientras dure la situación de desplazamiento.

Puntos de triaje

Asimismo, los protocolos actuales contemplan la instalación de puntos de triaje y atención veterinaria de urgencia en el mismo puesto de mando avanzado de la emergencia.

Estos dispositivos, coordinados en muchos casos con clínicas locales y organizaciones de voluntarios, permiten atender de inmediato a animales que presenten quemaduras, síntomas de asfixia por humo o cuadros severos de deshidratación.

Además, el uso de lectores de microchip en estas zonas de control resulta fundamental para registrar a los animales extraviados y facilitar el reencuentro con sus tutores legales en medio de la confusión propia de un desalojo masivo.

En última instancia, este avance normativo sitúa a España en la vanguardia de la gestión de crisis, reconociendo que el vínculo entre los seres humanos y sus mascotas es un factor crítico que no se puede ignorar en los momentos más difíciles.

Al coordinar los esfuerzos de la Unidad Militar de Emergencias, los bomberos, los cuerpos de seguridad y las autoridades de bienestar animal bajo un mismo protocolo, el Estado no solo protege la vida de los seres sintientes, sino que garantiza una evacuación humana mucho más eficiente, segura y compasiva frente a las garras de la naturaleza.