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Mascotario

Los expertos coinciden: la tenencia de animales silvestres puede facilitar el contagio de nuevos virus como el Covid

Los Listados Positivos de especies permitidas como animales de compañía resultan una herramienta esencial para reducir los riesgos derivados de las zoonosis.

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Olga Martín
Publicada

La prevención de una pandemia tiene su origen mucho antes de que aparezca el primer contagio. Se inicia, entre otros muchos aspectos, por cómo regulamos la relación entre humanos y animales.

Y por eso, los Listados Positivos de especies permitidas como animales de compañía resultan una herramienta esencial para reducir los riesgos derivados de las zoonosis, es decir, de aquellas enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas. El Covid-19 fue el ejemplo más reciente de virus zoonótico probablemente originado en fauna silvestre. Pero no es el único.

En el informe Wildlife trade drives animal-to-human pathogen transmission over 40 years del científico y ecologista Jérôme M. W. Gippet, se detallan las principales enfermedades provenientes de fauna silvestre. Se explica que el comercio de animales aumenta el riesgo de "salto" de patógenos entre especies.

El Bornavirus VSBV-1 es uno de los ejemplos más claros del documento. Este virus fue detectado en criadores de ardillas exóticas en Alemania y provocó encefalitis mortal en varias personas. El informe explica que las especies implicadas eran ardillas exóticas comercializadas y mantenidas como mascotas. Simian T-lymphotropic fue hallado en primates exóticos rescatados. Puede transmitirse a humanos y derivar en leucemia de células T y enfermedades neurológicas graves.

El Monkeypox (viruela del mono/mpox) está vinculado al contacto con mamíferos exóticos y se menciona entre las enfermedades emergentes relacionadas con el comercio de fauna silvestre. El Virus Ébola y Marburg son señalados como zoonosis asociadas históricamente a fauna salvaje y contempladas entre los riesgos sanitarios monitorizados en animales exóticos.

El vínculo no es teórico. La evidencia científica y la experiencia reciente así lo constatan: el comercio y la tenencia de animales silvestres como animales de compañía, es decir, en estrecho contacto con el ser humano, incrementa el riesgo de aparición de nuevas enfermedades. Se estima que alrededor del 75% de las enfermedades infecciosas emergentes tienen origen zoonótico, muchas de ellas vinculadas a fauna de origen salvaje.

Un fenómeno importante

Este dato, lejos de ser abstracto, cobra relevancia cuando se analiza el volumen del fenómeno: solo en Europa, más de 500 millones de animales —domésticos y exóticos— conviven en los hogares. El problema no es únicamente cuantitativo, sino cualitativo. Los animales exóticos, adquiridos en muchas ocasiones de forma poco ortodoxa a través de webs de anuncios o similares, pueden ser portadores de patógenos desconocidos o poco estudiados.

De hecho, estudios especializados muestran que, aproximadamente uno de cada siete mamíferos exóticos que han sido animales de compañía, porta al menos un patógeno zoonótico. En animales abandonados o escapados, la proporción puede alcanzar el 50%.

A esta incertidumbre se suma un factor clave: la falta de sistemas de vigilancia sanitaria comparables a los existentes para animales domésticos o de producción. No existe un control sistemático ni un registro completo de qué especies exóticas se mantienen como animales de compañía, en qué condiciones ni con qué seguimiento veterinario.

Como señalan diversos informes, esta ausencia de control constituye una "laguna estructural" en la detección de enfermedades emergentes. Es el caso de España, donde todavía no existe un sistema plenamente homogéneo y exhaustivo de registro y seguimiento de todas las especies mantenidas como animales de compañía, especialmente en el caso de fauna exótica.

Aunque la normativa reciente ha avanzado hacia mayores mecanismos de identificación y control, persisten diferencias autonómicas y lagunas regulatorias respecto a la trazabilidad, las condiciones de mantenimiento y el seguimiento veterinario.

El mascotismo de exóticos

Asimismo, un informe del Programa para el Medio Ambiente de la ONU (UNEP) en el que se analizan las causas fundamentales de la aparición y propagación del coronavirus y otras enfermedades zoonóticas, apunta al mascotismo de animales exóticos como uno de los siete causantes principales.

El informe señala que el estrecho contacto entre humanos y especies de fauna silvestre dentro del comercio global, tanto legal como ilegal, para su uso como animales de compañía entre otros, puede facilitar el contagio de nuevos virus de animales a personas. Además, alerta sobre la necesidad de invertir en medidas preventivas y de detección temprana que eviten nuevas pandemias en el futuro.

Ante este escenario, los Listados Positivos ofrecen un enfoque preventivo. Frente al modelo tradicional —que prohíbe algunas especies concretas—, este sistema invierte la lógica: solo se permiten aquellas especies cuya idoneidad como animales de compañía ha sido evaluada científicamente, teniendo en cuenta criterios de bienestar animal, seguridad pública y riesgo sanitario y medioambiental. Todo lo que no está en la lista queda automáticamente excluido.

Este modelo ya se aplica en varios países europeos y ha demostrado ser más claro, coherente y fácil de aplicar que los sistemas basados en prohibiciones parciales. Además, responde a un principio básico de salud pública: es más eficaz prevenir la exposición al riesgo que intentar gestionarlo una vez producido, además de más económico.

En España, la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales avanza en esta dirección. La norma introduce el concepto de listado positivo y establece limitaciones a la tenencia de determinadas especies, especialmente aquellas consideradas peligrosas, invasoras o que presentan dificultades para garantizar su bienestar en un entorno doméstico.

Bulos e información falsa

Sin embargo, la implementación de esta ley no ha estado exenta de problemas. Veterinarios y profesionales del sector alertan de un efecto no deseado: la desinformación está generando miedo entre las personas responsables de animales exóticos. Muchos creen, erróneamente, que pueden enfrentarse a sanciones simplemente por acudir a una consulta veterinaria o por declarar su tenencia.

El resultado es preocupante. Por un lado, se están reduciendo las visitas veterinarias de animales exóticos, lo que dificulta la detección precoz de enfermedades y empeora su estado de salud. Por otro, sigue constante el número de abandonos en la naturaleza, motivados por el temor a multas o por la incertidumbre sobre la legalidad de la tenencia.

Estos abandonos no solo afectan al bienestar de los animales, sino que también pueden generar nuevos riesgos sanitarios y ambientales, al introducir especies no autóctonas en el medio natural.

Por eso, es importante dar a la ciudadanía un mensaje de tranquilidad, recordándoles que podrán mantener a sus animales de compañía, incluso en los casos cuya tenencia pase a estar prohibida cuando se publique el Listado Positivo, simplemente informando y solicitando la autorización a las autoridades pertinentes.

Los Listados Positivos no buscan penalizar, sino proteger

Este fenómeno pone de relieve una cuestión fundamental: la regulación, por sí sola, no es suficiente. Debe ir acompañada de una estrategia de comunicación clara, rigurosa y accesible. Es imprescindible trasladar a la ciudadanía que los Listados Positivos no buscan penalizar, sino proteger: proteger la salud pública, el bienestar animal y el equilibrio de los ecosistemas.

También es necesario reforzar el papel de los veterinarios como agentes clave en este proceso. Su conocimiento es esencial tanto para la evaluación de riesgos como para la información y educación de los responsables de estos animales. En última instancia, la cuestión de fondo es qué modelo de relación con los animales queremos promover.

La evidencia indica que el comercio y la tenencia indiscriminada de fauna silvestre no solo generan sufrimiento animal, sino que también suponen un riesgo para la salud humana. En este contexto, los Listados Positivos no son una medida restrictiva, sino que actúan como una herramienta de prevención.

La próxima pandemia no será una sorpresa. Los factores que la pueden desencadenar —la presión sobre los ecosistemas, el comercio de fauna, la falta de control sanitario— son conocidos. La diferencia estará en si decidimos actuar antes o después. Regular qué animales pueden convivir con nosotros es, en este sentido, una decisión de salud pública. Y también, cada vez más, una cuestión de responsabilidad colectiva.