Perros callejeros en Agadir, Marruecos.

Perros callejeros en Agadir, Marruecos. Angelica

Mascotario

Marruecos endurece la ley: el país quiere borrar del mapa a más de 3 millones de perros callejeros con cualquier medida

El Artículo 5 de esta propuesta legislativa autoriza a las autoridades administrativas locales a poner fin al "peligro" que representan estos animales.

Más información: La carta abierta del activista Ali Izddine al rey de Marruecos: denuncia el plan de exterminio de cuatro millones de perros

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La sombra del Mundial de Fútbol 2030 ha proyectado una oscuridad inesperada sobre las calles de Marruecos.

Lo que comenzó como una denuncia desesperada del activista Ali Izddine —quien mediante una carta abierta al Rey Mohamed VI alertó sobre un plan de limpieza urbana basado en la sangre— se ha convertido hoy en una batalla legal y ética sin precedentes.

El objetivo: cerca de tres millones de perros callejeros que el país parece querer borrar del mapa antes de que lleguen las cámaras del mundo.

El polémico "Proyecto de Ley" y el Artículo 51

La preocupación de los animalistas no es infundada. El Gobierno marroquí ha avanzado en la tramitación de un proyecto de ley que, bajo la apariencia de regular la salud pública, esconde mecanismos que los activistas califican de "exterminio encubierto".

El punto más crítico se encuentra en el Artículo 51, que autoriza a las autoridades administrativas locales a emplear "cualquier medida" para poner fin al "peligro" que representan los animales callejeros.

Esta redacción ambigua otorga, en la práctica, una carta blanca para el uso de armas de fuego y venenos, métodos que ya han sido documentados por organizaciones internacionales.

Además, el Artículo 5 de esta propuesta legislativa ha encendido las alarmas de los hogares marroquíes: según denuncian las protectoras, el texto podría llegar a ilegalizar el acto de alimentar a animales en la calle o incluso el refugio de perros en libertad, penalizando la compasión ciudadana.

Limpieza urbana para el Mundial 2030

La urgencia de estas medidas coincide sospechosamente con el calendario de la FIFA. Activistas y figuras de renombre, como la primatóloga Jane Goodall, han denunciado que Marruecos busca "limpiar" sus ciudades para ofrecer una imagen de modernidad y seguridad sanitaria.

A pesar de que en 2019 el Ministerio del Interior firmó un convenio para poner fin al sacrificio de perros y apostar por el método TNVR (Captura, Esterilización, Vacunación y Retorno), la realidad en 2026 dicta lo contrario.

Documentos oficiales revelan la compra masiva de cartuchos de caza destinados específicamente a la matanza de perros, contradiciendo los acuerdos de bienestar animal firmados con la Sociedad Protectora de Animales de Marruecos (SPAM).

La resistencia de los "etiquetados"

El drama es doble para aquellos animales que ya forman parte de programas de protección. Ali Izddine y otros voluntarios han denunciado que incluso perros esterilizados, vacunados y con crotales identificativos (etiquetas en las orejas) están siendo capturados y ejecutados.

"Es una traición a la confianza de los ciudadanos y de las asociaciones que han invertido recursos en vacunar a estos animales para erradicar la rabia de forma ética", denuncian desde las plataformas civiles.

El Tribunal Administrativo de Rabat ya ha emitido sentencias señalando la responsabilidad del Estado en estas matanzas, pero la maquinaria del "exterminio" parece no detenerse ante la ley.

Un llamamiento a la corona

La carta abierta de Ali Izddine sigue resonando en los pasillos de las instituciones: no se trata solo de una cuestión de derechos animales, sino de la imagen de un Marruecos que aspira a ser líder regional pero que recurre a métodos medievales para gestionar su fauna urbana.

Mientras el proyecto de ley sigue su curso parlamentario, la comunidad internacional y los ciudadanos marroquíes exigen una alternativa: que la ley no sea una sentencia de muerte, sino el marco que garantice, de una vez por todas, la convivencia pacífica y el respeto a la vida.